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El espectrógrafo ultravioleta de la NASA capta datos inéditos del cometa interestelar 3I/ATLAS

El espectrógrafo ultravioleta de la NASA capta datos inéditos del cometa interestelar 3I/ATLAS

La exploración de nuestro sistema solar ha dado un paso significativo con la reciente obtención de datos cruciales sobre el cometa interestelar 3I/ATLAS, capturados por el espectrógrafo ultravioleta (UVS) a bordo de la sonda Europa Clipper de la NASA. La misión, liderada por el Southwest Research Institute (SwRI), ha aprovechado una ventana única de observación durante la cual los telescopios terrestres y marcianos no podían seguir el objeto debido a restricciones en la visibilidad.

El cometa 3I/ATLAS, que hizo su aparición en julio de 2025, es tan solo el tercer objeto interestelar identificado oficialmente en atravesar nuestro sistema solar, tras 1I/‘Oumuamua en 2017 y 2I/Borisov en 2019. Su paso ofrece una oportunidad irrepetible para estudiar material proveniente de otros sistemas estelares, aportando claves sobre la formación y evolución de cometas más allá del entorno solar.

El espectrógrafo ultravioleta, pieza clave de la instrumentación de la Europa Clipper, fue diseñado originalmente para analizar la atmósfera y la superficie helada de Europa, una de las lunas de Júpiter. Sin embargo, su avanzada capacidad para detectar emisiones en el rango ultravioleta lo convierte en una herramienta idónea para examinar la composición de cometas y otros cuerpos pequeños. Cuando la geometría de la órbita del 3I/ATLAS lo situó en una posición inaccesible para los observatorios terrestres y los robots marcianos, el UVS de la Clipper demostró su versatilidad, logrando recopilar datos valiosos durante este periodo crítico.

La relevancia de estos datos radica en que los cometas interestelares aportan información sobre la materia prima de la que se forman los sistemas planetarios. A diferencia de los cometas locales, que han orbitado el Sol durante miles de millones de años, los interestelares llegan desde regiones remotas de la galaxia y probablemente conservan en su interior materiales prístinos, poco alterados desde su origen. Los espectros ultravioletas obtenidos permiten identificar la presencia de moléculas volátiles como agua, dióxido de carbono, monóxido de carbono y compuestos orgánicos, fundamentales para comprender las condiciones de formación de estos cuerpos.

Desde el descubrimiento de 1I/‘Oumuamua, el estudio de objetos interestelares ha cobrado un nuevo protagonismo en la astronomía. 2I/Borisov, descubierto en 2019, fue el primer cometa interestelar estudiado en detalle, y reveló composiciones químicas similares a las de los cometas del sistema solar, aunque con algunas particularidades en sus proporciones de monóxido de carbono y cianuro. La llegada de 3I/ATLAS ha reavivado el interés científico por este tipo de visitantes, y supone una oportunidad para comparar diferentes ejemplares y avanzar en la comprensión de los procesos de formación planetaria a escala galáctica.

En la actualidad, la NASA y otras agencias espaciales, como la ESA (Agencia Espacial Europea), están planificando misiones dedicadas a interceptar y estudiar en profundidad futuros objetos interestelares. Entre los proyectos más ambiciosos destaca el Comet Interceptor de la ESA, que será lanzado previsiblemente a finales de esta década y esperará en el espacio la llegada de un cometa virgen o un objeto interestelar para un encuentro cercano.

El éxito del UVS a bordo de la Europa Clipper subraya la importancia de equipar las sondas planetarias con instrumentos polivalentes, capaces de aprovechar oportunidades científicas imprevistas. La nave, que partirá hacia Júpiter en 2026, lleva una decena de instrumentos científicos destinados a desvelar los secretos del océano subterráneo de Europa y evaluar su potencial habitabilidad. No obstante, esta observación de 3I/ATLAS demuestra que su utilidad va mucho más allá de su objetivo principal.

Mientras tanto, gigantes del sector privado como SpaceX y Blue Origin continúan desarrollando tecnologías para el acceso y la exploración del espacio profundo, allanando el camino para futuras misiones de interceptación y estudio de cuerpos interestelares. Por otro lado, empresas emergentes europeas como PLD Space consolidan la capacidad de lanzamiento orbital y suborbital desde territorio español, lo que augura una mayor participación en proyectos internacionales de ciencia planetaria.

El estudio de 3I/ATLAS, liderado por la NASA y el Southwest Research Institute, se suma así a la breve pero intensa historia de la exploración de objetos interestelares, una disciplina joven pero de enorme proyección de futuro. Los datos obtenidos por el espectrógrafo ultravioleta de la Europa Clipper serán analizados en los próximos meses y podrían aportar información inédita sobre la química y la física de los cometas que vagan por la galaxia.

De este modo, la colaboración internacional y el desarrollo de nuevas tecnologías siguen ampliando las fronteras del conocimiento humano sobre el cosmos, en un momento en que la exploración espacial vive una auténtica edad de oro tanto en el ámbito público como en el privado.

(Fuente: SpaceDaily)