Curiosity revela enigmáticos guijarros y formaciones «caja» en Marte, claves para entender su pasado

El rover Curiosity de la NASA ha vuelto a sorprender a la comunidad científica con su último hallazgo en Marte: pequeñas concreciones de tamaño similar a guisantes dispersas entre enigmáticas formaciones conocidas como «boxwork», o estructuras de caja. El descubrimiento, realizado en una región caracterizada por crestas bajas de entre uno y dos metros de altura y depresiones arenosas, podría aportar nuevas claves sobre el pasado geológico y ambiental del planeta rojo.
Las imágenes, capturadas con la cámara MAHLI (Mars Hand Lens Imager) de Curiosity y ensambladas en un mosaico de 50 fotografías individuales, muestran con gran detalle estas rocas nodulares, cuya formación aún plantea numerosos interrogantes a los investigadores. La cámara MAHLI, equivalente a una lupa de geólogo, permite al rover analizar texturas y estructuras en primer plano, facilitando el estudio minucioso de las superficies marcianas.
Las concreciones halladas, de superficie rugosa y tamaño similar a guisantes, recuerdan a formaciones observadas previamente por otros rovers en Marte, como Opportunity, que en 2004 descubrió los célebres «arándanos» de hematites. En aquella ocasión, estos guijarros redondeados resultaron ser concreciones minerales formadas por procesos de precipitación en presencia de agua líquida, lo que supuso una de las primeras evidencias sólidas de la existencia pasada de agua en Marte.
Sin embargo, el entorno en el que Curiosity ha encontrado estos nódulos es aún más intrigante. La región está salpicada de las llamadas formaciones «boxwork», estructuras geométricas de crestas y valles que recuerdan a los enrejados de cajas, formadas posiblemente por la erosión diferencial de materiales de distinta dureza o por procesos de cementación mineral en antiguos sedimentos. Este tipo de estructuras también se observa en cuevas terrestres, aunque su origen en Marte sigue en debate.
Según Ashwin Vasavada, científico del proyecto Curiosity en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, el estudio de estas formaciones puede ofrecer pistas cruciales sobre el clima y la hidrología marciana en épocas remotas. «Cada nueva imagen nos ayuda a reconstruir la historia geológica de Marte, y estos hallazgos sugieren que la región fue sometida a condiciones complejas, probablemente con episodios de agua líquida y alteración química de las rocas», explica Vasavada.
El rover Curiosity, que aterrizó en Marte en agosto de 2012, ha recorrido más de 30 kilómetros por la superficie del cráter Gale, ascendiendo paulatinamente por la ladera del monte Sharp. La misión principal del rover es investigar si Marte pudo albergar condiciones favorables para la vida microbiana en el pasado. Para ello, Curiosity está equipado con un completo laboratorio científico, que incluye cámaras de alta resolución, espectrómetros y un taladro capaz de recolectar muestras del subsuelo.
Uno de los logros más destacados de Curiosity fue la detección de moléculas orgánicas complejas y variaciones estacionales de metano, posibles indicios de procesos biológicos o geoquímicos activos. El análisis de las concreciones y las formaciones «boxwork» podría ahora aportar nuevos datos sobre la presencia y la movilidad del agua, un factor clave para la habitabilidad del planeta.
Este avance se suma a una corriente de descubrimientos recientes sobre Marte y otros cuerpos del sistema solar, impulsados tanto por misiones públicas como por compañías privadas. Mientras la NASA y la ESA preparan nuevas sondas y rovers —como el europeo Rosalind Franklin, aún pendiente de lanzamiento—, empresas como SpaceX mantienen su apuesta por la exploración tripulada con el desarrollo de la nave Starship, destinada a misiones a Marte y más allá.
Por su parte, la industria espacial española también progresa: la empresa PLD Space realizó con éxito el primer lanzamiento suborbital de su cohete MIURA 1 en 2023, marcando un hito para el sector aeroespacial privado en Europa. A su vez, Blue Origin y Virgin Galactic continúan con sus programas de vuelos suborbitales y tecnologías asociadas, mientras que la búsqueda de exoplanetas habitables no cesa, con telescopios como el James Webb ampliando la mirada hacia otros sistemas planetarios.
El reciente hallazgo de Curiosity subraya la importancia de la exploración robótica para descifrar los misterios de Marte. Cada nueva imagen y análisis acercan a la humanidad a responder la gran pregunta: ¿hubo alguna vez vida en Marte, o fue este planeta tan solo un mundo geológicamente activo y singular? El trabajo conjunto de rovers, orbitadores y, en un futuro, misiones humanas, será decisivo para desvelar el pasado y el potencial futuro marciano.
Mientras la comunidad científica procesa los datos enviados por Curiosity, el interés y la expectación por los próximos pasos en la exploración espacial no dejan de crecer. La carrera por comprender nuestro vecino rojo continúa, y cada descubrimiento nos acerca un poco más a las respuestas que buscamos desde hace décadas.
(Fuente: NASA)
