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Cuenta atrás decisiva para Artemis II: la NASA se prepara para una nueva prueba crítica de lanzamiento

Cuenta atrás decisiva para Artemis II: la NASA se prepara para una nueva prueba crítica de lanzamiento

La NASA ultima los preparativos de Artemis II, la misión que devolverá a astronautas alrededor de la Luna por primera vez desde el histórico programa Apolo, y da un paso clave esta semana con la realización de su segundo “Wet Dress Rehearsal” (WDR), o ensayo general húmedo. Este exhaustivo test, de casi 50 horas de duración, comenzó la noche del martes y se prolongará hasta el jueves en las instalaciones del Centro Espacial Kennedy (Florida). El WDR es esencial para certificar la operatividad del cohete SLS (Space Launch System) y la nave Orión antes del esperado despegue, previsto para finales de 2024 o principios de 2025.

Un ensayo fundamental para la seguridad

El Wet Dress Rehearsal es una de las pruebas más críticas en la fase previa a cualquier lanzamiento tripulado: consiste en la carga de los propelentes criogénicos (oxígeno e hidrógeno líquidos) en los enormes tanques del SLS, la realización de todas las secuencias de la cuenta atrás –incluyendo simulaciones de problemas y respuestas de emergencia– y el vaciado posterior de los depósitos. Aunque el ensayo no culmina con el encendido de motores, sí replica casi todos los procedimientos de lanzamiento para detectar posibles fallos técnicos o de coordinación entre los equipos.

Artemis II, protagonizada por cuatro astronautas –Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen–, será la primera misión tripulada del programa Artemis. Mientras Artemis I, lanzada en noviembre de 2022, se limitó a un vuelo no tripulado alrededor de la Luna, Artemis II marcará el regreso de astronautas al entorno lunar tras más de cinco décadas. El éxito de estos ensayos es vital, ya que la seguridad de la tripulación depende de la fiabilidad de los sistemas en condiciones reales.

Lecciones aprendidas y nuevos retos técnicos

La NASA ya realizó un WDR antes del lanzamiento de Artemis I, enfrentándose entonces a fugas de hidrógeno y otros contratiempos técnicos que obligaron a repetir la prueba en varias ocasiones. En esta ocasión, los ingenieros de la agencia han aplicado lecciones aprendidas, implementando mejoras en las conexiones criogénicas y los procedimientos de carga de combustible. El objetivo es lograr una cuenta atrás fluida y sin incidentes, minimizando los riesgos de cara al lanzamiento real.

La magnitud del SLS, el cohete más potente desarrollado por la NASA desde el Saturn V, añade complejidad al proceso: con 98 metros de altura y una capacidad de 2.600 toneladas en el momento del despegue, el SLS debe demostrar su operatividad en cada fase. El ensayo también pone a prueba los sistemas de la cápsula Orión, diseñada para soportar las condiciones extremas del espacio profundo y garantizar el retorno seguro de la tripulación.

Panorama internacional: SpaceX, Blue Origin y el auge de las empresas privadas

Mientras la NASA avanza con Artemis, la industria espacial vive un momento de efervescencia liderado por empresas como SpaceX y Blue Origin. SpaceX, la firma de Elon Musk, sigue acumulando hitos con su cohete Starship, que aspira a ser la nave que lleve astronautas a la superficie lunar en futuras misiones Artemis. Tras varios vuelos de prueba, la compañía se prepara para nuevas demostraciones, afinando la tecnología de reutilización de etapas y la capacidad de transportar grandes cargas.

Blue Origin, por su parte, ha reforzado su presencia en el sector tras la adjudicación de contratos para el desarrollo de sistemas de aterrizaje lunar. Su cohete New Glenn, aún en fase de pruebas, promete ampliar la competencia en el acceso al espacio y diversificar las opciones para cargas útiles comerciales y científicas.

En Europa, empresas emergentes como PLD Space también buscan hacerse un hueco. La firma española logró en 2023 el primer lanzamiento privado de un cohete suborbital (Miura 1) desde el continente, sentando las bases para el desarrollo del Miura 5, un lanzador orbital que podría debutar en 2025. Este crecimiento de actores privados está transformando el sector, impulsando la innovación y permitiendo que cada vez más países participen en la exploración espacial.

Virgin Galactic y el turismo suborbital

Virgin Galactic, la empresa fundada por Richard Branson, continúa expandiendo el mercado del turismo espacial. Tras varios vuelos tripulados con turistas a bordo de su nave suborbital SpaceShipTwo, la compañía planea aumentar la frecuencia de misiones comerciales, democratizando el acceso al espacio para clientes privados y científicos.

Exoplanetas y la exploración más allá del Sistema Solar

En paralelo a los avances en la exploración lunar, la búsqueda de exoplanetas sigue arrojando descubrimientos fascinantes. Misiones como TESS (Transiting Exoplanet Survey Satellite) de la NASA y el telescopio espacial James Webb están revolucionando nuestro conocimiento sobre planetas situados en otras estrellas, identificando candidatos potencialmente habitables y analizando sus atmósferas en busca de signos de vida.

Un futuro apasionante para la exploración espacial

El desarrollo de Artemis II y su inminente Wet Dress Rehearsal simbolizan una nueva era de cooperación entre agencias públicas y empresas privadas, cada una aportando tecnología y experiencia para llevar la humanidad más lejos en el espacio. El éxito de estas pruebas acercará el momento en que volvamos a ver astronautas orbitando la Luna, sentando las bases para misiones aún más ambiciosas hacia Marte y más allá. La cuenta atrás ha comenzado, y el mundo espera expectante el próximo gran salto de la exploración espacial.

(Fuente: SpacePolicyOnline.com)