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El ingeniero Jesse Berdis: de soñar con rascacielos a liderar el Artemis II en Cabo Cañaveral

El ingeniero Jesse Berdis: de soñar con rascacielos a liderar el Artemis II en Cabo Cañaveral

Lo que comenzó siendo un sueño infantil alimentado por la silueta de rascacielos en Dallas y Oklahoma se ha convertido para Jesse Berdis en una realidad que supera los límites terrestres. Hoy, como ingeniero estructural y subdirector de proyecto del Artemis II Mobile Launcher 1 en el Kennedy Space Center de la NASA, Berdis es pieza clave en una misión que marcará el retorno de la humanidad a la Luna, y eventualmente abrirá la puerta a la exploración de Marte.

El camino hacia la Luna: la infraestructura que lo hace posible

El Mobile Launcher 1 (ML1) es mucho más que una torre metálica. Se trata de una colosal estructura móvil, de más de 100 metros de altura y un peso superior a las 10.000 toneladas, cuyo cometido es sostener y trasladar el cohete SLS (Space Launch System) y la nave Orión hasta la rampa de lanzamiento. La complejidad técnica del ML1 reside no solo en su tamaño, sino también en su capacidad para soportar las vibraciones y temperaturas extremas durante el encendido del SLS, el cohete más potente jamás construido por la NASA.

Bajo la dirección de Berdis, el equipo trabaja con precisión milimétrica, asegurando que cada conexión, cable y conducto cumpla estándares de seguridad estrictísimos. “Lo que más me fascina es cómo una idea sobre el papel se transforma en una megaestructura que puede lanzar a seres humanos más allá de la órbita terrestre”, afirma Berdis en declaraciones recientes.

El programa Artemis: un nuevo horizonte para la exploración lunar

El Artemis II, previsto para 2025, será la primera misión tripulada del programa Artemis y la primera vez desde 1972 que astronautas estadounidenses viajarán más allá de la órbita baja de la Tierra. A bordo, viajarán cuatro astronautas que rodearán la Luna en una misión de aproximadamente 10 días. El éxito de Artemis II depende en gran medida de la fiabilidad de toda la cadena logística, desde la fabricación del SLS hasta la perfecta operatividad del Mobile Launcher.

El legado histórico y los retos de la ingeniería moderna

El Kennedy Space Center ha sido testigo de hitos históricos, desde las misiones Apolo hasta el lanzamiento de los transbordadores espaciales. Sin embargo, el programa Artemis presenta nuevos retos: las cargas que debe soportar el ML1, por ejemplo, superan a las de cualquier misión anterior. Además, la integración de sistemas automatizados y redundantes ha requerido la colaboración de ingenieros de todo el país. “No solo estamos construyendo una torre, estamos desarrollando la columna vertebral de la exploración espacial del siglo XXI”, destaca Berdis.

La implicación internacional y la competencia privada

Mientras la NASA avanza con Artemis, el sector espacial internacional redobla esfuerzos. Empresas privadas como SpaceX y Blue Origin no solo colaboran como contratistas, sino que desarrollan sus propios proyectos. SpaceX, por ejemplo, ha realizado más de 60 lanzamientos en lo que va de 2024, consolidando la reutilización de cohetes Falcon 9. Además, su nave Starship, actualmente en pruebas, aspira a ser la primera capaz de transportar grandes cargas y humanos a la Luna y Marte. Blue Origin, por su parte, ha retomado con éxito los vuelos suborbitales tripulados con New Shepard y avanza en el desarrollo de su módulo lunar Blue Moon, seleccionado por la NASA para futuras misiones Artemis.

En Europa, la española PLD Space acaba de lograr el primer vuelo exitoso de su cohete Miura 1, abriendo la puerta a una industria de lanzadores privados en el continente. Virgin Galactic, tras superar varios contratiempos técnicos, ha reanudado su agenda de vuelos turísticos suborbitales, acercando la frontera espacial al público civil.

La búsqueda de exoplanetas y el futuro de la exploración

Más allá de la Luna, la NASA y agencias como la ESA han multiplicado su investigación de exoplanetas habitables gracias a telescopios como el James Webb y misiones como TESS. El hallazgo de mundos potencialmente habitables refuerza la visión a largo plazo de Artemis y la exploración tripulada de otros cuerpos celestes.

La inspiración de una nueva generación

Berdis reconoce el peso histórico de su trabajo: “De niño soñaba con construir rascacielos, pero jamás imaginé que acabaría diseñando estructuras para lanzar personas fuera de la Tierra”. Su historia es reflejo de una generación de ingenieros y científicos que, inspirados por los logros del pasado, se preparan para llevar a la humanidad más lejos que nunca.

A medida que el Artemis II se prepara para su lanzamiento, la dedicación de equipos como el de Jesse Berdis recuerda que la exploración espacial es un esfuerzo colectivo, forjado en la intersección de la ciencia, la ingeniería y la pasión por descubrir qué hay más allá de nuestro mundo.

(Fuente: NASA)