China avanza en la carrera lunar con su nueva torre de lanzamiento tripulado en Wenchang

El programa espacial chino ha dado un nuevo paso estratégico en la conquista de la Luna con la reciente puesta en servicio de una torre de lanzamiento creada específicamente para misiones tripuladas al satélite terrestre. La infraestructura, ubicada en el cosmódromo de Wenchang, en la provincia insular de Hainan, simboliza la entrada de China en la élite de países con capacidades avanzadas para enviar astronautas más allá de la órbita terrestre baja.
En los últimos días, ingenieros y técnicos con uniformes azules han estado ejecutando operaciones de verificación y ajustes post-lanzamiento en torno a la nueva torre. Estas tareas, fundamentales en cualquier complejo de lanzamiento recién estrenado, tienen como objetivo garantizar que todos los sistemas funcionen correctamente tras haber soportado su primer lanzamiento, un evento clave tanto en la validación técnica como en la obtención de datos operativos.
La torre es un elemento central en el futuro del programa lunar tripulado chino. Diseñada para acomodar vehículos de nueva generación, permitirá el montaje, integración y lanzamiento de cohetes pesados, imprescindibles para transportar tanto astronautas como módulos de alunizaje y suministros hacia nuestro satélite. El complejo incorpora sistemas automatizados de abastecimiento, plataformas móviles de acceso y avanzadas tecnologías de control ambiental, lo que representa un notable salto respecto a las infraestructuras empleadas hasta ahora en China.
El impulso asiático en la exploración lunar
Este desarrollo se enmarca dentro de la hoja de ruta de China para consolidar su papel como potencia espacial. Desde el éxito de la sonda Chang’e 4 en 2019, la primera en aterrizar en la cara oculta de la Luna, hasta la reciente misión Chang’e 5, que retornó muestras lunares a la Tierra, el país ha demostrado una consistente progresión tecnológica. El próximo gran objetivo es la misión tripulada al satélite, prevista para finales de esta década.
La torre de Wenchang ha sido concebida para el lanzamiento de cohetes Long March de nueva generación, especialmente el Long March 10, que será el pilar de las futuras misiones lunares chinas. Este lanzador, con una capacidad de carga significativamente superior a sus predecesores, está llamado a ser uno de los vehículos más potentes del mundo, rivalizando con el Falcon Heavy de SpaceX y el SLS de la NASA.
Competencia internacional: SpaceX, NASA y la nueva era lunar
La puesta en marcha de la torre lunar china se produce en un contexto global marcado por el renacer de la exploración tripulada de la Luna. Mientras la NASA avanza con el programa Artemis, cuyo objetivo es llevar de nuevo astronautas a la superficie lunar —incluyendo la primera mujer y la primera persona de color—, SpaceX desempeña un papel fundamental como proveedor del módulo de aterrizaje lunar con una variante de su Starship. El SLS de la NASA, que debutó con éxito en 2022, y la Starship de SpaceX, que continúa con pruebas a gran escala en Boca Chica (Texas), son los principales referentes tecnológicos en Occidente.
Por su parte, la industria privada europea también está dando pasos significativos. La española PLD Space realizó en 2023 el primer lanzamiento de su cohete Miura 1, abriendo la puerta a una futura participación en misiones de retorno de muestras y logística lunar. Blue Origin, fundada por Jeff Bezos, sigue desarrollando su módulo Blue Moon y su sistema New Glenn, con la mirada puesta tanto en contratos con la NASA como en vuelos comerciales.
El papel de la colaboración internacional y la emergencia de nuevas agencias
La construcción de infraestructuras como la torre de Wenchang no solo apunta a misiones nacionales. China ha manifestado su interés en liderar una futura estación lunar internacional, abierta a la colaboración con otras agencias espaciales, públicas y privadas. En este sentido, la Agencia Espacial Europea (ESA) y Roscosmos han mostrado, en distintas etapas, interés en sumarse a la iniciativa, aunque la actual coyuntura geopolítica añade incertidumbre a estos proyectos.
Mientras tanto, la exploración de exoplanetas y misiones científicas avanza paralelamente. Telescopios como el James Webb de la NASA-ESA y misiones como PLATO (ESA) están ampliando el horizonte del conocimiento humano, al tiempo que se multiplican los proyectos de exploración privada, como los planes de Virgin Galactic para vuelos suborbitales y turismo espacial.
Una infraestructura clave para el futuro lunar
El debut de la torre de lanzamiento tripulado en Wenchang marca un hito para el programa espacial chino y redefine el mapa de acceso a la Luna. Con una infraestructura de vanguardia y un calendario ambicioso, China se posiciona como un actor fundamental en la próxima década de exploración lunar, en competencia directa con Estados Unidos y el sector privado. El nuevo ciclo de misiones tripuladas a la Luna promete no solo avances científicos y tecnológicos, sino también una nueva era de cooperación e innovación en el espacio profundo.
(Fuente: SpaceDaily)
