El Ojo de Gato desvela nuevos secretos gracias a la colaboración entre Euclid y Hubble

Una imagen sin precedentes capturada el 3 de marzo de 2026 destaca la espectacular belleza y complejidad de la Nebulosa del Ojo de Gato, también conocida como NGC 6543. Esta imagen, fruto de la sinergia entre el telescopio espacial Euclid de la Agencia Espacial Europea (ESA) y el emblemático Hubble de la NASA, ofrece una visión sin igual de uno de los remanentes de estrella moribunda más intrincados de nuestra galaxia.
Ubicada a unos 4.400 años luz de la Tierra, en la constelación de Draco, la Nebulosa del Ojo de Gato ha fascinado a astrónomos y astrofísicos desde su descubrimiento en el siglo XVIII. Aunque el término “nebulosa planetaria” puede inducir a error —pues nada tienen que ver con planetas—, estas estructuras se forman cuando una estrella similar al Sol agota su combustible nuclear y expulsa sus capas externas al espacio, dejando tras de sí un núcleo caliente y denso: una enana blanca.
La nueva imagen publicada combina la sensibilidad infrarroja de Euclid, lanzado en 2023 con el objetivo principal de estudiar la materia y energía oscuras del universo, con la aguda resolución óptica del Hubble, cuya veteranía y capacidad de observación han sido fundamentales en la exploración del cosmos desde 1990. La fusión de datos de ambos telescopios permite observar con un nivel de detalle sin precedentes la estructura interna y los filamentos que conforman la nebulosa.
El Ojo de Gato es célebre por sus múltiples capas concéntricas y su simetría casi perfecta, lo que ha llevado a los científicos a especular sobre la posible existencia de una estrella compañera o complejos campos magnéticos que habrían modelado las eyecciones de gas en formas tan peculiares. La nueva imagen revela filamentos entrelazados, arcos y nudos de gas ionizado, así como regiones donde la materia parece estar siendo esculpida por potentes vientos estelares.
A lo largo de la historia, la observación de nebulosas planetarias como NGC 6543 ha sido fundamental para comprender el destino final de estrellas de masa media. La Nebulosa del Ojo de Gato, en concreto, ha servido de laboratorio natural para estudiar los procesos de pérdida de masa estelar y la química interestelar, ya que los materiales expulsados enriquecen el medio interestelar con elementos pesados, esenciales para la formación de nuevas estrellas y planetas.
La colaboración entre agencias espaciales y la integración de tecnologías de última generación, como las que representan Euclid y Hubble, marcan una nueva era en la observación astronómica. La ESA y la NASA, que ya han colaborado en misiones como el Telescopio Espacial James Webb, continúan uniendo fuerzas para maximizar el conocimiento científico y optimizar el uso de sus infraestructuras.
Mientras tanto, empresas privadas como SpaceX y Blue Origin siguen impulsando el acceso al espacio con lanzamientos cada vez más frecuentes y ambiciosos. SpaceX, por ejemplo, ha continuado con su programa Starship, que promete revolucionar el transporte espacial pesado, y ha anunciado recientemente nuevas misiones para desplegar telescopios espaciales de última generación. Blue Origin, por su parte, avanza en el desarrollo de su cohete New Glenn, que podría ofrecer capacidades de lanzamiento para futuras misiones científicas y comerciales.
En el ámbito nacional, la empresa española PLD Space sigue consolidando su posición en el sector aeroespacial europeo con el desarrollo del lanzador suborbital Miura 1 y el futuro Miura 5, destinados a cubrir la creciente demanda de lanzamientos de pequeños satélites y experimentos científicos.
Por otro lado, la exploración de exoplanetas continúa a ritmo acelerado. Gracias a telescopios como el TESS de la NASA y el CHEOPS de la ESA, el catálogo de mundos más allá del Sistema Solar sigue creciendo, y el estudio de atmósferas planetarias promete responder próximamente a la cuestión de la habitabilidad fuera de la Tierra.
Virgin Galactic, especializada en turismo suborbital, ha reanudado recientemente sus vuelos comerciales, abriendo una nueva etapa en la participación civil en la exploración del espacio y popularizando, más que nunca, el interés por el cosmos.
La imagen conjunta de Euclid y Hubble del Ojo de Gato simboliza el espíritu colaborativo y la convergencia de tecnologías que caracterizan a la astronomía actual. El estudio en profundidad de nebulosas planetarias como NGC 6543 no solo nos acerca al destino final de las estrellas, sino que también ayuda a desentrañar los procesos fundamentales que forjan la materia en el universo.
El futuro de la astronomía pasa por la cooperación internacional y el desarrollo continuo de instrumentos cada vez más precisos, que nos permitirán seguir admirando y comprendiendo la belleza y complejidad del cosmos.
(Fuente: NASA)
