Curiosity regresa a «Monte Grande» para explorar antiguos rastros de agua en Marte

El rover Curiosity de la NASA ha regresado recientemente a la cavidad conocida como «Monte Grande», situada en la región de Glen Torridon en el cráter Gale de Marte. Esta zona, que ya fue estudiada durante la campaña de perforación «Valle de la Luna», vuelve ahora a ser el centro de atención científica gracias a los nuevos datos obtenidos tras la visita al yacimiento «Nevado Sajama». El desplazamiento del rover, realizado durante el fin de semana del 12 de diciembre de 2025, marca un avance significativo en el estudio de la historia hidrogeológica del planeta rojo.
La campaña actual se centra en la búsqueda de indicios que puedan revelar detalles sobre la presencia pasada de agua líquida y la habitabilidad de Marte. Los ingenieros del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA planificaron cuidadosamente la ruta para que Curiosity pudiera regresar a esta zona de especial interés, aprovechando su experiencia previa en la región y las mejoras en la planificación de los recorridos del rover. El equipo científico, liderado por la geóloga planetaria Lucy Lim, ha diseñado una serie de experimentos que permitirán comparar los datos actuales con los obtenidos durante la anterior visita a «Monte Grande».
El terreno donde se encuentra actualmente el rover presenta una estructura conocida como «boxwork» o entramado de cajas. Esta formación geológica, compuesta por venas minerales endurecidas que sobresalen del terreno circundante, es clave para entender los procesos de alteración hidrotermal que tuvieron lugar en el pasado marciano. Las venas de sulfato y yeso son de especial interés, ya que podrían haberse formado en presencia de agua líquida, un factor esencial para la vida tal como la conocemos.
Durante su anterior estancia en «Monte Grande», Curiosity ya realizó una serie de perforaciones y análisis con el fin de identificar minerales hidratados y compuestos orgánicos. Ahora, el equipo busca ampliar el muestreo y comparar las nuevas muestras extraídas con las obtenidas en la campaña del «Nevado Sajama». El objetivo es determinar si existen diferencias composicionales que puedan aportar información sobre los cambios ambientales a lo largo del tiempo en la región.
La campaña de exploración incluye el uso del taladro del rover para obtener muestras del subsuelo, que posteriormente serán analizadas con los instrumentos CheMin (Chemistry and Mineralogy) y SAM (Sample Analysis at Mars). CheMin permite identificar la composición mineralógica de las muestras, mientras que SAM se encarga de buscar compuestos orgánicos y analizar la química de los gases liberados al calentar las muestras. Estos experimentos son fundamentales para descifrar la historia climática de Marte y evaluar su potencial de habitabilidad en el pasado.
La misión Curiosity, que aterrizó en el cráter Gale en 2012, ha superado ya los 13 años de operaciones en la superficie marciana. A lo largo de su viaje, el rover ha recorrido más de 30 kilómetros y ha escalado varios cientos de metros en el Monte Sharp, la montaña central del cráter. Sus descubrimientos han revolucionado nuestra comprensión de Marte, al demostrar que en el pasado existieron lagos y ríos que podrían haber albergado vida microbiana. El estudio de los sedimentos, minerales y estructuras geológicas en lugares como «Monte Grande» resulta crucial para reconstruir la evolución ambiental del planeta rojo.
Mientras tanto, la comunidad internacional sigue de cerca los avances de la NASA en Marte, especialmente en un contexto en el que otras agencias espaciales y empresas privadas también aceleran sus planes de exploración interplanetaria. SpaceX, por ejemplo, ha avanzado notablemente en el desarrollo de su nave Starship, con el objetivo de realizar vuelos tripulados a Marte en la próxima década. Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos, también ha anunciado planes para colaborar con la NASA en misiones lunares y, eventualmente, marcianas. En Europa, la empresa española PLD Space se prepara para lanzar sus primeros cohetes reutilizables, marcando un hito en el sector aeroespacial nacional y abriendo nuevas posibilidades para la investigación científica y la exploración comercial.
Por otro lado, el descubrimiento de exoplanetas potencialmente habitables por parte de telescopios como el James Webb y misiones futuras de la ESA y la NASA amplía el horizonte de la astrobiología más allá de nuestro sistema solar. El estudio detallado de Marte, con herramientas como Curiosity y, próximamente, el rover Perseverance y la misión de retorno de muestras, es esencial para comparar los procesos planetarios y comprender mejor la rareza o abundancia de la vida en el universo.
El regreso de Curiosity a «Monte Grande» simboliza el esfuerzo continuo de la humanidad por desentrañar los secretos de Marte y, por extensión, del propio origen de la vida. Cada nuevo dato obtenido acerca a los científicos a responder una de las preguntas más profundas de la ciencia: ¿estamos solos en el cosmos? La exploración marciana sigue siendo, por tanto, uno de los grandes motores de la investigación espacial contemporánea.
(Fuente: NASA)
