China intensifica su preparación lunar: astronautas completan entrenamiento subterráneo

El Cuerpo de Astronautas de China ha culminado recientemente un exigente programa de entrenamiento de casi un mes de duración en cuevas subterráneas, una iniciativa que forma parte de los preparativos para las futuras misiones tripuladas a la superficie lunar. Esta estrategia, que aúna técnicas de supervivencia, orientación y trabajo en condiciones extremas, subraya la determinación de la Agencia Espacial China (CNSA) por consolidar su posición en la nueva carrera lunar, donde potencias como Estados Unidos, mediante la NASA y empresas privadas como SpaceX y Blue Origin, también pugnan por liderar la exploración del satélite natural.
El entrenamiento, desarrollado en cavernas de la provincia de Guangxi, implicó a varios astronautas chinos y expertos en espeleología. La elección del entorno subterráneo no es casual: las cuevas ofrecen condiciones análogas a las que los astronautas podrían encontrar en la superficie lunar, especialmente en lo relativo a la orientación en oscuridad, la navegación en espacios confinados y la gestión de recursos limitados. Además, este tipo de entorno ayuda a simular el aislamiento psicológico y la necesidad de autogestión que caracterizan las misiones espaciales prolongadas.
El método de entrenamiento en cuevas no es exclusivo de China. La Agencia Espacial Europea (ESA), por ejemplo, lleva años desarrollando el programa CAVES en el que astronautas de diferentes nacionalidades se sumergen en entornos kársticos para perfeccionar habilidades esenciales en futuras exploraciones planetarias. Sin embargo, la iniciativa china adquiere un cariz especial en el contexto de su ambicioso programa lunar. Tras el éxito de las misiones automáticas Chang’e, que incluyeron el histórico alunizaje en la cara oculta de la Luna, el siguiente gran objetivo declarado es enviar astronautas chinos a la superficie lunar antes de 2030.
El programa de entrenamiento incluye simulaciones de descenso y ascenso por paredes verticales, uso de equipamiento especializado para la exploración, y procedimientos de emergencia en caso de accidentes o extravío. Los astronautas también trabajan en la recogida de muestras geológicas, una de las tareas clave en las futuras misiones lunares que buscan profundizar en el conocimiento de la historia y la composición del satélite. El trabajo en equipo y la toma de decisiones bajo presión son igualmente aspectos fundamentales que se refuerzan en este tipo de ejercicios.
Este entrenamiento subterráneo se añade a la ya extensa preparación de los astronautas chinos, que tradicionalmente ha incluido simulaciones de microgravedad, supervivencia en el mar y desiertos, y ejercicios de convivencia en espacios reducidos, como los módulos de la estación espacial Tiangong. La CNSA aspira así a que su tripulación esté preparada para cualquier contingencia que pueda surgir en el entorno lunar, cuya gravedad es una sexta parte de la terrestre y donde las temperaturas pueden oscilar entre los 120 grados centígrados durante el día y los -170 grados durante la noche.
Mientras tanto, la NASA prosigue con el programa Artemis, que prevé el regreso de astronautas estadounidenses a la Luna a finales de esta década, en colaboración con socios internacionales y empresas como SpaceX, seleccionada para desarrollar el módulo lunar de alunizaje tripulado. Blue Origin, por su parte, ha sido elegida recientemente para desarrollar un segundo sistema de aterrizaje lunar, lo que incrementa la rivalidad y la innovación tecnológica en el sector. Por otro lado, la empresa española PLD Space ha empezado a posicionarse en el sector del lanzamiento de pequeños satélites, mientras que Virgin Galactic continúa sus vuelos suborbitales turísticos, contribuyendo a la popularización del acceso al espacio.
La exploración lunar también guarda una estrecha relación con la búsqueda de exoplanetas y el desarrollo de nuevas tecnologías de observación y propulsión. Las agencias espaciales públicas y privadas del mundo, desde la ESA hasta la japonesa JAXA, pasando por startups emergentes, ven en la Luna un laboratorio perfecto para probar tecnologías que algún día permitirán la exploración de Marte y otros cuerpos celestes.
En este contexto de efervescencia espacial, el reciente entrenamiento de los astronautas chinos en cuevas no solo es un paso más hacia la conquista lunar, sino también un recordatorio de que la preparación exhaustiva y multidisciplinar es la clave para afrontar los desafíos que presenta la exploración tripulada más allá de nuestro planeta. La próxima década se perfila como una de las más apasionantes de la historia de la exploración espacial, con la Luna como escenario principal y la colaboración e innovación como motores fundamentales de este renacer interestelar.
(Fuente: SpaceNews)
