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China acelera su carrera espacial: pruebas tripuladas hacia la Luna, lanzamientos récord y cohetes reutilizables para 2026

China acelera su carrera espacial: pruebas tripuladas hacia la Luna, lanzamientos récord y cohetes reutilizables para 2026

El sector espacial mundial asiste estos meses a una aceleración notable del programa espacial chino, que ha puesto sobre la mesa una ambiciosa hoja de ruta para consolidarse como uno de los principales actores en la próxima carrera lunar y en el desarrollo de tecnologías de vanguardia. Según fuentes oficiales y análisis de la industria, la Agencia Espacial Nacional China (CNSA) prevé aumentar significativamente la frecuencia de lanzamientos en 2024, al tiempo que ejecuta pruebas cruciales para su primera misión tripulada a la Luna, prepara el envío de una sonda de retorno lunar y avanza en el desarrollo de cohetes parcialmente reutilizables que podrían rivalizar en el futuro con los de SpaceX.

Los planes de China en materia de exploración lunar han experimentado un fuerte impulso desde el éxito de la misión Chang’e 5 en 2020, que trajo a la Tierra muestras del satélite por primera vez en más de cuatro décadas. Ahora, el país asiático se prepara para una nueva etapa: la misión Chang’e 6, cuyo objetivo es recoger material del lado oculto de la Luna y traerlo a la Tierra, un hito que ningún otro país ha logrado hasta la fecha. El éxito de esta misión, prevista para finales de 2024 o principios de 2025, sería un paso clave de cara a la ambición china de enviar una tripulación de astronautas —o “taikonautas”— al satélite antes de 2030.

Para alcanzar ese objetivo, las autoridades han anunciado una serie de pruebas críticas en 2024 y 2025. Entre ellas, destaca el ensayo de un potente cohete de nueva generación, el Larga Marcha 10, que será capaz de transportar grandes módulos y tripulaciones al entorno lunar. Este lanzador, que utiliza tecnología criogénica avanzada y motores de alto empuje, se perfila como la respuesta china al Falcon Heavy de SpaceX o al SLS de la NASA. Además, las pruebas incluirán la validación de sistemas de acoplamiento en órbita lunar y el desarrollo de un módulo de aterrizaje capaz de posarse con seguridad en la superficie selenita.

La estrategia de China no se limita al ámbito lunar, sino que contempla también la mejora de su capacidad de acceso al espacio mediante el aumento del número de lanzamientos. Tras batir su propio récord en 2023 con más de 60 lanzamientos orbitales, la CNSA y sus empresas asociadas —entre las que figuran actores estatales y privados— prevén superar la marca este año. Este ritmo sostenido sitúa a China en el segundo puesto mundial, solo por detrás de Estados Unidos, y por delante de Rusia, Europa y otras potencias emergentes.

El auge del sector privado en China, en sintonía con la tendencia global que encabezan SpaceX y Blue Origin, se traduce en una apuesta decidida por los cohetes reutilizables. Empresas como LandSpace, i-Space y Galactic Energy están desarrollando lanzadores de combustible líquido con etapas capaces de aterrizar verticalmente, en la línea del Falcon 9 de SpaceX. De hecho, LandSpace logró el año pasado el primer lanzamiento orbital con metano líquido de Asia, y planea realizar los primeros intentos de recuperación de etapas en 2024 y 2025. La reutilización es clave para abaratar costes y multiplicar la cadencia de misiones, algo que ya ha revolucionado el mercado internacional gracias a la experiencia de SpaceX.

Mientras tanto, en Europa, la española PLD Space ha marcado un hito al lanzar el primer cohete suborbital privado construido íntegramente en el continente, el Miura 1, y se prepara para el debut orbital del Miura 5 en 2025. En Estados Unidos, la NASA sigue avanzando en el programa Artemis para el regreso de astronautas a la Luna, en colaboración con empresas como SpaceX, que desarrolla la nave Starship, y Blue Origin, seleccionada para construir el módulo de alunizaje Blue Moon. Virgin Galactic, por su parte, ha retomado los vuelos comerciales suborbitales con su nave SpaceShipTwo, mientras los telescopios espaciales TESS y James Webb continúan descubriendo nuevos exoplanetas en el vecindario galáctico.

China, consciente de la competencia global, busca también fortalecer la colaboración internacional a través de la Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS), un proyecto conjunto con Rusia y abierto a otros socios. Esta iniciativa aspira a crear una base científica permanente en la superficie lunar a partir de 2030, en paralelo a la Gateway liderada por la NASA y sus aliados. Todo ello en un contexto en el que la exploración de exoplanetas y la búsqueda de habitabilidad más allá del Sistema Solar se han convertido en prioridades de las grandes agencias y empresas del sector.

En definitiva, el calendario espacial de los próximos años estará marcado por una competencia cada vez más intensa entre potencias y empresas privadas, con China decidida a jugar un papel protagonista tanto en la Luna como en la nueva generación de cohetes reutilizables. El éxito de sus próximos lanzamientos y pruebas tecnológicas será determinante para configurar el liderazgo en la exploración humana del espacio en la próxima década.

(Fuente: SpaceNews)