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El laboratorio de flotación de la NASA, clave en la preparación de astronautas para la ISS

El laboratorio de flotación de la NASA, clave en la preparación de astronautas para la ISS

La exploración espacial requiere no solo de tecnología punta, sino también de una meticulosa preparación de los astronautas que participan en misiones de gran complejidad, como las de la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés). Uno de los centros neurálgicos de este entrenamiento es el Neutral Buoyancy Laboratory (NBL), situado en el Centro Espacial Johnson de la NASA, en Houston. Este laboratorio acuático es fundamental para simular las condiciones de ingravidez que experimentan los astronautas en el espacio.

Alyssa Yockey, una de las figuras clave en este proceso, lidera desde el NBL los equipos de soporte a la ISS. Su labor es esencial para garantizar que las tripulaciones estén perfectamente preparadas para afrontar cualquier contingencia durante sus misiones orbitales. El NBL destaca por ser una de las piscinas cubiertas más grandes del mundo, con unas dimensiones impresionantes: 62 metros de largo, 31 metros de ancho y 12 metros de profundidad, y una capacidad de más de 23 millones de litros de agua. En este entorno, la NASA recrea la microgravedad a través de la flotabilidad neutral, permitiendo entrenar actividades extravehiculares (EVA), como las caminatas espaciales, con un realismo difícil de igualar en tierra firme.

La contribución del NBL y de líderes como Yockey ha sido decisiva desde la década de los años 90, cuando la estación espacial internacional comenzó a perfilarse como el mayor proyecto de cooperación internacional en órbita baja. Cada nuevo módulo, cada cambio estructural o cada reparación compleja que debe acometerse en la ISS, pasa antes por un meticuloso ensayo bajo el agua. Los astronautas practican con réplicas a escala real de los componentes de la estación, equipados con trajes espaciales diseñados para ofrecer la resistencia y movilidad adecuadas en este entorno simulado.

No solo la NASA se ha beneficiado de este tipo de infraestructuras. Agencias internacionales como la ESA (Agencia Espacial Europea), Roscosmos, JAXA (Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial) y la Agencia Espacial Canadiense, así como astronautas de países como España, Francia, Italia, Alemania o Canadá, han pasado por las instalaciones del NBL antes de sus vuelos a la ISS. La cooperación es máxima y la experiencia de simulación acuática ha resultado indispensable para el éxito de las operaciones extravehiculares, que suelen ser de las más arriesgadas y costosas de cualquier misión.

El auge de la industria espacial privada ha incrementado aún más la relevancia de centros como el NBL. Empresas como SpaceX y Blue Origin, que ya han transportado astronautas y turistas al espacio, dependen de la experiencia acumulada por la NASA en la preparación de sus tripulantes. SpaceX, con su nave Crew Dragon, ha establecido nuevos estándares de eficiencia y seguridad en las misiones tripuladas, haciendo hincapié en la importancia de un entrenamiento exhaustivo. Blue Origin, por su parte, sigue avanzando en el desarrollo de vuelos suborbitales y, en un futuro cercano, de misiones orbitales y lunares, donde la preparación EVA será crítica.

En el caso de Europa, la empresa española PLD Space ha comenzado a posicionarse como un referente en el sector de micro lanzadores, aunque aún no ha abordado el entrenamiento de astronautas, su crecimiento apunta a una futura colaboración con entornos de simulación como el NBL, especialmente si Europa decide lanzar misiones tripuladas propias en la próxima década. Por su parte, Virgin Galactic ha centrado sus esfuerzos en el turismo suborbital, donde la ingravidez es breve y no se requieren caminatas espaciales, pero la formación en entornos controlados sigue siendo relevante para la seguridad de los pasajeros.

El entrenamiento en entorno acuático es solo una parte del proceso de preparación. Los astronautas también pasan por simuladores de realidad virtual, entrenamiento físico intensivo y formación en resolución de emergencias médicas y técnicas. Sin embargo, la experiencia de flotar y trabajar bajo el agua sigue siendo el estándar de oro para acostumbrarse a la falta de gravedad y para perfeccionar las maniobras que, una vez en el espacio, no admiten errores.

En paralelo, la investigación en exoplanetas, la exploración lunar y las futuras misiones a Marte siguen beneficiándose del legado de la ISS y de los métodos de entrenamiento desarrollados en el NBL. El conocimiento adquirido se transfiere a nuevas generaciones de astronautas y a los ingenieros que diseñan los hábitats espaciales del futuro.

El papel de profesionales como Alyssa Yockey y las instalaciones del Neutral Buoyancy Laboratory es, por tanto, un pilar fundamental en el avance de la exploración espacial humana. La meticulosa preparación de los equipos y la innovación constante en los métodos de entrenamiento son la mejor garantía de éxito para las misiones tripuladas, tanto actuales como futuras.

(Fuente: NASA)