El rover Curiosity encuentra intrigantes estructuras geológicas que revelan antiguos flujos de agua en Marte

Durante los últimos seis meses, el rover Curiosity de la NASA ha estado explorando con precisión una región de Marte repleta de formaciones geológicas conocidas como «boxwork». Estas estructuras, que se elevan entre uno y dos metros sobre la superficie marciana y se extienden a lo largo de varios kilómetros, presentan una red de crestas bajas, entrecruzadas y separadas por huecos arenosos. El peculiar relieve ha despertado el interés de la comunidad científica, ya que podría proporcionar claves cruciales sobre la historia del agua en Marte y, por extensión, sobre la habitabilidad pasada del planeta rojo.
El término «boxwork» se utiliza en geología para describir unos patrones de crestas que forman una especie de malla o entramado, como si fueran los tabiques de una colmena. En la Tierra, este tipo de formaciones se observa principalmente en cuevas, donde minerales resistentes llenan antiguas fracturas en la roca y, posteriormente, la erosión elimina el material circundante más blando. En el caso de Marte, los boxwork estudiados por Curiosity pueden haberse formado a partir de un proceso similar, inducido por la actividad de aguas subterráneas en la antigüedad.
El equipo científico de la misión ha detallado que estas formaciones están compuestas por materiales que han resistido la erosión mejor que el terreno circundante, lo que sugiere que algún proceso químico, probablemente ligado a la presencia de agua, las ha endurecido. La hipótesis más plausible es que minerales transportados por antiguos flujos de agua subterránea precipitaron en grietas de la roca, endureciendo esas zonas y permitiendo que, con el paso de millones de años, la erosión de los vientos marcianos dejara expuestas las crestas que hoy observamos.
El descubrimiento reviste una importancia especial en el contexto de la exploración marciana. Desde hace décadas, uno de los grandes interrogantes sobre Marte gira en torno a la existencia de agua líquida en su pasado y a su posible papel en el desarrollo de condiciones habitables. Las formaciones de boxwork, por su asociación directa con la actividad de aguas subterráneas, aportan pruebas sólidas de que, en algún momento, el subsuelo marciano fue dinámico y pudo albergar ambientes propicios para la vida microbiana.
A nivel técnico, el rover Curiosity ha empleado su completo arsenal de instrumentos para analizar estas estructuras. Entre ellos destaca la cámara Mastcam, que ha proporcionado imágenes detalladas de la textura y morfología de los boxwork, y el instrumento ChemCam, que utiliza un láser para analizar la composición química de las rocas a distancia. Los datos recogidos hasta la fecha indican la presencia de minerales como sulfatos y óxidos de hierro, compatibles con la precipitación de minerales a partir de aguas ricas en sales.
Este hallazgo se suma a una larga lista de descubrimientos realizados por Curiosity desde su llegada a Marte en agosto de 2012. La misión, que inicialmente debía durar dos años, ha superado con creces las expectativas, convirtiéndose en una de las principales fuentes de información sobre la geología y la historia climática marciana. Entre sus logros se incluyen la identificación de antiguas riberas de ríos, la detección de moléculas orgánicas complejas y la medición de fluctuaciones estacionales de metano en la atmósfera marciana.
El estudio de las formaciones de boxwork no solo ayuda a comprender el pasado de Marte, sino que también orienta futuras misiones, tanto robóticas como tripuladas. Saber dónde y cómo se conservó el agua en el subsuelo es clave para seleccionar zonas de interés astrobiológico y para planificar la obtención de recursos en misiones humanas, un objetivo cada vez más cercano para agencias como la NASA y empresas privadas como SpaceX.
Mientras Curiosity sigue avanzando, la exploración marciana continúa diversificándose. La NASA prepara el lanzamiento de misiones como Mars Sample Return, que traerá muestras a la Tierra para su análisis, y SpaceX sigue apostando por su ambicioso programa Starship con vistas a transportar humanos a Marte en la próxima década. En paralelo, la Agencia Espacial Europea (ESA) y China desarrollan sus propios planes de exploración del planeta rojo, en una nueva era de cooperación y competencia internacional.
El reciente hallazgo de estas formaciones de boxwork en Marte refuerza la idea de que el planeta fue, en el pasado remoto, un mundo mucho más activo y potencialmente habitable de lo que se pensaba. Cada nuevo descubrimiento acerca a la humanidad un poco más al objetivo de resolver el enigma de si alguna vez existió vida en nuestro planeta vecino.
(Fuente: NASA)
