Dinamarca lidera su primera misión lunar para mapear en 3D la superficie de la Luna

La Universidad de Copenhague se prepara para capitanear la primera misión lunar danesa, un ambicioso proyecto enmarcado dentro del programa de la Agencia Espacial Europea (ESA) que promete aportar avances clave para la exploración lunar internacional. Bajo el nombre de Mani, esta misión enviará un pequeño satélite a la órbita lunar con el objetivo de cartografiar en tres dimensiones las regiones polares de nuestro satélite, abriendo nuevas posibilidades para los futuros alunizajes y la eventual construcción de bases permanentes.
El satélite Mani, que orbitará tanto los polos norte como sur de la Luna, está diseñado para obtener imágenes de alta resolución, las cuales se combinarán para crear modelos digitales de elevación extremadamente precisos. Esta capacidad permitirá, por primera vez, analizar con detalle la topografía de zonas hasta ahora poco exploradas del satélite, especialmente aquellas que han despertado un gran interés en la comunidad científica y en la incipiente industria de la minería espacial, debido a la posible presencia de reservas de hielo de agua y otros recursos estratégicos.
El valor de un mapeo tridimensional exacto
Uno de los principales desafíos a los que se enfrentan las misiones tripuladas y robóticas que planean alunizar en los próximos años es la ausencia de información topográfica detallada en áreas clave de la superficie lunar. Los accidentes del relieve, la presencia de cráteres poco visibles y las diferencias de altitud pueden suponer graves riesgos durante los descensos automatizados o tripulados. Por ello, la información que proporcionará Mani será esencial para planificar rutas de aproximación seguras, identificar zonas llanas aptas para el aterrizaje y elegir ubicaciones óptimas para la instalación de instrumentos científicos o hábitats.
El satélite empleará técnicas avanzadas de fotogrametría, capturando imágenes desde diferentes ángulos y orbitas repetidas sobre las mismas áreas, lo que permitirá reconstruir el relieve con una precisión sin precedentes. Además, Mani contribuirá a la construcción de un sistema de coordenadas global para la Luna, pieza clave para la futura navegación lunar autónoma y para la coordinación de actividades entre misiones internacionales.
Contexto histórico: la carrera por el polo sur lunar
El interés por los polos lunares ha crecido exponencialmente durante la última década. Desde que las sondas de la NASA y otras agencias detectaron indicios de hielo en los cráteres permanentemente sombreados del polo sur, la región se ha convertido en objetivo prioritario. El agua es un recurso fundamental para la vida y el funcionamiento de futuras bases, ya que puede utilizarse tanto para el consumo humano como para la obtención de oxígeno y combustible mediante electrólisis.
La NASA, con su programa Artemis, prevé enviar astronautas al polo sur lunar a partir de la segunda mitad de esta década, y empresas privadas como SpaceX —encargada del módulo de aterrizaje lunar para Artemis III— juegan un papel esencial en la logística de estas misiones. Por su parte, compañías como Blue Origin y consorcios europeos también trabajan en desarrollos tecnológicos enfocados en la exploración y explotación de los recursos lunares. Mani se suma a estos esfuerzos, aportando una valiosa herramienta para la toma de decisiones en las futuras expediciones internacionales.
El auge de las misiones privadas y europeas
Este proyecto, liderado por Dinamarca, refleja el creciente protagonismo de Europa en la nueva carrera lunar. Mientras gigantes como la NASA y la CNSA china continúan avanzando en sus propias misiones, la ESA y sus estados miembros apuestan por la colaboración internacional y el desarrollo de tecnologías punteras. Paralelamente, empresas como PLD Space en España exploran el acceso comercial al espacio, y Virgin Galactic avanza en los vuelos suborbitales, diversificando el ecosistema espacial.
En el ámbito de la investigación exoplanetaria, la ESA también lidera misiones como CHEOPS y PLATO, destinadas a descubrir y caracterizar planetas fuera del Sistema Solar, mostrando la versatilidad de la agencia y la importancia de la cooperación entre países y sectores.
El futuro de la exploración lunar
La misión Mani, cuyo lanzamiento está previsto para los próximos años, supone un paso decisivo para Dinamarca, que entra a formar parte del selecto grupo de países con capacidad para liderar proyectos espaciales de alto impacto científico y tecnológico. Además, su contribución será crucial para el avance de la exploración lunar tanto europea como global.
La información recabada por Mani ayudará a crear una cartografía lunar sin precedentes, sentando las bases para una presencia humana sostenible en la Luna y facilitando la cooperación científico-técnica entre agencias públicas y empresas privadas de todo el mundo. Con iniciativas como esta, Europa refuerza su posición en la vanguardia de la investigación espacial y se prepara para afrontar los retos y oportunidades de la próxima era lunar.
(Fuente: SpaceDaily)
