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Hacia la era hipersónica: NASA impulsa el futuro de los vuelos a Mach 5

Hacia la era hipersónica: NASA impulsa el futuro de los vuelos a Mach 5

Mientras la industria aeroespacial estadounidense avanza en la exploración de tecnologías supersónicas comerciales, la NASA da un paso más allá y mira hacia un horizonte aún más ambicioso: el vuelo hipersónico. Esta nueva frontera busca desarrollar vehículos capaces de alcanzar velocidades cinco veces superiores a la del sonido, es decir, superar la barrera de Mach 5. Con el objetivo de acelerar este avance, la agencia espacial estadounidense ha adjudicado recientemente dos contratos para el estudio de conceptos de aeronaves hipersónicas, abriendo así la puerta a una nueva era en la aviación civil y comercial.

El vuelo hipersónico, históricamente reservado al ámbito militar y a experimentos científicos muy puntuales, representa un auténtico desafío tecnológico. Alcanzar y mantener velocidades superiores a Mach 5 implica superar serios obstáculos, como la gestión de temperaturas extremas generadas por la fricción atmosférica, el desarrollo de materiales resistentes y ligeros, y la creación de sistemas de propulsión capaces de operar de manera eficiente en condiciones críticas.

En este contexto, la NASA ha puesto en marcha dos estudios preliminares que buscan sentar las bases de la aviación hipersónica del futuro. Estos contratos no están orientados al diseño de un avión específico, sino más bien al análisis detallado de conceptos, tecnologías asociadas, retos operativos y posibles aplicaciones comerciales. El objetivo es identificar las áreas clave donde se requiere investigación adicional y determinar la viabilidad de vuelos comerciales hipersónicos, tanto para el transporte de pasajeros como para aplicaciones logísticas de alta prioridad.

La apuesta de la NASA por el vuelo hipersónico no es aislada. En los últimos años, empresas privadas estadounidenses como SpaceX y Blue Origin han impulsado la innovación en el sector aeroespacial, principalmente en el ámbito de los lanzamientos orbitales y el turismo suborbital. SpaceX, por ejemplo, ha revolucionado el acceso al espacio con sus cohetes reutilizables Falcon y el desarrollo de la nave Starship, mientras que Blue Origin ha centrado su actividad en vuelos suborbitales con la cápsula New Shepard y trabaja en el desarrollo del cohete orbital New Glenn. Sin embargo, ninguna de estas compañías ha anunciado hasta ahora planes concretos para la aviación hipersónica comercial, aunque sus avances en sistemas de propulsión y materiales avanzados sientan una base tecnológica que podría ser crucial para futuros desarrollos en este campo.

En el panorama europeo, destaca la empresa española PLD Space, pionera en el desarrollo de cohetes reutilizables ligeros para el lanzamiento de pequeños satélites. Aunque centrada de momento en el acceso al espacio, la experiencia acumulada en propulsión y materiales avanzados por empresas como PLD Space podría ser aprovechada en el futuro para proyectos de aviación hipersónica en Europa.

Por su parte, Virgin Galactic, compañía de Richard Branson que ha liderado los primeros vuelos turísticos suborbitales, ha mostrado interés en el desarrollo de aviones supersónicos comerciales, aunque sus esfuerzos actuales están centrados en consolidar una oferta turística regular en el borde del espacio antes de dar el salto a velocidades hipersónicas.

El interés en la aviación supersónica y, ahora, en la hipersónica, no es nuevo. Desde el legendario Concorde, que surcó los cielos entre 1976 y 2003 a velocidades de hasta Mach 2, numerosos proyectos han intentado reactivar el sueño de viajar a velocidades superiores a la del sonido. Sin embargo, los elevados costes operativos, el consumo de combustible y las restricciones medioambientales han lastrado estos avances. La diferencia fundamental en la apuesta actual radica en la irrupción de nuevas tecnologías: materiales ultra-resistentes, sistemas de propulsión avanzados como los motores scramjet y ciclos combinados, y el uso de inteligencia artificial para la gestión de vuelos y la optimización de rutas.

En paralelo, la NASA lidera actualmente el desarrollo del X-59 QueSST, una aeronave experimental diseñada para probar el vuelo supersónico silencioso sobre tierra firme, eliminando el característico estampido sónico que tantos problemas ha causado en el pasado. Los resultados de este programa servirán como base para futuras aeronaves comerciales tanto supersónicas como hipersónicas, facilitando su integración en el espacio aéreo internacional.

El salto al vuelo hipersónico podría revolucionar la movilidad global, permitiendo conectar cualquier punto del planeta en apenas un par de horas. No obstante, los retos tecnológicos, regulatorios y medioambientales son enormes, y solo una colaboración estrecha entre agencias públicas, empresas privadas y centros de investigación permitirá convertir esta visión en realidad.

En definitiva, el impulso de la NASA para explorar el vuelo hipersónico marca un hito en la historia de la aviación, abriendo la senda a una nueva generación de vehículos que, en las próximas décadas, podrían transformar radicalmente nuestra forma de viajar y entender las distancias. El futuro de la aviación, una vez más, se escribe a velocidades de vértigo.

(Fuente: NASA)