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Bacterias terrestres podrían revolucionar la construcción en Marte con biocemento reforzado

Bacterias terrestres podrían revolucionar la construcción en Marte con biocemento reforzado

La exploración y colonización de Marte plantea desafíos científicos colosales, entre los que destaca la construcción de hábitats y estructuras capaces de resistir las duras condiciones del planeta rojo. Uno de los principales obstáculos radica en la toxicidad del suelo marciano, debido a la presencia de sales de perclorato, que pueden alcanzar concentraciones de hasta un 1% en peso. Estas sales, altamente tóxicas para la mayoría de formas de vida terrestre, han sido motivo de preocupación tanto para la viabilidad de cultivos como para la supervivencia de cualquier forma de vida bacteriana importada desde la Tierra. Sin embargo, recientes investigaciones llevadas a cabo en el Instituto Indio de Ciencia están desvelando un inesperado potencial de ciertas bacterias terrestres para transformar los retos en oportunidades tecnológicas.

El estudio, realizado por un equipo de microbiólogos y biotecnólogos, se ha centrado en una bacteria comúnmente utilizada en tecnologías de biocementación, un proceso en el que microorganismos inducen la formación de compuestos minerales que unen partículas del suelo, generando así un material similar al cemento. Esta técnica ha despertado el interés de agencias como la NASA y compañías privadas como SpaceX y Blue Origin, que buscan soluciones in situ para construir infraestructuras marcianas aprovechando los recursos locales y minimizando la carga transportada desde la Tierra.

Los investigadores expusieron a la bacteria al perclorato en concentraciones análogas a las detectadas en el regolito marciano. El resultado inicial fue el esperado: el crecimiento bacteriano se ralentizó y las células mostraron signos claros de estrés fisiológico, lo que confirma la amenaza que supone este compuesto para la vida terrestre. Sin embargo, un análisis más detallado reveló un efecto inesperado y prometedor: a pesar del estrés, la biocementación producida bajo estas condiciones resultó en una estructura mineral más densa y resistente que la obtenida en ambientes libres de perclorato.

Este descubrimiento podría cambiar el paradigma de la construcción extraterrestre. La biocementación tradicional, que ya se está probando en experimentos con regolito lunar y marciano simulado por parte de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la NASA, se basa en la capacidad de ciertas bacterias para precipitar carbonato cálcico y otros minerales, aglutinando las partículas del suelo en bloques sólidos. El hecho de que la presencia de perclorato, lejos de destruir la estructura, la refuerce, abre la puerta a nuevos métodos de fabricación de ladrillos y estructuras resistentes, utilizando el propio suelo marciano y bacterias seleccionadas o modificadas genéticamente para soportar el entorno.

La relevancia de este avance no solo reside en la mejora de la resistencia del material, sino también en la reducción de la huella ecológica y logística de las futuras misiones tripuladas. Empresas como SpaceX, que planea establecer colonias autosuficientes en Marte, o Blue Origin, con su visión de infraestructuras espaciales sostenibles, podrían beneficiarse enormemente de una tecnología capaz de transformar el suelo local en materiales de construcción robustos y duraderos mediante procesos biológicos. Del mismo modo, la NASA, que ya ha invertido en proyectos de impresión 3D y biotecnología para construcción lunar, podría incorporar estas estrategias en sus misiones Artemis y más allá.

Además, este hallazgo tiene implicaciones directas en el estudio de exoplanetas. La detección de percloratos en atmósferas y superficies planetarias por telescopios como el James Webb o misiones futuras podría dejar de ser una señal exclusivamente negativa para la habitabilidad. Si la vida —o formas de biotecnología derivadas de la terrestre— puede adaptarse y prosperar en presencia de estos compuestos, el abanico de mundos potencialmente colonizables se amplía considerablemente.

En España, la empresa PLD Space, pionera en el desarrollo de cohetes reutilizables como el Miura 1, observa con interés estas innovaciones en biotecnología aplicada al espacio, ya que la reducción del peso de materiales transportados puede traducirse en lanzamientos más eficientes y económicos. Virgin Galactic, por su parte, sigue explorando las posibilidades del turismo espacial y la infraestructura orbital, para lo cual tecnologías de construcción in situ serán fundamentales a medio plazo.

En resumen, el hallazgo de que bacterias terrestres no solo sobreviven, sino que pueden producir biocemento reforzado en presencia de perclorato, supone un avance estratégico para la colonización espacial. A medida que las agencias públicas y privadas compiten y colaboran en la carrera hacia Marte y otros cuerpos celestes, la biotecnología se perfila como una de las claves para el éxito a largo plazo de la humanidad fuera de la Tierra.

(Fuente: SpaceDaily)