Space39a

Noticias del espacio

Space39a

Noticias del espacio

Nasa

Imágenes de rayos X revelan los secretos internos del asteroide Bennu y resuelven un enigma de la NASA

Imágenes de rayos X revelan los secretos internos del asteroide Bennu y resuelven un enigma de la NASA

Las últimas imágenes de tomografía computarizada por rayos X (XCT), publicadas el 17 de marzo de 2026, han permitido a la comunidad científica adentrarse, literalmente, en el interior del asteroide Bennu. Estos escaneos, realizados a muestras extraídas por la misión OSIRIS-REx de la NASA, han puesto fin a un misterio que llevaba años desconcertando a los investigadores y abren una nueva etapa en la comprensión de la formación y evolución de los cuerpos menores del Sistema Solar.

Un encuentro inesperado: el caso Bennu

La historia de este hallazgo se remonta a 2018, cuando la nave OSIRIS-REx llegó a Bennu, un pequeño asteroide cercano a la Tierra de apenas 500 metros de diámetro. La NASA esperaba encontrar una superficie suave, similar a una playa arenosa, donde la nave pudiera recoger muestras con relativa facilidad. Sin embargo, las cámaras de la sonda desvelaron un panorama radicalmente distinto: un terreno plagado de rocas sueltas, bloques y una notable ausencia de polvo fino.

Esta inesperada topografía desafió los modelos previos sobre la estructura superficial de los asteroides. En lugar de una “alfombra” de regolito –el polvo y fragmentos que cubren muchos cuerpos planetarios–, Bennu resultó ser un conglomerado de rocas de diversos tamaños, apenas cohesionadas entre sí. El enigma se intensificó tras la recolección de muestras en 2020, cuando los científicos comprobaron que el material del asteroide era sorprendentemente flojo y poroso.

Tecnología avanzada para una nueva perspectiva

La clave para desentrañar esta incógnita ha llegado gracias a la tomografía computarizada por rayos X, una técnica de imagen que permite observar la estructura interna de objetos sólidos sin dañarlos. Aplicada a las muestras traídas por OSIRIS-REx a la Tierra en 2023, esta tecnología ha permitido visualizar en detalle las redes de fracturas y huecos en el interior de los fragmentos de Bennu.

Los análisis han revelado dos patrones principales de fisuración: una red de fracturas abiertas, que atraviesan los granos minerales, y otra de microgrietas más sutiles, que se entrelazan en la matriz rocosa. Estas estructuras internas explican la fragilidad y la baja cohesión del material, así como la capacidad del asteroide para absorber impactos sin fragmentarse completamente.

Implicaciones para la ciencia planetaria y la exploración espacial

El descubrimiento de estas redes de grietas es mucho más que una simple curiosidad geológica. Por un lado, ayuda a entender por qué Bennu y otros asteroides similares presentan superficies tan irregulares y carecen de una capa estable de polvo fino: las vibraciones producidas por impactos o por el paso cercano de planetas pueden hacer que el material se desplace y compacte de forma ineficaz, manteniendo la superficie suelta y rocosa.

Además, estos hallazgos tienen consecuencias prácticas para futuras misiones de exploración y minería espacial. Comprender la estructura interna de los asteroides es fundamental para diseñar sistemas de aterrizaje, recolección de muestras o incluso para desviar objetos potencialmente peligrosos que amenacen la Tierra.

La importancia de OSIRIS-REx y el legado de la exploración de asteroides

La misión OSIRIS-REx representa un hito en la historia de la exploración espacial. Lanzada en 2016, la nave recorrió más de dos mil millones de kilómetros hasta llegar a Bennu, donde cartografió su superficie con un detalle sin precedentes antes de recolectar unos 60 gramos de material y emprender el regreso a nuestro planeta. El éxito de la misión ha inspirado a otras agencias, como la japonesa JAXA con Hayabusa2 y la europea ESA con Hera, a desarrollar sus propias misiones de retorno de muestras y estudio de asteroides.

El análisis de los fragmentos de Bennu no solo contribuye a desvelar los orígenes y la evolución del Sistema Solar, sino que también ofrece una ventana al pasado remoto de la Tierra, ya que estos cuerpos conservan material primigenio apenas alterado desde la formación planetaria hace más de 4.500 millones de años.

Un futuro prometedor para la investigación espacial

Este avance tecnológico y científico demuestra el valor de la colaboración internacional y el desarrollo de nuevas herramientas de análisis en la ciencia planetaria. A medida que la NASA, la ESA, SpaceX, Blue Origin y otras entidades públicas y privadas continúan su carrera por el espacio, los conocimientos extraídos de misiones como OSIRIS-REx serán esenciales para afrontar los retos de la exploración y explotación de recursos fuera de nuestro planeta.

El estudio detallado de Bennu marca un antes y un después en la comprensión de los asteroides y refuerza la importancia de las misiones de retorno de muestras para resolver grandes preguntas sobre nuestros orígenes y nuestro futuro en el cosmos.

(Fuente: NASA)