El telescopio James Webb desvela el enigmático «Cráneo Cósmico»: dos estrellas moribundas en el corazón de la nebulosa PMR 1

Las imágenes más recientes captadas por el Telescopio Espacial James Webb (JWST) de la NASA han desvelado con una claridad sin precedentes la estructura interna de la nebulosa PMR 1, un objeto celeste apenas estudiado y que, debido a su peculiar apariencia, ha recibido el apodo popular de «Cráneo Cósmico». Esta nebulosa, situada en los confines de nuestra galaxia, destaca por su forma que recuerda inquietantemente a un cerebro protegido por un cráneo translúcido. Sin embargo, el verdadero hallazgo reside en el corazón de esta nube de gas y polvo: la presencia de dos estrellas moribundas, un hallazgo que podría arrojar nueva luz sobre las etapas finales de la vida estelar.
La morfología de PMR 1, capturada por los instrumentos de infrarrojo medio y cercano del JWST, revela detalles nunca antes observados en este tipo de nebulosas planetarias. Este tipo de nebulosas se forman cuando estrellas similares al Sol agotan el combustible de su núcleo y expulsan sus capas externas al espacio, generando envolturas de material incandescente que pueden persistir durante decenas de miles de años. Lo que convierte a PMR 1 en un objeto especialmente fascinante es que, en lugar de una única estrella central, alberga dos astros en proceso de muerte, lo que sugiere una interacción dinámica compleja y poco frecuente.
Los datos espectroscópicos obtenidos por el Webb permiten distinguir claramente la firma de ambos núcleos estelares. La existencia de sistemas binarios en el centro de nebulosas planetarias no es un fenómeno insólito, pero sí es raro encontrar ejemplos tan evidentes y bien definidos como en PMR 1. Esta configuración binaria puede explicar, en parte, la simetría y los patrones filamentosos que se aprecian en la estructura de la nebulosa, ya que la interacción gravitatoria y los vientos estelares de ambas estrellas moldean el gas y el polvo circundantes en formas complejas.
El Telescopio Espacial James Webb, lanzado en 2021 en una colaboración internacional liderada por la NASA junto con la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial Canadiense (CSA), ha revolucionado en pocos años la observación del universo en el espectro infrarrojo. Su capacidad para penetrar regiones densas de polvo y captar detalles a resoluciones sin precedentes ha permitido avanzar significativamente en el estudio de exoplanetas, galaxias tempranas y, como en este caso, la evolución terminal de las estrellas.
La observación de nebulosas planetarias como PMR 1 no solo es relevante para comprender el destino de nuestro propio Sol, sino que también aporta pistas fundamentales sobre el reciclaje de material en la galaxia. Los elementos más pesados sintetizados en las capas internas de las estrellas son devueltos al medio interestelar durante estos procesos, enriqueciendo el entorno galáctico y contribuyendo a la formación de futuras generaciones de estrellas y planetas. El análisis detallado de la composición química de PMR 1 ha revelado abundancias inusuales de elementos como el carbono y el oxígeno, lo que sugiere una historia evolutiva compleja y posiblemente episodios de transferencia de masa entre las dos estrellas centrales.
Este hallazgo se suma al creciente cuerpo de descubrimientos que el JWST está aportando sobre la diversidad de las etapas finales de la vida estelar. Los modelos actuales indican que cerca de la mitad de las estrellas de masa solar terminan su existencia como nebulosas planetarias, pero las imágenes y datos proporcionados por el Webb están revelando una riqueza morfológica y una variedad de configuraciones estelares mucho mayores de lo esperado.
La comunidad científica internacional, incluida la ESA y otras agencias como la española PLD Space, observa con atención estos avances, pues abren nuevas vías para la modelización de la evolución estelar y la dinámica de sistemas binarios. El desarrollo de cohetes reutilizables y nuevos sistemas de observación por parte de empresas privadas como SpaceX, Blue Origin y Virgin Galactic también está contribuyendo a democratizar el acceso al espacio y a multiplicar el número y calidad de las observaciones astronómicas.
En definitiva, la imagen del JWST de la nebulosa PMR 1 no solo es un espectáculo visual, sino que encierra preguntas fundamentales sobre el destino de las estrellas y la complejidad de los procesos que dan forma a la materia en el cosmos. A medida que el Webb sigue explorando los confines del universo, es previsible que descubrimientos como este continúen ampliando nuestra comprensión del ciclo de vida estelar y del propio origen de la materia que nos compone.
(Fuente: NASA)
