El telescopio James Webb desvela la aurora y el misterioso campo magnético de Urano

El telescopio espacial James Webb (JWST) ha logrado un hito sin precedentes en la exploración del Sistema Solar exterior al ofrecer la primera vista vertical de la ionosfera de Urano. Esta imagen, publicada el 19 de febrero de 2026, ha permitido a la comunidad científica observar en detalle la estructura y dinámica de la región donde la atmósfera del gigante helado interactúa de forma intensa con su singular campo magnético. La nueva perspectiva ha revelado auroras fascinantes, modeladas por la peculiar inclinación del eje magnético de Urano, aportando una visión sin precedentes sobre su atmósfera superior y su entorno espacial.
**Un planeta inclinado y magnéticamente excéntrico**
Urano, el séptimo planeta del Sistema Solar, siempre ha sido un enigma para astrónomos y astrofísicos. A diferencia de la mayoría de los planetas, su eje de rotación está inclinado casi 98 grados respecto a su órbita, de modo que prácticamente «rueda» alrededor del Sol. Pero lo que realmente complica su estudio es que su campo magnético está inclinado unos 60 grados respecto al eje de rotación y descentrado respecto al núcleo. Este extraño alineamiento genera un entorno magnético extremadamente complejo, con auroras y estructuras atmosféricas singulares que hasta ahora eran difíciles de analizar con claridad.
**Auroras uranianas: diferentes a las de la Tierra**
Las auroras, conocidas en la Tierra como auroras boreales y australes, son fenómenos luminosos que se producen cuando partículas cargadas procedentes del Sol interactúan con el campo magnético y la atmósfera de un planeta. En Urano, este proceso es aún más complejo debido a la inclinación y desplazamiento del campo magnético. El James Webb ha conseguido captar la forma y la estructura de estas auroras, mostrando cómo se desarrollan a distintas altitudes y latitudes, y revelando detalles sobre su composición y comportamiento.
La imagen publicada muestra columnas y arcos de luz que emergen de la ionosfera uraniana, la capa superior de la atmósfera donde las partículas solares impactan con mayor fuerza. Los datos espectroscópicos recopilados por el JWST han permitido identificar la presencia de hidrógeno ionizado y otros compuestos, lo que ayuda a comprender mejor los procesos físicos y químicos que se producen en esta región remota del Sistema Solar.
**El legado de la exploración de Urano**
Hasta ahora, la misión Voyager 2 de la NASA, que sobrevoló Urano en 1986, había proporcionado la información más detallada sobre el planeta y su entorno magnético. Sin embargo, los instrumentos de la época tenían limitaciones importantes. El Webb, gracias a su avanzada tecnología infrarroja y a su ubicación fuera de la atmósfera terrestre, ha superado esas barreras, permitiendo observar estructuras antes invisibles y medir la composición química con una precisión sin precedentes.
Este avance no solo es relevante para entender Urano en sí, sino que también puede arrojar luz sobre el comportamiento de exoplanetas con características similares. Muchos planetas descubiertos en otras estrellas presentan inclinaciones y campos magnéticos atípicos, por lo que el estudio de Urano sirve como laboratorio natural para la astrofísica planetaria.
**El papel del James Webb en la nueva era de la exploración planetaria**
El telescopio James Webb, lanzado en 2021 como sucesor del legendario Hubble, ha revolucionado la observación astronómica al permitir estudiar desde las galaxias más lejanas hasta los planetas y lunas de nuestro propio Sistema Solar. Su capacidad para captar luz en el infrarrojo le permite atravesar nubes de gas y polvo, así como estudiar la atmósfera de planetas gigantes y exoplanetas con un detalle nunca antes alcanzado.
La observación de Urano se enmarca en una estrategia global de la NASA para caracterizar los gigantes helados, considerados piezas clave en la evolución de los sistemas planetarios. Aunque hay propuestas para enviar nuevas sondas específicas a Urano y Neptuno en próximas décadas, observaciones como las del Webb proporcionan ya valiosa información que ayuda a definir los objetivos de futuras misiones.
**El contexto internacional y la colaboración científica**
El avance conseguido con el James Webb se suma a los esfuerzos de otras agencias y empresas en el campo de la exploración espacial. Mientras SpaceX sigue consolidando su posición en el lanzamiento de satélites y misiones tripuladas, y Blue Origin prepara sus vehículos para operaciones en órbita baja terrestre y más allá, la exploración de los límites del Sistema Solar sigue estando en manos de misiones científicas de gran envergadura como las de la NASA y la ESA. A la vez, iniciativas privadas y públicas en España como PLD Space, aunque centradas en lanzadores suborbitales, contribuyen al desarrollo tecnológico necesario para futuras misiones planetarias.
**Mirando hacia el futuro**
El descubrimiento de la estructura y dinámica de la ionosfera y las auroras de Urano gracias al James Webb supone un salto cualitativo en nuestro conocimiento de los planetas gigantes y sus atmósferas. Cada nueva imagen y cada dato recopilado nos acerca un poco más a desvelar los misterios de nuestro vecindario cósmico y a comprender la diversidad de mundos que existen más allá de la Tierra.
(Fuente: NASA)
