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El telescopio Hubble capta el mayor disco protoplanetario jamás visto, caótico y turbulento

El telescopio Hubble capta el mayor disco protoplanetario jamás visto, caótico y turbulento

Un equipo internacional de astrónomos ha logrado una hazaña sin precedentes al capturar, gracias al telescopio espacial Hubble de la NASA, la imagen más detallada hasta la fecha del mayor disco protoplanetario identificado alrededor de una estrella joven. Este hallazgo arroja nueva luz sobre los procesos de formación planetaria y revela una estructura mucho más caótica y dinámica de lo que se había observado anteriormente en sistemas similares.

La joven estrella en cuestión, situada a varios cientos de años luz de la Tierra, se encuentra rodeada por un vasto disco de gas y polvo, la materia prima a partir de la cual nacen los planetas. Hasta ahora, los discos protoplanetarios estudiados por el Hubble y otros telescopios presentaban una apariencia relativamente ordenada, con material distribuido en una fina franja alrededor del ecuador de la estrella. Sin embargo, las nuevas observaciones en luz visible muestran que este disco es excepcionalmente grande y muestra filamentos, nubes y eyectas que se extienden mucho más allá del plano principal del disco, tanto por encima como por debajo de su superficie.

Se trata de la primera vez que se observa tal grado de turbulencia y complejidad en la envoltura de una estrella en formación. Los astrónomos han descrito la estructura como “caótica y turbulenta”, con remolinos y corrientes de polvo y gas que desafían los modelos tradicionales de formación planetaria. Estas características, visibles en las imágenes obtenidas por el Hubble, contribuyen a una imagen mucho más dinámica y compleja del proceso de nacimiento de los sistemas planetarios.

La importancia de este hallazgo radica en que podría obligar a los científicos a reconsiderar las teorías actuales sobre cómo se forman los planetas y las estrellas. Los discos protoplanetarios son el lugar donde nacen los planetas a partir de la acreción de polvo y gas. La existencia de estructuras tan irregulares y extendidas puede influir de forma crucial en la dinámica de la formación planetaria, afectando tanto el tamaño como la composición y la órbita final de los nuevos mundos.

La observación de este disco, la más grande jamás registrada hasta la fecha, fue posible gracias a las capacidades únicas del Hubble para captar la luz visible con una resolución sin parangón. Desde su lanzamiento en 1990, el Hubble ha revolucionado el estudio de los exoplanetas y los sistemas protoplanetarios, permitiendo descifrar detalles imposibles de obtener desde la superficie terrestre. Este avance se suma a una larga lista de descubrimientos emblemáticos realizados por el telescopio, que incluyen la caracterización de atmósferas de exoplanetas y la observación de sistemas planetarios en formación.

Este descubrimiento se produce en un momento de gran efervescencia en la exploración espacial. Mientras la NASA se prepara para futuras misiones a la Luna y Marte, empresas privadas como SpaceX continúan desarrollando vehículos reutilizables para el transporte de carga y tripulación al espacio profundo. Blue Origin, por su parte, avanza en el diseño de módulos lunares para el programa Artemis, mientras que compañías europeas como la española PLD Space han realizado pruebas exitosas de sus cohetes suborbitales Miura, consolidando la presencia de Europa en el sector de lanzadores privados. Virgin Galactic sigue con su apuesta por el turismo espacial, acercando la experiencia de la ingravidez a un público más amplio.

En el ámbito de la investigación de exoplanetas, misiones como TESS y el futuro telescopio James Webb continúan ampliando el catálogo de mundos lejanos, algunos de los cuales presentan condiciones potencialmente habitables. Sin embargo, el Hubble sigue siendo una herramienta fundamental para la observación directa de estos sistemas, gracias a su combinación de sensibilidad y resolución.

El hallazgo de este gigantesco y complejo disco protoplanetario demuestra que aún queda mucho por descubrir sobre los procesos que dan lugar a la formación de sistemas solares. Los científicos esperan que futuras observaciones, tanto con el Hubble como con otros telescopios de nueva generación, permitan profundizar en el estudio de estos entornos y comprender mejor la diversidad de mundos que pueblan nuestra galaxia.

A la espera de nuevas imágenes y análisis, el hallazgo marca un hito en la comprensión de los orígenes planetarios y subraya el papel insustituible de los grandes telescopios espaciales en la exploración del universo.

(Fuente: NASA)