Artemis II: La NASA ultima detalles para su histórico viaje tripulado alrededor de la Luna

La NASA se encuentra en la fase final de preparación para el esperado lanzamiento de Artemis II, la misión que marcará el regreso de astronautas a la órbita lunar más de medio siglo después de las legendarias misiones Apolo. Si todo marcha según lo previsto, la agencia espacial estadounidense podría dar luz verde al despegue tan pronto como el próximo mes, abriendo una nueva era de exploración tripulada del espacio profundo.
Artemis II representa el segundo gran hito del ambicioso programa Artemis, cuyo objetivo es establecer una presencia humana sostenible en la superficie lunar y, a largo plazo, servir como trampolín para futuras misiones a Marte. A diferencia de Artemis I, que voló sin tripulación en 2022, esta misión llevará a cuatro astronautas a bordo de la nave Orión, quienes orbitarán nuestro satélite natural antes de regresar a la Tierra.
Una tripulación internacional hacia la Luna
La tripulación de Artemis II destaca por su diversidad y experiencia. La componen Reid Wiseman (comandante, NASA), Victor Glover (piloto, NASA), Christina Koch (especialista de misión, NASA) y Jeremy Hansen (especialista de misión, Agencia Espacial Canadiense). Koch, conocida por ostentar el récord femenino de permanencia continua en el espacio, y Hansen, el primer canadiense en volar más allá de la órbita terrestre baja, encarnan el espíritu internacional de Artemis.
El vuelo tendrá una duración aproximada de 10 días. Tras el lanzamiento desde el Centro Espacial Kennedy (Florida) a bordo del imponente cohete Space Launch System (SLS), la nave Orión emprenderá una trayectoria de sobrevuelo lunar. No se posarán en la superficie, pero sí realizarán una órbita elíptica alrededor de la Luna, llegando a unos 10.000 km de distancia antes de emprender el viaje de regreso.
Un cohete colosal y una nave de nueva generación
Artemis II supondrá el segundo vuelo del SLS, el cohete más potente jamás construido por la NASA. Sus cuatro motores RS-25 y dos aceleradores laterales proporcionan una potencia de despegue superior incluso a la del Saturn V de la era Apolo. La nave Orión, por su parte, incorpora avanzados sistemas de soporte vital, protección frente a la radiación y paneles solares de última generación, mejorando notablemente las capacidades de sus predecesoras.
Antes del lanzamiento, la NASA está llevando a cabo exhaustivas revisiones técnicas y simulacros para garantizar la seguridad de la misión. Entre los puntos críticos destacan la comprobación de los sistemas de escape de emergencia, el sellado del compartimento de tripulación y la integración final con el cohete. La agencia también ha reforzado sus protocolos tras pequeños incidentes detectados en Artemis I, como la pérdida de baldosas térmicas y anomalías en los sensores de la nave.
Un paso clave para el regreso humano a la Luna
Artemis II será la primera vez que astronautas vuelvan a viajar más allá de la órbita terrestre baja desde 1972. El éxito de esta misión es fundamental para el desarrollo de Artemis III, prevista para finales de 2026, que llevará a los primeros humanos —incluida la primera mujer y la primera persona de color— a la superficie lunar desde el Apolo 17.
El programa Artemis no solo implica a la NASA. Empresas privadas como SpaceX, que está desarrollando el módulo lunar Starship, y Blue Origin, seleccionada recientemente para futuras misiones logísticas, juegan un papel esencial en la nueva estrategia de colaboración público-privada. La Agencia Espacial Europea (ESA), la Agencia Japonesa (JAXA) y la Agencia Canadiense (CSA) también aportan tecnología y astronautas, consolidando el carácter global de esta nueva era de exploración.
El resurgimiento de la exploración lunar
En paralelo al programa Artemis, la carrera lunar vive un renacimiento con el auge de iniciativas privadas y nacionales. China avanza en su propio programa lunar tripulado, mientras que compañías como PLD Space, con su reciente éxito en el lanzamiento del Miura 1 desde España, y Virgin Galactic, que ha retomado los vuelos suborbitales comerciales, amplían el espectro de actores en la exploración espacial. La búsqueda de exoplanetas habitables y el desarrollo de tecnologías para la minería y el uso de recursos in situ hacen de la Luna un objetivo estratégico.
De cara al futuro, la NASA y sus socios contemplan la construcción de la estación orbital Gateway como punto de apoyo para misiones lunares y, posteriormente, marcianas. La experiencia obtenida en Artemis II será crucial para afrontar los retos de la exploración sostenida del espacio profundo.
En definitiva, Artemis II supone un hito histórico y tecnológico que podría abrir una nueva etapa dorada de la exploración espacial. Si la misión culmina con éxito, no solo se revitalizará el interés global por la Luna, sino que se sentarán las bases para la presencia humana permanente más allá de nuestro planeta.
(Fuente: SpacePolicyOnline.com)
