Infinite Orbits refuerza su presencia en Reino Unido con la adquisición de la startup Lunasa

Infinite Orbits, empresa especializada en servicios en órbita, ha anunciado la adquisición de Lunasa, una joven compañía británica dedicada a la fabricación y el mantenimiento de satélites en el espacio. Esta operación, cuyo valor económico no ha sido hecho público por ninguna de las partes, supone un importante movimiento estratégico para Infinite Orbits, que amplía así su influencia y su capacidad tecnológica en el Reino Unido, uno de los polos emergentes de la industria espacial europea.
La integración de Lunasa permitirá a Infinite Orbits combinar los activos y desarrollos tecnológicos de ambas compañías en el campo de los encuentros y el acoplamiento de satélites, así como en la prolongación de la vida útil de estos dispositivos. Lunasa ha destacado en los últimos años por sus soluciones automatizadas de aproximación y acoplamiento de naves en órbita, un área de creciente interés para las empresas y agencias espaciales que buscan maximizar el retorno de sus inversiones en infraestructura espacial.
El sector de los servicios en órbita se encuentra en pleno auge, impulsado por el vertiginoso aumento del número de satélites lanzados en la última década y por la necesidad de optimizar los recursos disponibles. El mantenimiento, la reparación e incluso la actualización de satélites mientras están en el espacio se perfilan como tendencias clave para reducir los costes y mejorar la sostenibilidad de las operaciones espaciales. En este contexto, Infinite Orbits y Lunasa aspiran a liderar el mercado europeo de servicios satelitales avanzados, compitiendo con gigantes estadounidenses como Northrop Grumman, que lleva años desarrollando vehículos de servicio en órbita, o la propia NASA, que ha impulsado programas de reparación de satélites emblemáticos como el Hubble.
La operación de Infinite Orbits se produce en un momento de intensa actividad en el sector espacial privado y público. En Estados Unidos, SpaceX continúa acaparando titulares con el desarrollo de la nave Starship y sus contratos para el programa Artemis de la NASA, que pretende devolver al ser humano a la Luna y establecer una presencia permanente en nuestro satélite. Blue Origin, la compañía de Jeff Bezos, avanza en el diseño de sistemas de aterrizaje lunar y en el desarrollo de su cohete New Glenn, mientras que Virgin Galactic sigue apostando por el turismo suborbital, a pesar de los desafíos técnicos y económicos.
Por su parte, la agencia espacial europea (ESA) y empresas emergentes como la española PLD Space se esfuerzan por consolidar una industria espacial robusta en el continente. PLD Space, con sede en Elche, ha logrado hitos notables en los últimos meses, como el lanzamiento del Miura 1, el primer cohete privado español, y la preparación del Miura 5, que pretende ofrecer servicios de lanzamiento a pequeñas cargas comerciales y científicas. Esta dinámica de innovación se ve reflejada en el auge de nuevas compañías, como Lunasa, que apuestan por segmentos emergentes del sector espacial como el mantenimiento y la reutilización de satélites.
El acuerdo entre Infinite Orbits y Lunasa también encaja en la tendencia global de la llamada «economía del espacio», caracterizada por la proliferación de startups tecnológicas, la colaboración entre empresas privadas y agencias gubernamentales, y la búsqueda de modelos de negocio sostenibles más allá del lanzamiento tradicional de satélites. El segmento de los servicios en órbita, que incluye desde la recarga de combustible hasta la retirada de basura espacial, se perfila como uno de los más prometedores tanto por su potencial económico como por su impacto en la sostenibilidad del entorno espacial.
Históricamente, las misiones de servicio en órbita han sido dominio exclusivo de las grandes agencias y las compañías aeroespaciales tradicionales. Sin embargo, la miniaturización de la tecnología satelital y la reducción de los costes de lanzamiento han abierto la puerta a un nuevo ecosistema de empresas innovadoras. En los últimos años, la NASA ha colaborado con startups y grandes contratistas para desarrollar tecnologías de reparación y reabastecimiento en el espacio, mientras que la ESA ha puesto en marcha iniciativas como ClearSpace, orientadas a la retirada activa de desechos orbitales.
La adquisición de Lunasa por parte de Infinite Orbits fortalece la posición de ambas compañías en este panorama cambiante. Según han declarado representantes de las empresas, la operación permitirá acelerar el desarrollo de nuevas soluciones para la vida útil y el mantenimiento de satélites, impulsando la competitividad del sector espacial europeo frente a los grandes actores estadounidenses y asiáticos.
Con esta adquisición, Infinite Orbits consolida su apuesta por el Reino Unido y su objetivo de liderar el mercado europeo de servicios en órbita, en un momento en que la sostenibilidad y la eficiencia se han convertido en ejes fundamentales de la industria espacial global.
(Fuente: SpaceNews)
