El agua terrestre: un enigma que podría no venir de meteoritos según un nuevo estudio lunar

Durante décadas, una de las teorías más aceptadas en la ciencia planetaria sostenía que el agua que cubre nuestro planeta fue aportada, en gran medida, por meteoritos ricos en agua que impactaron la Tierra en las etapas finales de su formación. Sin embargo, un nuevo estudio liderado por un equipo internacional de investigadores y publicado recientemente en la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences podría dar un vuelco a esta visión tradicional.
El grupo de científicos ha analizado en detalle la historia de impactos en la Luna, nuestro satélite natural, para reconstruir el flujo de material proveniente del espacio en la vecindad terrestre durante el llamado Bombardeo Intenso Tardío, hace aproximadamente 4.000 millones de años. Mediante el estudio de los cráteres lunares y la composición de las rocas traídas por las misiones Apolo de la NASA, los expertos han llegado a la conclusión de que el aporte tardío de meteoritos pudo haber representado solo una fracción muy pequeña del agua que actualmente forma los océanos y ríos terrestres.
La hipótesis clásica del “aporte tardío” se cimentó en la observación de que la Tierra, tras su formación y una fase inicial marcada por temperaturas extremas y vulcanismo, habría recibido un “bombardeo” de asteroides y cometas. Estos cuerpos, ricos en agua y compuestos volátiles, impactaron tanto la Tierra como la Luna, depositando en sus superficies materiales esenciales para la vida. Sin embargo, la nueva investigación pone en duda la magnitud de este proceso, al analizar la cronología, la frecuencia y las características químicas de esos impactos en la superficie lunar.
Los autores del estudio utilizaron modelos de dinámica orbital y simulaciones numéricas para estimar cuánta agua podrían haber transportado estos meteoritos hasta la Tierra. Los resultados indican que, si bien hubo un aporte apreciable, no sería suficiente para explicar la vasta cantidad de agua presente en los océanos actuales. El análisis de las proporciones de isótopos de hidrógeno y deuterio en las rocas lunares y en los meteoritos encontrados en la Tierra refuerza esta conclusión, pues no coincide con la composición isotópica del agua terrestre.
Este hallazgo reaviva el debate sobre el origen del agua en nuestro planeta y plantea preguntas fundamentales sobre la formación de la Tierra y otros cuerpos planetarios. Una de las posibles alternativas propone que el agua ya estaba presente en las rocas y minerales que formaron el planeta desde sus orígenes, atrapada en el interior de la Tierra durante su acreción del material del disco protoplanetario que rodeaba al joven Sol.
La comunidad científica internacional, incluyendo agencias como la NASA y la ESA, está intensificando la investigación sobre el origen del agua para comprender también la potencial habitabilidad de exoplanetas, un campo en plena expansión gracias a misiones como TESS y el telescopio espacial James Webb. El hallazgo afecta no solo a la Tierra, sino también a la búsqueda de vida más allá de nuestro sistema solar, ya que saber cómo y cuándo se puede acumular agua en planetas rocosos es clave para identificar entornos habitables.
En paralelo, empresas privadas como SpaceX y Blue Origin, que lideran la nueva era de exploración lunar y marciana, podrían beneficiarse de este conocimiento para planificar futuras misiones de prospección y utilización de recursos in situ. La extracción de agua en la Luna o Marte es uno de los grandes retos para la colonización humana del espacio, y conocer los procesos que condicionan la presencia de agua en los cuerpos planetarios resulta esencial para el éxito de estos ambiciosos proyectos.
En el caso de España, la empresa PLD Space, pionera en el desarrollo de lanzadores reutilizables en Europa, también sigue con interés los avances en la comprensión de los recursos lunares, ya que el futuro de la exploración espacial europea podría pasar por misiones de prospección y extracción de recursos en la superficie lunar.
Por otro lado, la investigación también tiene implicaciones para el estudio de los exoplanetas. Si el agua es un ingrediente común en la formación de los planetas terrestres, la probabilidad de encontrar mundos habitables fuera del sistema solar podría ser mayor de lo que se pensaba. Sin embargo, si depende de procesos muy específicos y poco frecuentes, la Tierra podría ser una excepción en el vasto universo.
En conclusión, este nuevo estudio invita a replantear viejas ideas sobre el origen del agua en la Tierra y anima a la comunidad científica a buscar respuestas tanto en los laboratorios como en futuras misiones espaciales. Con el auge de la exploración lunar y la búsqueda de vida fuera de nuestro planeta, comprender cómo llegó el agua a la Tierra es, más que nunca, una cuestión fundamental para la ciencia y la exploración espacial.
(Fuente: SpaceDaily)
