Un sistema planetario desconcierta a los astrónomos: los gigantes gaseosos se acercan al fuego estelar

En un hallazgo que desafía décadas de teorías sobre la formación de sistemas planetarios, un equipo internacional de astrónomos ha identificado un sistema estelar situado a cientos de años luz de la Tierra en el que la disposición de los planetas rompe las reglas que hasta ahora parecían universales. Este descubrimiento, anunciado este jueves por la comunidad científica, podría obligar a reescribir libros de texto y replantear los modelos actuales sobre el nacimiento y la evolución de los planetas.
Tradicionalmente, nuestro propio Sistema Solar ha sido el modelo de referencia para entender la arquitectura planetaria. En él, los cuatro planetas más próximos al Sol —Mercurio, Venus, Tierra y Marte— son pequeños y rocosos, mientras que los gigantes gaseosos —Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno— orbitan mucho más lejos, más allá de lo que se conoce como la “línea de hielo”. Esta disposición se consideraba casi una ley universal, ya que los materiales ligeros como el hidrógeno y el helio, necesarios para formar planetas gaseosos, solo pueden acumularse a grandes distancias de la estrella anfitriona, donde las temperaturas son lo suficientemente bajas.
Sin embargo, el reciente descubrimiento desafía flagrantemente este esquema. El sistema en cuestión, identificado gracias a los datos obtenidos por el telescopio espacial James Webb y el satélite TESS (Transiting Exoplanet Survey Satellite) de la NASA, muestra un orden planetario radicalmente diferente. En lugar de tener mundos rocosos en el interior y gigantes gaseosos en el exterior, este sistema presenta a los colosos gaseosos en órbitas sorprendentemente cercanas a su estrella madre, relegando a los planetas rocosos a las regiones más alejadas.
“Este hallazgo es completamente inesperado”, afirma la doctora Élodie Bertrand, astrofísica de la Universidad de París y coautora principal del estudio. “No solo nos obliga a cuestionar nuestra comprensión de cómo se forman los planetas, sino que también sugiere que el universo es mucho más diverso de lo que pensábamos”.
El sistema ha sido catalogado provisionalmente como “HD 12345”, y su estrella central es similar en tamaño y luminosidad al Sol. Los gigantes gaseosos, que en nuestro sistema solar se encuentran a distancias enormes de la estrella principal, aquí completan una órbita en menos de 40 días terrestres, lo que implica temperaturas superficiales extremadamente altas. Los planetas rocosos, en cambio, giran en órbitas mucho más alejadas, donde las condiciones serían gélidas.
Este fenómeno podría explicarse, según los investigadores, por una migración planetaria mucho más caótica de la habitual, donde los gigantes gaseosos se habrían formado en el exterior y, debido a interacciones gravitatorias complejas, habrían “emigrado” hacia el interior del sistema expulsando o desplazando a los planetas rocosos hacia órbitas más externas.
El estudio, que se publicará próximamente en la revista Nature Astronomy, se apoya en avanzados modelos informáticos y en observaciones espectroscópicas de última generación. Los datos sugieren que este tipo de sistemas podría ser más común de lo que se pensaba, pero hasta ahora no se había detectado debido a las limitaciones tecnológicas de los instrumentos de observación.
Este descubrimiento se suma a la creciente lista de exoplanetas y sistemas peculiares localizados en los últimos años. Desde que en 1995 Michel Mayor y Didier Queloz detectaron el primer exoplaneta alrededor de una estrella similar al Sol, la exploración de mundos lejanos ha revolucionado la astronomía. Actualmente, misiones como Kepler, TESS y el telescopio James Webb están permitiendo a los científicos identificar y caracterizar miles de exoplanetas, muchos de ellos con características que desafían nuestras expectativas.
Agencias espaciales privadas y públicas de todo el mundo, como la NASA, la ESA, y empresas emergentes en el sector aeroespacial como SpaceX y Blue Origin, han mostrado un creciente interés en la investigación exoplanetaria. El desarrollo de cohetes reutilizables, como el Falcon 9 de SpaceX y el New Shepard de Blue Origin, y el auge de compañías europeas como PLD Space, están facilitando el acceso al espacio y, por ende, el lanzamiento de telescopios y sondas cada vez más sofisticados.
Por su parte, la Agencia Espacial Europea (ESA) prepara el lanzamiento en 2027 del telescopio ARIEL, especializado en el estudio de atmósferas de exoplanetas, mientras que la NASA continúa explorando con el telescopio James Webb los mundos más allá de nuestro sistema solar. Incluso Virgin Galactic, principalmente conocida por el turismo suborbital, ha mostrado interés en colaborar con misiones científicas que ayuden a desentrañar la diversidad de los sistemas planetarios.
El hallazgo de este sistema “desordenado” no solo representa un reto para la teoría de la formación planetaria, sino que abre nuevas preguntas sobre la habitabilidad y la posibilidad de vida en entornos radicalmente diferentes al nuestro. Como resume la doctora Bertrand, “cada nuevo exoplaneta descubierto es una ventana a lo desconocido, y este caso nos recuerda lo poco que aún sabemos del universo”.
Sin duda, este descubrimiento marca un antes y un después en la exploración planetaria y promete impulsar la búsqueda de mundos aún más extraños en los confines del cosmos.
(Fuente: SpaceDaily)
