Space39a

Noticias del espacio

Space39a

Noticias del espacio

Nasa

Explosión estelar en una galaxia cercana deslumbra a la comunidad científica

Explosión estelar en una galaxia cercana deslumbra a la comunidad científica

El 29 de junio de 2025 quedará grabado en la historia de la astronomía como el día en que la luz de una explosión estelar, ocurrida hace cuarenta millones de años en una galaxia cercana, alcanzó finalmente la Tierra. El impresionante fenómeno fue detectado por el sistema All-Sky Automated Survey for Supernovae (ASAS-SN), una red de telescopios automatizados dedicada a la búsqueda y seguimiento de supernovas en todo el cielo. La nueva supernova, designada 2025pht, ha desatado una carrera entre observatorios y agencias espaciales de todo el mundo para analizar y comprender sus detalles, aprovechando la oportunidad única de estudiar los últimos instantes de vida de una estrella masiva.

La supernova 2025pht es un ejemplo fascinante de cómo los cataclismos cósmicos, aunque distantes en el tiempo y el espacio, pueden aportar información crucial sobre el ciclo de vida estelar, la formación de elementos pesados y la evolución de las galaxias. La explosión se produjo en una galaxia situada a unos cuarenta millones de años luz de la Vía Láctea, lo que significa que la luz que ahora observamos en la Tierra partió de su origen mucho antes de que los primeros homínidos aparecieran en nuestro planeta.

Desde el momento de su detección, los principales telescopios terrestres —incluyendo el Gran Telescopio Canarias y los instrumentos del Observatorio Europeo Austral (ESO)— han girado su atención hacia la supernova. La colaboración internacional se ha visto reforzada con las aportaciones de la NASA, que ha movilizado sus telescopios espaciales Hubble y James Webb para captar imágenes y espectros en diferentes longitudes de onda, desde el ultravioleta hasta el infrarrojo lejano.

El análisis inicial sugiere que 2025pht es una supernova de tipo II, resultado del colapso gravitacional de una estrella masiva que agotó su combustible nuclear. Este tipo de supernovas, además de su espectacular luminosidad, son responsables de la dispersión de elementos pesados como el hierro, el oro y el uranio, esenciales para la formación de planetas y, en última instancia, para la vida tal como la conocemos.

La historia de la búsqueda de supernovas se remonta a los primeros astrónomos chinos, que ya registraron «estrellas invitadas» en el cielo nocturno hace más de dos mil años. Sin embargo, el salto tecnológico ha sido abismal desde entonces. Hoy, las redes automatizadas como ASAS-SN permiten a los equipos científicos descubrir estos eventos casi en tiempo real, facilitando una respuesta rápida para su seguimiento detallado. Además, la inteligencia artificial juega un papel fundamental en la clasificación y priorización de los eventos más prometedores.

El interés por las supernovas no es exclusivo de la comunidad científica. Empresas privadas como SpaceX y Blue Origin han mostrado su apoyo a proyectos de observación astronómica, conscientes de su importancia para comprender el entorno cósmico en el que operan sus misiones. Incluso la española PLD Space, que recientemente ha logrado hitos importantes en el desarrollo de cohetes reutilizables, ha anunciado la intención de colaborar en futuras misiones científicas orientadas al estudio de explosiones estelares mediante pequeños satélites.

En paralelo, la búsqueda de exoplanetas ha recibido un impulso gracias a los datos obtenidos de supernovas como 2025pht. La eyección de material durante estas explosiones puede dar lugar a la formación de nuevas estrellas y sistemas planetarios, un proceso que los instrumentos de la NASA y la ESA investigan con creciente detalle. De hecho, la reciente colaboración entre la NASA y la Agencia Espacial Europea en la misión ARIEL, dedicada al estudio de atmósferas exoplanetarias, aprovechará la información proporcionada por supernovas para entender mejor la composición química de los sistemas planetarios jóvenes.

El fenómeno de la supernova 2025pht también sirve como recordatorio de la importancia de la cooperación internacional en ciencia espacial. En un contexto global donde tanto agencias públicas como empresas privadas —como Virgin Galactic, que continúa con sus vuelos suborbitales turísticos— compiten y colaboran en la exploración del cosmos, episodios como este demuestran que el universo es un laboratorio abierto para la humanidad.

A medida que los datos se acumulan y los análisis avanzan, los astrónomos esperan que 2025pht proporcione pistas inéditas sobre la física extrema de las explosiones estelares, la formación de elementos y la dinámica de las galaxias. Por ahora, el espectáculo cósmico iniciado hace cuarenta millones de años sigue fascinando a científicos y aficionados, recordándonos nuestra conexión íntima con las estrellas.

(Fuente: NASA)