Curiosity culmina su campaña de perforación en el cráter Gale y se prepara para su última fase de exploración

El rover Curiosity de la NASA ha concluido una etapa significativa en su misión al completar las últimas actividades relacionadas con la perforación “Nevado Sajama 2” en el cráter Gale, una zona de Marte que desde 2012 ha sido escenario de algunos de los mayores hallazgos geológicos fuera de la Tierra. Esta semana marca el fin de una intensa campaña de estudios de estructuras conocidas como “boxwork”, formaciones minerales que han suscitado un notable interés por parte de la comunidad científica internacional por su potencial para revelar las condiciones ambientales pasadas del planeta rojo.
El proceso de perforación, desarrollado con la tecnología avanzada del taladro del Curiosity, permite a los científicos acceder a muestras del subsuelo marciano. Esta técnica, esencial para la investigación planetaria, ha evolucionado desde los primeros intentos en misiones como Viking y Pathfinder, hasta los sofisticados sistemas de análisis de muestras actuales. El taladro de Curiosity, instalado en el extremo de su brazo robótico, ha sido fundamental para extraer polvo y fragmentos de roca a distintas profundidades, lo que facilita el análisis de su composición química y mineralógica.
La campaña de “boxwork” comenzó hace varias semanas, cuando los equipos científicos de la NASA identificaron formaciones en el cráter Gale que recordaban a las estructuras de caja o paneles que se observan en algunas cuevas terrestres, como las de Wind Cave en Estados Unidos. Estas formaciones, en la Tierra, suelen estar asociadas a procesos hidrotermales y a la precipitación de minerales como la calcita o el yeso en espacios vacíos de la roca. El interés de la NASA y otras agencias espaciales reside en que el estudio de estos patrones puede ofrecer pistas sobre la presencia de agua líquida en el pasado marciano y sobre la posibilidad de ambientes habitables.
Durante las últimas semanas, el equipo de operaciones del Curiosity ha planificado cuidadosamente cada movimiento del rover, optimizando el uso de su batería de radioisótopos y seleccionando los objetivos de perforación con base en los datos recopilados por las cámaras Mastcam y ChemCam, así como por el espectrómetro APXS. La perforación “Nevado Sajama 2” se ha desarrollado en una zona especialmente interesante por la presencia de vetas minerales y una textura superficial que sugiere procesos de erosión y precipitación de larga duración.
El material extraído será ahora analizado por los laboratorios internos del Curiosity: SAM (Sample Analysis at Mars) y CheMin (Chemistry and Mineralogy), capaces de detectar compuestos orgánicos y minerales arcillosos, ambos considerados indicadores clave en la búsqueda de condiciones propicias para la vida. En campañas anteriores, estos instrumentos han permitido identificar la presencia de moléculas orgánicas complejas y sales de sulfato, lo que refuerza la hipótesis de que el cráter Gale pudo albergar lagos y ríos hace miles de millones de años.
Esta etapa final de la campaña de “boxwork” servirá para consolidar los datos obtenidos hasta ahora y orientar los esfuerzos de futuras misiones, tanto de la NASA como de otras agencias. La exploración intensiva de zonas con estructuras singulares es una estrategia que también adoptan empresas privadas como SpaceX y Blue Origin, interesadas en comprender los recursos del subsuelo marciano de cara a una eventual colonización humana. Paralelamente, la Agencia Espacial Europea y la española PLD Space, que recientemente ha realizado exitosos lanzamientos suborbitales, siguen de cerca los resultados del Curiosity para orientar sus propios desarrollos tecnológicos.
El contexto histórico de la exploración marciana ha estado marcado por una carrera tecnológica en la que la colaboración internacional y la participación del sector privado han sido clave. Proyectos como el rover Perseverance y las futuras misiones de retorno de muestras, así como el auge de compañías como Virgin Galactic en el sector del turismo espacial, ilustran la creciente diversificación de la actividad espacial. Por otro lado, el estudio de exoplanetas y la búsqueda de biofirmas fuera del Sistema Solar, impulsados por telescopios como el James Webb, complementan el trabajo de campo realizado por rovers como Curiosity en nuestro propio vecindario planetario.
La culminación de la perforación “Nevado Sajama 2” y el inicio de la fase final de exploración en el cráter Gale suponen un importante avance hacia el objetivo de desentrañar la historia geológica y climática de Marte. Los resultados que surjan en las próximas semanas serán cruciales para entender el papel del agua en la formación de las estructuras marcianas y para sentar las bases de futuras misiones robóticas y tripuladas.
Mientras la humanidad se prepara para dar el siguiente paso en la exploración del Sistema Solar, misiones como la del Curiosity continúan demostrando que la combinación de tecnología, ciencia y cooperación internacional es la clave para avanzar en el conocimiento del cosmos y de nuestro lugar en él.
(Fuente: NASA)
