Space39a

Noticias del espacio

Space39a

Noticias del espacio

Nasa

El X-59 de la NASA avanza hacia una nueva era de vuelos supersónicos silenciosos

El X-59 de la NASA avanza hacia una nueva era de vuelos supersónicos silenciosos

La NASA ha marcado un hito en la aviación al ultimar los preparativos para una serie de vuelos de prueba del revolucionario X-59 QueSST, el avión experimental diseñado para romper la barrera del sonido sin producir el estruendoso estampido sónico que históricamente ha limitado la viabilidad comercial del vuelo supersónico sobre tierra firme. La agencia espacial estadounidense ha anunciado que celebrará una teleconferencia informativa con medios de comunicación el próximo jueves, 19 de marzo, a las 21:30 (hora peninsular española), en la que desgranará los detalles y objetivos de las inminentes pruebas de vuelo de este prometedor aparato. La convocatoria tendrá lugar tras la esperada segunda misión de prueba del X-59 en California.

El X-59 Quiet SuperSonic Technology (QueSST) es el fruto de años de investigación y desarrollo coordinado por el NASA Armstrong Flight Research Center en colaboración con la división Skunk Works de Lockheed Martin, célebre por su experiencia en el diseño de aeronaves pioneras como el SR-71 Blackbird o el F-117 Nighthawk. A diferencia de otros proyectos supersónicos previos, como el mítico Concorde o el Tupolev Tu-144, el X-59 busca demostrar la viabilidad de una aviación supersónica civil sin las restricciones impuestas por los fuertes estampidos sónicos, que desde hace décadas obligan a las aeronaves a reducir su velocidad al sobrevolar zonas pobladas.

El X-59 destaca por su diseño singular, con una esbelta estructura de casi 30 metros de longitud y apenas 9 metros de envergadura, además de un morro extremadamente alargado que contribuye a minimizar las ondas de choque generadas al superar la velocidad del sonido. El avión está pensado para volar a Mach 1,4 (alrededor de 1.700 km/h) a una altitud de unos 16.500 metros, produciendo un «thump» sónico apenas perceptible en tierra, en lugar del clásico estampido que puede llegar a romper cristales o molestar a las comunidades.

El objetivo de las próximas pruebas es doble: por un lado, recopilar datos técnicos sobre el comportamiento del X-59 en diversas condiciones y, por otro, iniciar una campaña de sobrevuelo de ciudades estadounidenses para evaluar la reacción del público ante el nuevo perfil acústico. Para ello, la NASA ha diseñado una serie de experimentos en los que se monitorizarán tanto las mediciones objetivas del nivel de ruido como las percepciones subjetivas de los habitantes de las zonas sobrevoladas. Los resultados serán cruciales para convencer a los reguladores internacionales, como la FAA o la OACI, de la viabilidad de levantar las restricciones al vuelo supersónico comercial sobre tierra, abriendo así la puerta a una nueva generación de aviones civiles capaces de unir continentes en tiempos récord.

La industria aeroespacial internacional observa con atención los avances del X-59, ya que el éxito del programa podría reavivar la carrera por el desarrollo de aviones supersónicos privados y comerciales. Empresas como Boom Supersonic, Aerion o la europea Destinus han anunciado proyectos propios de aeronaves supersónicas, muchas de ellas inspiradas en las lecciones que arroje el QueSST. Asimismo, la NASA ha destacado la colaboración con otras agencias, como la ESA europea y la JAXA japonesa, que exploran tecnologías semejantes para reducir el impacto acústico y ambiental del transporte aéreo de alta velocidad.

El contexto histórico del X-59 se remonta a los albores de la era supersónica, cuando el piloto estadounidense Chuck Yeager rompió por primera vez la barrera del sonido en 1947 a bordo del Bell X-1. Desde entonces, la aviación ha conocido hitos como el Concorde, que operó entre 1976 y 2003, pero cuyo desarrollo y explotación se vieron lastrados por los problemas de ruido, consumo y costes operativos. El X-59, con su enfoque en la reducción del estampido sónico (conocido en inglés como «sonic boom»), aspira a superar los retos que condenaron a sus predecesores, apoyándose en tecnologías de control de flujo, materiales avanzados y simulaciones computacionales de última generación.

Más allá de su importancia técnica, el proyecto X-59 simboliza el renovado empuje de la NASA en el ámbito de la aviación civil, complementando su liderazgo en la exploración espacial. Su éxito podría tener un impacto similar al de los programas Apollo o Artemis, abriendo nuevas fronteras para la movilidad global y el diseño aeronáutico.

La teleconferencia anunciada por la NASA contará con la participación de altos cargos de la agencia y representantes de Lockheed Martin, quienes desglosarán los próximos pasos e invitarán a los medios a seguir de cerca el recorrido del X-59. El interés es máximo, ya que cada nuevo vuelo acerca un poco más la posibilidad de volver a cruzar los cielos a velocidades supersónicas, pero esta vez, en silencio.

(Fuente: NASA)