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Innovador muelle impreso en 3D de la NASA revoluciona el despliegue de antenas espaciales

Innovador muelle impreso en 3D de la NASA revoluciona el despliegue de antenas espaciales

La exploración espacial continúa avanzando gracias a la adopción de nuevas tecnologías que mejoran la eficiencia y reducen los costes de las misiones. Un claro ejemplo de esta tendencia es el reciente desarrollo de un novedoso muelle desplegable, similar al clásico juguete “jack-in-the-box”, por parte del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA. Este componente, denominado JPL Additive Compliant Canister (JACC), fue probado con éxito el pasado 3 de febrero de 2026 a bordo del pequeño satélite comercial Mercury One de la compañía Proteus Space.

Un salto tecnológico en antenas espaciales

El JACC representa un avance significativo en el diseño y fabricación de mecanismos para el despliegue de antenas en el espacio. Tradicionalmente, estos sistemas han requerido complejas estructuras mecánicas, múltiples piezas móviles y materiales exóticos, lo que incrementaba tanto el coste como el riesgo de fallo. Sin embargo, el JACC aprovecha las ventajas de la fabricación aditiva, más conocida como impresión 3D, para crear un mecanismo compacto, robusto y de alta fiabilidad, reduciendo notablemente la cantidad de componentes individuales.

La fabricación aditiva permite la creación de geometrías complejas imposibles de lograr mediante técnicas convencionales. En el caso del JACC, se trata de una única pieza de aleación metálica, diseñada para almacenar energía elástica y liberarla de forma controlada para desplegar la antena en órbita. Este desarrollo simplifica la integración en los satélites y reduce el peso, un factor crítico en la industria espacial donde cada gramo cuenta.

Prueba en órbita: Mercury One como banco de ensayos

La primera prueba en condiciones reales del JACC tuvo lugar a bordo del Mercury One, un pequeño satélite lanzado por Proteus Space, una empresa emergente dedicada a proveer plataformas para experimentación tecnológica en el espacio. Tras alcanzar su órbita prevista, el comando de despliegue activó el mecanismo, que liberó el muelle y permitió que la antena se extendiera sin problemas. El éxito de esta demostración validó tanto la robustez del diseño como la fiabilidad de la impresión 3D para aplicaciones críticas.

Este éxito no solo demuestra la viabilidad del JACC, sino que también allana el camino para su adopción en futuras misiones que requieran sistemas de despliegue compactos y económicos, como satélites de comunicaciones, observación de la Tierra o exploradores planetarios.

Contexto: la revolución de la impresión 3D en el sector aeroespacial

La tecnología de impresión 3D ha experimentado una expansión espectacular en la última década dentro del sector aeroespacial. Empresas como SpaceX y Blue Origin ya emplean regularmente componentes impresos en 3D en sus motores y estructuras, aprovechando la capacidad de personalización y la rapidez de fabricación. Por su parte, la NASA ha invertido en el desarrollo de piezas impresas no solo para satélites, sino también para hábitats lunares y marcianos, experimentando incluso con la impresión de alimentos en la Estación Espacial Internacional.

En Europa, la empresa española PLD Space ha integrado componentes impresos en 3D en sus cohetes MIURA, mientras Virgin Galactic utiliza elementos fabricados aditivamente en sus naves suborbitales. Cada vez más, tanto compañías privadas como agencias públicas apuestan por la impresión 3D como herramienta esencial para reducir costes y acelerar el ritmo de innovación.

Ventajas para la exploración del espacio profundo

El uso de muelles y mecanismos impresos en 3D como el JACC abre nuevas posibilidades para futuras misiones interplanetarias. La reducción de peso y volumen es crucial en misiones de larga duración, como las planeadas para la Luna, Marte o incluso los satélites de Júpiter y Saturno. Además, la posibilidad de imprimir repuestos a bordo de estaciones espaciales o bases lunares podría revolucionar la logística y la autonomía de las tripulaciones, permitiendo fabricar bajo demanda desde herramientas hasta sistemas de despliegue para experimentos científicos.

Mirando al futuro, la integración de la fabricación aditiva en todos los niveles de la industria espacial parece imparable. Con cada nuevo avance, como el JACC, se amplían las fronteras de lo posible, permitiendo diseñar naves y satélites más ligeros, fiables y adaptados a las necesidades de cada misión.

La exitosa prueba del JPL Additive Compliant Canister marca un hito en la evolución de la ingeniería espacial y consolida la impresión 3D como pilar fundamental en el camino hacia una exploración más eficiente y sostenible del cosmos. (Fuente: NASA)