Curiosity descubre formaciones únicas en Marte que revelan la huella del agua antigua

El rover Curiosity de la NASA ha vuelto a sorprender a la comunidad científica con un nuevo hallazgo en la superficie marciana. El pasado 26 de septiembre de 2025, durante el sol 4.671 de su misión, el vehículo capturó un espectacular panorama de unas formaciones geológicas conocidas como «boxwork» gracias a su cámara Mastcam. Estas estructuras, que se aprecian como una serie de crestas bajas entre huecos, ofrecen una ventana única al pasado acuoso del Planeta Rojo.
La imagen, tomada en alta resolución y remitida a la Tierra tras un complejo proceso de transmisión interplanetaria, muestra con claridad cómo la superficie marciana está marcada por estos relieves de aspecto geométrico. Los “boxwork” son formaciones raras incluso en la Tierra, donde se observan sobre todo en cavernas, como las famosas del Parque Nacional Wind Cave, en Dakota del Sur (Estados Unidos). Su presencia en Marte confirma que el planeta rojo experimentó procesos geológicos complejos, en los que el agua desempeñó un papel fundamental.
Según los investigadores de la NASA, estos patrones se originaron hace miles de millones de años, en un periodo en el que Marte era mucho más húmedo y activo geológicamente. El proceso comenzó cuando el agua, rica en minerales, se filtró a través de grietas en las rocas. Con el tiempo, los minerales se fueron depositando en las fisuras, endureciéndose y formando una especie de “esqueleto” mineral. Posteriormente, la erosión eliminó el material más blando de alrededor, dejando al descubierto las llamativas crestas en forma de caja que ahora ha fotografiado Curiosity.
Este descubrimiento no solo es importante desde el punto de vista geológico, sino que también aporta nuevas pistas sobre el antiguo ambiente marciano y su potencial para haber albergado vida. Las formaciones de boxwork pueden preservar minerales que solo se forman en presencia de agua, lo que refuerza la hipótesis de que Marte tuvo en el pasado las condiciones necesarias para la existencia de microorganismos. De hecho, la búsqueda de indicios de vida pasada sigue siendo uno de los principales objetivos tanto de Curiosity como de su “hermano” Perseverance, que explora el cráter Jezero desde 2021.
La longevidad de Curiosity en Marte es en sí misma un hito. Lanzado en 2011 y aterrizado con éxito en agosto de 2012, el rover ha superado todas las expectativas iniciales, que preveían una misión de solo dos años. Gracias a su diseño robusto y a las sucesivas actualizaciones de software desde la Tierra, ha recorrido más de 30 kilómetros por la superficie del cráter Gale, escalando incluso el monte Sharp en busca de estratos que documenten la evolución ambiental del planeta.
Mientras la NASA continúa con sus exploraciones robóticas, otras agencias y empresas privadas están pisando fuerte en la carrera espacial. SpaceX, la compañía liderada por Elon Musk, sigue avanzando en el desarrollo de su lanzador Starship, concebido para futuros vuelos tripulados a Marte y la Luna. En paralelo, Blue Origin, de Jeff Bezos, ha realizado recientemente pruebas exitosas de su módulo lunar Blue Moon, con el objetivo de participar en las próximas misiones Artemis de la NASA. La colaboración entre lo público y lo privado está marcando una nueva era de exploración, donde también destacan proyectos europeos como el de la española PLD Space, que este año ha logrado lanzar su cohete Miura 1, abriendo el acceso al espacio desde territorio nacional.
En el ámbito científico, el estudio de exoplanetas y la búsqueda de mundos habitables fuera del sistema solar continúa a buen ritmo. Telescopios como el James Webb Space Telescope (JWST) han permitido identificar atmósferas complejas en planetas lejanos, detectando incluso vapor de agua y moléculas orgánicas en algunos casos. Estos avances refuerzan la importancia de comprender los procesos geológicos que se observan en Marte, ya que pueden servir de modelo para interpretar los datos de otros cuerpos planetarios.
Volviendo a Curiosity, la NASA ha anunciado que en los próximos meses el rover continuará investigando la zona de las formaciones boxwork, analizando in situ los minerales con sus instrumentos de a bordo, como el espectrómetro CheMin y el laboratorio SAM. Los resultados podrían arrojar luz sobre la historia climática de Marte y las posibilidades de que existieran nichos habitables protegidos en su subsuelo.
En definitiva, cada nueva imagen y dato enviado por Curiosity no solo amplía nuestro conocimiento sobre el pasado de Marte, sino que también alimenta la esperanza de que, algún día, la humanidad pueda pisar y explorar en persona estos paisajes remotos y fascinantes.
(Fuente: NASA)
