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El Hubble capta en Lupus 3 el nacimiento de nuevas estrellas a 500 años luz

El Hubble capta en Lupus 3 el nacimiento de nuevas estrellas a 500 años luz

El Telescopio Espacial Hubble de la NASA ha capturado recientemente una imagen impresionante y enigmática de la región de formación estelar conocida como Lupus 3, situada a unos 500 años luz de la Tierra en la constelación de Escorpio. Aunque a simple vista la instantánea pueda parecer un paisaje espectral y fantasmal, en realidad revela uno de los escenarios más vibrantes y dinámicos del cosmos, repleto de «nuevas vidas» estelares.

Lupus 3 es una de las nubes moleculares más activas y cercanas al Sistema Solar, y constituye un auténtico laboratorio natural para que los astrónomos estudien los procesos fundamentales del nacimiento de las estrellas. El entorno, capturado con precisión por el Hubble, muestra filamentos blanquecinos de gas interestelar que se arremolinan en la región, así como una densa nube de polvo oscuro en el extremo inferior izquierdo de la imagen. Es en estos densos capullos de polvo y gas donde tienen lugar los episodios primordiales de formación estelar.

Entre las estrellas más destacadas de Lupus 3 se encuentran las llamadas estrellas T Tauri. Se trata de astros jóvenes, todavía en plena formación, que brillan con intensidad en medio de la nube. Las T Tauri son conocidas por su variabilidad, tanto en brillo como en espectro, y representan una fase evolutiva previa a la secuencia principal, cuando las estrellas todavía están acumulando masa y no han comenzado a fusionar hidrógeno de manera estable en su núcleo. Su observación resulta crucial para comprender cómo se forman sistemas estelares similares al nuestro.

El Hubble, gestionado conjuntamente por la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), ha sido clave para desvelar los secretos de regiones como Lupus 3. Gracias a su capacidad para observar en el rango visible y ultravioleta, el telescopio puede penetrar parcialmente las nubes de polvo y captar detalles que serían imposibles de observar desde tierra. El estudio detallado de estas imágenes permite a los científicos identificar estrellas recién nacidas, analizar las condiciones físicas del gas y del polvo, y entender mejor la distribución y evolución de las nubes moleculares.

Desde su puesta en órbita en 1990, el Hubble ha revolucionado la astrofísica y la cosmología, permitiendo descubrir exoplanetas, medir la expansión del universo y cartografiar complejos procesos de formación estelar. Imágenes como la de Lupus 3 se suman a un archivo inigualable que ya ha servido de base para miles de investigaciones científicas.

El interés por las regiones de formación estelar como Lupus 3 no se limita a la comunidad científica: también tiene implicaciones en la búsqueda de exoplanetas y sistemas solares extrasolares. En las últimas décadas, misiones como Kepler y TESS, junto a telescopios terrestres y espaciales, han multiplicado el número de planetas conocidos fuera de nuestro sistema solar, muchos de ellos en torno a estrellas jóvenes. Comprender cómo nacen y evolucionan las estrellas permite afinar los modelos de formación planetaria y, a largo plazo, valorar la potencial habitabilidad de mundos lejanos.

Mientras tanto, en el sector de la exploración espacial privada, compañías como SpaceX y Blue Origin siguen marcando hitos en el desarrollo de lanzadores reutilizables y misiones tripuladas. SpaceX, con su Starship, busca convertir los viajes a la Luna y Marte en una realidad asequible, mientras que Blue Origin avanza con su cohete New Glenn y sus propios programas de turismo espacial. En Europa, la empresa española PLD Space también destaca como pionera en el desarrollo de cohetes reutilizables de pequeño tamaño, orientados a la puesta en órbita de satélites y cargas experimentales.

Virgin Galactic, por su parte, continúa con sus vuelos suborbitales turísticos, acercando la experiencia del espacio a un público cada vez más amplio y demostrando la viabilidad comercial de este sector emergente. Paralelamente, agencias como la NASA o la ESA mantienen ambiciosas agendas de exploración, tanto tripulada como robótica, y fomentan la colaboración internacional en proyectos como la futura estación lunar Gateway.

En este contexto de avance sostenido tanto en el ámbito público como privado, la capacidad de observación y análisis científico sigue siendo esencial para desentrañar los misterios del universo. La imagen de Lupus 3 obtenida por el Hubble no solo nos recuerda la belleza y complejidad de nuestro entorno cósmico, sino que nos ofrece claves fundamentales para comprender el origen de las estrellas, los planetas y, en última instancia, de la vida misma.

El legado del Hubble, junto con el futuro del nuevo telescopio espacial James Webb, garantizarán que la exploración y el conocimiento del cosmos sigan expandiéndose en las próximas décadas. Así, regiones como Lupus 3 seguirán siendo objeto de fascinación y estudio, impulsando una nueva era de descubrimientos astronómicos.

(Fuente: NASA)