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El telescopio Hubble capta un impresionante chorro de gas de una estrella en formación

El telescopio Hubble capta un impresionante chorro de gas de una estrella en formación

El telescopio espacial Hubble, una de las joyas de la ingeniería aeroespacial de la NASA y la Agencia Espacial Europea, ha vuelto a sorprendernos con una nueva imagen que revela un fenómeno fascinante: un brillante chorro de gas expulsado por una estrella en proceso de formación, surcando la negrura del cosmos. La fotografía, tomada recientemente, nos muestra con gran detalle las estructuras conocidas como objetos Herbig-Haro (HH), concretamente HH 80 y HH 81, que ya fueron observadas por el propio Hubble en el año 1995, pero que ahora se pueden contemplar con una nitidez y riqueza cromática nunca vistas.

Los objetos Herbig-Haro son regiones luminosas que aparecen cuando los chorros de gas extremadamente rápido, emitidos por estrellas jóvenes, colisionan violentamente con el material interestelar circundante. Estas colisiones generan ondas de choque que calientan el gas y lo hacen brillar en distintas longitudes de onda, proporcionando valiosa información sobre los procesos de formación estelar. En la imagen difundida por la NASA, se pueden apreciar vivos destellos de color rosa y verde que recorren la imagen en diagonal: se trata de los mencionados HH 80 y HH 81, que parecen iluminar la oscuridad con su energía desbordante. En la esquina superior izquierda, se distingue también una porción de otro objeto Herbig-Haro, HH 80N, completando así este impresionante retrato celeste.

La importancia de los objetos Herbig-Haro radica en que son indicadores directos de la actividad de las estrellas más jóvenes y masivas, en las primeras fases de su evolución. Los chorros de gas que los generan pueden alcanzar velocidades superiores a los 400 kilómetros por segundo, y se extienden a lo largo de varios años luz, esculpiendo el gas y el polvo de la nebulosa que las rodea. El estudio de estos fenómenos permite a los astrónomos comprender mejor cómo se forman las estrellas y los sistemas planetarios, y cómo interactúan con su entorno inmediato.

El Hubble, lanzado en 1990 y aún operativo pese a sus más de tres décadas de servicio, ha sido fundamental para el avance de la astrofísica moderna. Gracias a sus cámaras de alta resolución y su ubicación fuera de la atmósfera terrestre, el telescopio ha podido captar detalles imposibles para los observatorios terrestres, desvelando desde la expansión acelerada del universo hasta la existencia de exoplanetas y la composición química de lejanos cúmulos estelares. La nueva imagen de HH 80/81 es un testimonio más de su capacidad para ofrecernos una ventana privilegiada al universo en formación.

Mientras tanto, el panorama aeroespacial vive un momento de efervescencia, tanto en el ámbito científico como en el privado. La NASA, además de mantener en activo misiones emblemáticas como la del Hubble o el flamante telescopio James Webb, que ya ha comenzado a enviar imágenes inéditas del cosmos profundo, impulsa también programas de exploración lunar y marciana. Por su parte, la ESA (Agencia Espacial Europea) colabora estrechamente en muchas de estas misiones y prepara nuevos satélites de observación del universo.

En el sector privado, SpaceX continúa marcando hitos con el desarrollo de su lanzador Starship, diseñado para transportar grandes cargas y tripulaciones a la Luna y Marte, mientras que Blue Origin, de Jeff Bezos, avanza con su cohete New Glenn y proyectos de turismo espacial. La española PLD Space, por su parte, ha realizado con éxito el vuelo inaugural del cohete Miura 1, abriendo nuevas perspectivas para el acceso europeo al espacio y consolidando a España en el competitivo mercado de los lanzadores ligeros.

No menos relevante es el caso de Virgin Galactic, que sigue ofreciendo vuelos suborbitales para turistas y científicos, democratizando poco a poco la experiencia del espacio cercano. Paralelamente, la búsqueda de exoplanetas habitables se acelera gracias a telescopios espaciales como TESS y CHEOPS, que han permitido identificar miles de nuevos mundos en órbitas lejanas, algunos de los cuales podrían albergar condiciones adecuadas para la vida.

El descubrimiento y el estudio de fenómenos como los objetos Herbig-Haro no solo alimentan la curiosidad humana sobre nuestros orígenes cósmicos, sino que también son esenciales para el desarrollo de nuevas tecnologías y la expansión de la presencia humana más allá de la Tierra. La imagen captada por el Hubble es un recordatorio de todo lo que nos queda por explorar y aprender en el vasto universo.

En definitiva, la astrofísica y la exploración espacial viven una época dorada gracias a la colaboración entre agencias públicas y empresas privadas, y a instrumentos tan avanzados como el Hubble, que siguen asombrándonos con imágenes capaces de inspirar a las nuevas generaciones de científicos e ingenieros. El futuro del cosmos está, nunca mejor dicho, al alcance de la vista.

(Fuente: NASA)