Space39a

Noticias del espacio

Space39a

Noticias del espacio

Nasa

2025 iguala el récord de calor global mientras la NASA advierte sobre tendencias preocupantes

2025 iguala el récord de calor global mientras la NASA advierte sobre tendencias preocupantes

La temperatura global de la superficie terrestre en 2025 ha vuelto a situarse en niveles históricamente altos, prácticamente igualando el récord alcanzado en 2023. Así lo refleja el último análisis elaborado por el equipo científico de la NASA, que confirma la tendencia al alza de las temperaturas mundiales desde que se iniciaron los registros instrumentales en 1880. Aunque la diferencia con respecto al año anterior es mínima y se encuentra dentro del margen de error estadístico, el hecho de que ambos años compartan el primer puesto como los más cálidos jamás documentados refuerza la preocupación por el cambio climático y sus consecuencias para el planeta.

El estudio de la NASA, basado en mediciones de miles de estaciones meteorológicas repartidas por todo el globo, así como en observaciones satelitales, revela que la temperatura media global del planeta en 2025 superó en aproximadamente 1,2 grados centígrados los valores preindustriales. Este dato se encuentra peligrosamente cerca del umbral de 1,5 grados marcado por el Acuerdo de París, al que la comunidad internacional se comprometió para evitar los peores efectos del calentamiento global.

El análisis de la NASA utiliza sofisticados algoritmos de ajuste que tienen en cuenta las diferencias en la cobertura geográfica, la altitud y otros factores que pueden distorsionar las mediciones. La agencia espacial estadounidense destaca que, si bien existen pequeñas incertidumbres en los datos, la tendencia general al aumento de las temperaturas es inequívoca y está respaldada por múltiples fuentes independientes, como el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea.

Las causas de este ascenso térmico se encuentran principalmente en las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de la actividad humana, especialmente la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas. Estos gases, entre los que destaca el dióxido de carbono (CO₂), atrapan el calor en la atmósfera y alteran el equilibrio energético de la Tierra. Los científicos de la NASA advierten de que, sin una reducción drástica de estas emisiones, la probabilidad de superar el límite de 1,5 grados en los próximos años es cada vez mayor.

La evolución de las temperaturas globales no solo tiene implicaciones a largo plazo, sino que ya está produciendo efectos visibles en numerosos sistemas naturales. El deshielo acelerado de los polos, la pérdida de masa de los glaciares, el aumento del nivel del mar y la intensificación de fenómenos meteorológicos extremos, como olas de calor, incendios forestales, sequías y huracanes, son algunas de las consecuencias que los expertos relacionan con el calentamiento global.

El papel de la NASA y otras agencias espaciales en la monitorización del clima terrestre ha sido fundamental para comprender estos procesos. Gracias a satélites de observación como el Aqua, Terra y la constelación Sentinel de la Agencia Espacial Europea, se ha podido documentar con precisión la evolución de la temperatura, el estado de los océanos y la dinámica de los hielos polares. Esta información es vital tanto para la comunidad científica como para los responsables políticos encargados de diseñar estrategias de mitigación y adaptación.

Mientras tanto, el sector aeroespacial privado también se ha volcado en el estudio del clima y en la búsqueda de soluciones tecnológicas. Empresas como SpaceX y Blue Origin, tradicionalmente asociadas a la exploración espacial, han comenzado a colaborar con instituciones públicas en proyectos de observación de la Tierra y reducción de la huella de carbono. Por ejemplo, los lanzadores reutilizables de SpaceX han demostrado ser una alternativa más sostenible frente a los cohetes desechables, contribuyendo a una menor generación de residuos en la industria espacial.

En España, la compañía PLD Space, pionera en el desarrollo de cohetes reutilizables para el lanzamiento de pequeños satélites, también está apostando por tecnologías menos contaminantes y por la monitorización medioambiental mediante cargas útiles científicas. Por su parte, Virgin Galactic, aunque centrada en el turismo suborbital, colabora en experimentos que analizan el impacto de los vuelos espaciales en la atmósfera.

A nivel internacional, el hallazgo de exoplanetas con condiciones potencialmente habitables por parte de telescopios como el James Webb ha reavivado el interés por comprender los factores que hacen que un planeta sea apto para la vida. El estudio comparativo de la evolución atmosférica en otros mundos aporta nuevas perspectivas sobre la fragilidad del equilibrio climático terrestre y la responsabilidad de conservarlo.

El consenso científico es claro: la humanidad se enfrenta a un momento crítico en la lucha contra el cambio climático. Los datos de 2025 refuerzan la urgencia de actuar y de intensificar los esfuerzos tanto a nivel local como global. La monitorización continua desde el espacio, la innovación tecnológica y la cooperación internacional serán claves para frenar el calentamiento y preservar el futuro del planeta.

(Fuente: NASA)