El experimento Fluid Particles en la ISS revela nuevos secretos sobre el comportamiento de fluidos en microgravedad

El 20 de octubre de 2025, la Estación Espacial Internacional (ISS) fue escenario de un experimento innovador que podría ampliar considerablemente nuestro conocimiento sobre la dinámica de fluidos en el espacio. Se trata del experimento Fluid Particles, realizado en el laboratorio Destiny a bordo de la ISS, dentro de la Microgravity Science Glovebox (MSG), una instalación clave para investigaciones científicas delicadas en condiciones de microgravedad.
El experimento, que utiliza una mezcla de bolas de acero diminutas —rodamientos esféricos— rodeando un cojinete central más grande, busca entender cómo se comportan los fluidos viscosos y las partículas suspendidas en ausencia de la gravedad terrestre. Para lograrlo, los científicos llenaron un contenedor especial con un fluido viscoso y lo dotaron de partículas incrustadas, creando así una suerte de “universo en miniatura” donde las fuerzas gravitatorias apenas existen.
El núcleo del experimento consiste en someter este conjunto a oscilaciones de frecuencia controlada. Al variar la frecuencia y la intensidad de estas oscilaciones, los investigadores pueden observar cómo se agrupan, dispersan o interactúan las partículas en el interior del fluido. Las cámaras de alta resolución instaladas en la MSG registran cada detalle del movimiento de las partículas, permitiendo así a los científicos analizar los patrones resultantes y extraer conclusiones sobre la física fundamental de los fluidos en microgravedad.
Esta investigación no solo tiene un interés teórico, sino que sus aplicaciones prácticas son numerosas y relevantes para la exploración espacial y la vida cotidiana en la Tierra. Por ejemplo, entender cómo se mezclan o separan los fluidos en ausencia de gravedad es esencial para el diseño de sistemas de soporte vital en futuras misiones a Marte o la Luna. Además, estos conocimientos pueden aplicarse en la mejora de la fabricación de materiales avanzados y medicamentos tanto en el espacio como en la Tierra.
La ISS, gestionada en colaboración por la NASA, Roscosmos, la ESA, JAXA y la CSA, continúa siendo un laboratorio de referencia para la investigación científica en microgravedad. Desde su puesta en órbita en el año 2000, ha sido testigo de más de 3.000 experimentos y ha permitido avances significativos en campos tan diversos como la biología, la física y la ciencia de materiales.
Empresas privadas como SpaceX y Blue Origin también están colaborando estrechamente en el desarrollo de nuevas tecnologías para la investigación en microgravedad. SpaceX, por ejemplo, ha sido responsable de transportar múltiples experimentos científicos a la ISS mediante su nave Dragon, mientras que Blue Origin está planificando vuelos suborbitales para experimentos breves en condiciones de ingravidez. Estas iniciativas privadas complementan el trabajo de las agencias espaciales públicas, acelerando el ritmo de los descubrimientos científicos y tecnológicos.
Por su parte, la NASA se encuentra inmersa en la preparación de las próximas misiones Artemis, que buscarán establecer una presencia humana sostenible en la Luna como paso previo a la exploración de Marte. La comprensión del comportamiento de los fluidos en microgravedad será crucial para diseñar hábitats espaciales eficientes y seguros, garantizando el suministro de agua y aire limpio a los astronautas durante misiones de larga duración.
En el ámbito europeo, la empresa española PLD Space ha logrado avances notables en el desarrollo de lanzadores reutilizables, como el cohete Miura 1, que ya ha completado varios vuelos de prueba exitosos. Este tipo de tecnología permitirá en un futuro próximo el acceso más frecuente y económico al espacio, facilitando la realización de experimentos científicos en microgravedad y abriendo nuevas oportunidades para la industria y la investigación.
Mientras tanto, Virgin Galactic continúa con sus vuelos turísticos suborbitales, ofreciendo a científicos y ciudadanos la posibilidad de experimentar la microgravedad durante unos minutos. Esta breve ventana, aunque limitada en el tiempo, es suficiente para llevar a cabo experimentos sencillos y obtener datos valiosos sobre el comportamiento de materiales y organismos fuera del entorno terrestre.
Finalmente, la búsqueda de exoplanetas y vida extraterrestre sigue siendo una de las prioridades de la comunidad científica internacional. El estudio de la física de fluidos en microgravedad podría incluso aportar información relevante sobre la formación de planetas y lunas en sistemas solares lejanos, donde las condiciones pueden diferir notablemente de las existentes en la Tierra.
El experimento Fluid Particles es un ejemplo más de cómo la investigación espacial, pública y privada, avanza a pasos agigantados y nos acerca cada vez más a comprender los misterios del universo. La ciencia en microgravedad, impulsada por la colaboración internacional y la iniciativa empresarial, está llamada a desempeñar un papel fundamental en la próxima era de la exploración espacial.
(Fuente: NASA)
