El telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA cartografiará cientos de millones de galaxias en su misión más ambiciosa

La próxima misión de la NASA, el telescopio espacial Nancy Grace Roman, está a punto de iniciar una nueva era en la exploración cosmológica. Con su lanzamiento previsto para este otoño, Roman se convertirá en el instrumento más avanzado jamás diseñado para examinar los componentes más enigmáticos del universo: la materia oscura y la energía oscura. A través de su mayor relevamiento previsto hasta la fecha, el telescopio analizará cientos de millones de galaxias y proporcionará una visión sin precedentes de la estructura del cosmos.
El Nancy Grace Roman, bautizado en honor a la pionera de la astronomía y considerada la «madre del Hubble», representa el siguiente salto tecnológico de la NASA en el estudio del universo profundo. Su misión principal será desentrañar los misterios de la materia oscura, esa sustancia invisible que constituye aproximadamente el 27% del universo, y de la energía oscura, la fuerza desconocida que impulsa la aceleración en la expansión cósmica y representa casi el 68% de toda la energía del universo.
Equipado con un espejo primario de 2,4 metros —el mismo tamaño que el famoso Hubble—, el Roman destaca por su campo de visión sin precedentes: es 100 veces mayor que el del Hubble. Esta capacidad permitirá al telescopio realizar relevamientos de grandes regiones del cielo en un tiempo récord y captar cientos de millones de galaxias en cada campaña de observación. Su instrumento estrella, el Wide Field Instrument (WFI), está diseñado para capturar imágenes en el infrarrojo cercano, una ventana esencial para estudiar galaxias distantes cuya luz se ha desplazado hacia longitudes de onda más largas debido a la expansión del universo.
El Roman no solo observará galaxias lejanas, sino que también pondrá su atención en la cartografía de la materia oscura. Lo hará mediante la técnica del lente gravitacional, un fenómeno predicho por la relatividad general de Einstein, donde la masa de galaxias y cúmulos de galaxias curva la luz de objetos aún más distantes, actuando como una «lupa cósmica». Analizando cómo la luz de millones de galaxias se distorsiona al pasar por estas regiones, los científicos podrán reconstruir la distribución de la materia oscura en escalas nunca antes alcanzadas.
Además, la misión proporcionará datos cruciales para desentrañar la naturaleza de la energía oscura. El Roman medirá con precisión cómo se agrupan las galaxias a lo largo del tiempo y cómo la expansión del universo ha variado en distintas épocas cósmicas. Esta información es clave para refinar los modelos cosmológicos y comprender si la energía oscura es una constante universal, como sugirió Einstein, o si varía en el tiempo.
El impacto del telescopio Roman no se limitará a la cosmología. Su relevamiento abarcará la búsqueda de exoplanetas mediante la técnica de microlente gravitacional, complementando así los esfuerzos de otros telescopios espaciales como el James Webb y el Hubble. Gracias a su sensibilidad y a su capacidad para cubrir grandes áreas, se espera que descubra miles de nuevos mundos fuera de nuestro sistema solar, incluyendo algunos planetas errantes que flotan sin estrella anfitriona.
El lanzamiento del Nancy Grace Roman se producirá en un momento de intensa actividad en la exploración espacial, con empresas privadas como SpaceX y Blue Origin consolidando su papel en el transporte orbital y la investigación en microgravedad. Mientras SpaceX continúa perfeccionando su cohete Starship para misiones tripuladas a la Luna y Marte, y Blue Origin avanza en el desarrollo de su módulo lunar Blue Moon para el programa Artemis de la NASA, la llegada del Roman marcará un hito en la obtención de datos científicos fundamentales para la humanidad.
En Europa, compañías como PLD Space también están haciendo historia con el desarrollo de lanzadores reutilizables como el Miura 1 y Miura 5, abriendo la puerta a un futuro de acceso más asequible al espacio y colaboraciones internacionales en el ámbito científico y tecnológico. Por su parte, Virgin Galactic sigue adelante con vuelos suborbitales turísticos, democratizando el acceso a la experiencia espacial.
La combinación de la nueva generación de telescopios, la aparición de actores privados y la colaboración entre agencias espaciales públicas y privadas está perfilando una nueva era dorada para la exploración del cosmos. El Nancy Grace Roman, con su capacidad sin precedentes para explorar los confines del universo y desvelar los secretos de su composición fundamental, promete ser una de las piedras angulares de este renacimiento científico.
El legado de Roman será doble: por un lado, proporcionará una cartografía detallada de la estructura cósmica a gran escala; por otro, sentará las bases para responder a algunas de las preguntas más profundas de la humanidad sobre el origen, la evolución y el destino final del universo.
(Fuente: NASA)
