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Artemis II: La NASA ultima el histórico regreso de astronautas a la Luna tras medio siglo

Artemis II: La NASA ultima el histórico regreso de astronautas a la Luna tras medio siglo

Tras más de cincuenta años desde la última misión tripulada a la Luna, la NASA se encuentra en la fase final de preparativos para Artemis II, la primera misión con astronautas que orbitarán nuestro satélite desde el legendario programa Apolo. El emblemático cohete SLS (Space Launch System) y la nave Orión están listos para ser trasladados a la plataforma de lanzamiento LC-39B del Centro Espacial Kennedy, marcando un hito para la exploración espacial contemporánea.

Un regreso largamente esperado

La última vez que la humanidad viajó en dirección a la Luna fue en diciembre de 1972, con la misión Apolo 17. Desde entonces, los avances tecnológicos y nuevas prioridades espaciales apartaron los planes lunares en favor de la exploración robótica, la Estación Espacial Internacional y el estudio de otros planetas, como Marte. Sin embargo, la creciente presencia internacional en el espacio y el auge de empresas privadas, como SpaceX y Blue Origin, han revitalizado la ambición de volver a pisar la superficie lunar.

El programa Artemis, lanzado oficialmente en 2017 y bautizado en honor a la hermana gemela de Apolo en la mitología griega, tiene como objetivo devolver seres humanos a la Luna, esta vez con una perspectiva de permanencia y sostenibilidad. Artemis II será el primer vuelo tripulado del programa y servirá como ensayo general para la misión Artemis III, en la que sí está previsto el alunizaje.

Detalles técnicos de Artemis II

La misión Artemis II utilizará el potente cohete SLS, el mayor vehículo lanzador construido en la historia de la NASA, superando en capacidad incluso al Saturno V del programa Apolo. Combinando tecnología probada con innovaciones modernas, el SLS está diseñado para transportar la nave Orión, desarrollada en colaboración con la Agencia Espacial Europea (ESA), que proporciona el módulo de servicio.

La tripulación de Artemis II estará compuesta por cuatro astronautas: tres estadounidenses y un canadiense, fruto de la colaboración internacional. Su misión consistirá en realizar una órbita lunar sin descenso, alcanzando una distancia máxima de unos 10.000 kilómetros más allá de la cara oculta de la Luna antes de regresar a la Tierra. Durante los aproximadamente diez días de misión, se pondrán a prueba los sistemas vitales, comunicaciones, navegación y la capacidad de soporte vital de la nave Orión en condiciones reales de espacio profundo.

El traslado a la plataforma LC-39B

El inminente traslado del SLS y Orión a la plataforma de lanzamiento LC-39B es un paso simbólico y técnico fundamental. Esta histórica plataforma fue testigo de los lanzamientos de las misiones Apolo y del transbordador espacial, por lo que su reutilización para el programa Artemis subraya el vínculo entre la exploración lunar del pasado y la del futuro.

El proceso de «rollout» implica el desplazamiento del cohete y la cápsula, ya ensamblados, a bordo del gigantesco vehículo oruga (Crawler-Transporter), recorriendo a paso lento los casi siete kilómetros que separan el Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB) de la rampa. Allí, se realizarán las últimas comprobaciones, simulacros de cuenta atrás y pruebas de llenado de combustible criogénico antes del lanzamiento, previsto para finales de 2024 o principios de 2025, dependiendo del resultado de dichas pruebas.

Un contexto de competencia y colaboración internacional

El regreso de la NASA a la Luna no se produce en solitario. Empresas privadas como SpaceX, con su revolucionario Starship, están llamadas a desempeñar un papel clave en las futuras misiones, especialmente en el alunizaje de Artemis III, donde su nave servirá como módulo lunar. Blue Origin, rival directo en la carrera tecnológica, también desarrolla vehículos y sistemas para contribuir a la arquitectura lunar.

Por su parte, la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial Canadiense (CSA) participan activamente en el programa, proporcionando módulos, componentes y astronautas. Esta cooperación espacial sin precedentes busca no solo el retorno a la Luna, sino la creación de una presencia estable a través de la futura estación Gateway, un pequeño laboratorio que orbitará la Luna y servirá de punto intermedio para las misiones a la superficie y, en el futuro, a Marte.

El renovado interés por la exploración lunar también coincide con el descubrimiento de exoplanetas y el desarrollo de nuevas tecnologías para la observación y el estudio del universo, impulsando una nueva era de ciencia y exploración.

Un hito para la humanidad

El inminente despliegue de Artemis II supone mucho más que un nuevo viaje a la Luna. Simboliza el resurgimiento del espíritu explorador, la colaboración internacional y la apuesta por la tecnología como motor de progreso. El éxito de esta misión abrirá el camino para la siguiente gran hazaña: el regreso de la humanidad a la superficie lunar, sentando las bases para futuras misiones interplanetarias.

La cuenta atrás para Artemis II ya ha comenzado, y con ella, la humanidad se prepara para escribir un nuevo capítulo en la historia de la exploración espacial.

(Fuente: NASASpaceflight)