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La NASA avanza hacia la era comercial de las comunicaciones espaciales con nuevos socios

La NASA avanza hacia la era comercial de las comunicaciones espaciales con nuevos socios

En un giro histórico para las comunicaciones espaciales, la NASA está dando pasos decididos hacia la transición de su tradicional red de satélites TDRS (Tracking and Data Relay Satellite) a un modelo basado en servicios comerciales, de la mano de socios del sector privado como SpaceX, Blue Origin y otras empresas punteras. Este avance supone no solo una modernización de las infraestructuras de transmisión de datos, sino también un cambio de paradigma en la gestión y operatividad de las misiones espaciales estadounidenses.

Desde la década de 1980, la constelación TDRS ha sido el pilar fundamental para la transmisión de datos y comandos entre la Tierra y numerosas misiones en órbita baja, incluyendo la Estación Espacial Internacional (EEI), los antiguos transbordadores espaciales y una amplia variedad de satélites científicos y meteorológicos. Estos satélites, posicionados estratégicamente en órbita geoestacionaria, han asegurado una cobertura casi continua para las misiones de la NASA. Sin embargo, con el paso de los años, la flota TDRS ha ido envejeciendo, y su mantenimiento y reemplazo se han convertido en desafíos económicos y logísticos.

La respuesta de la NASA ha sido abrir la puerta a la colaboración con empresas privadas a través de su programa Communications Services Project (CSP), iniciativa que busca validar soluciones comerciales que garanticen la transmisión de datos en tiempo real, el seguimiento de vehículos durante el lanzamiento y la recepción de información científica crucial. Frente al elevado coste de mantener una infraestructura propia, la agencia apuesta ahora por modelos más flexibles y escalables, en línea con la tendencia de “servicio bajo demanda” que ya predomina en otros sectores tecnológicos.

SpaceX, uno de los principales socios de la NASA, está demostrando su capacidad para ofrecer servicios de retransmisión de datos a través de su red Starlink, que ya cuenta con miles de satélites en órbita baja. Durante recientes lanzamientos, SpaceX ha sido capaz de proporcionar seguimiento en tiempo real y enviar comandos a distintas naves, mostrando la robustez y fiabilidad de su red para aplicaciones críticas. Esta capacidad es especialmente relevante en el contexto de misiones tripuladas o científicas, donde la transmisión de datos sin interrupciones puede ser vital.

Blue Origin, por su parte, ha presentado propuestas para desarrollar sistemas de comunicación avanzados, tanto para vuelos suborbitales de su New Shepard como para futuras misiones orbitales y lunares. La empresa de Jeff Bezos está invirtiendo en tecnologías de enlace óptico y radiofrecuencia, con el objetivo de ofrecer conexiones de alta velocidad y baja latencia, capaces de satisfacer las exigencias de las misiones modernas de exploración y experimentación científica.

Otras compañías emergentes, como PLD Space en España, están también en el radar de la NASA para futuras colaboraciones. Aunque la empresa ilicitana se ha centrado hasta ahora en el desarrollo y lanzamiento de microlanzadores como el Miura 1, sus capacidades tecnológicas y su creciente experiencia podrían situarla en una posición estratégica para integrarse en la cadena global de comunicaciones espaciales. Este tipo de sinergias entre agencias nacionales y empresas privadas refuerza la posición de Europa en el competitivo mercado aeroespacial.

Virgin Galactic, muy conocida por sus vuelos turísticos suborbitales, explora asimismo la posibilidad de utilizar sus plataformas para pruebas de tecnología de comunicaciones y experimentación científica, lo que podría abrir nuevas vías de colaboración con agencias como la NASA o la Agencia Espacial Europea (ESA).

El paso a sistemas comerciales no solo impacta en la transmisión de datos, sino que permite a la NASA concentrar sus recursos en la exploración y el desarrollo de nuevas tecnologías, en vez de dedicarlos al mantenimiento de infraestructuras heredadas. El ahorro económico se suma a una mayor flexibilidad, al poder contratar servicios según la demanda y adaptarse rápidamente a los requerimientos de cada misión.

Este movimiento se produce en un contexto de intensa actividad en el sector espacial. Las recientes misiones de búsqueda de exoplanetas, como las llevadas a cabo por TESS (Transiting Exoplanet Survey Satellite) o los futuros telescopios espaciales de la ESA y la NASA, requieren volúmenes ingentes de datos y comunicaciones estables, aspectos que las redes comerciales pueden facilitar de manera más eficiente y económica.

Con esta transición, la NASA sienta las bases para una nueva era en la conectividad espacial, donde lo público y lo privado colaboran estrechamente para impulsar la exploración, la ciencia y la innovación tecnológica. Si los resultados de estas demostraciones continúan siendo positivos, la agencia espacial estadounidense podría jubilar definitivamente su histórica red TDRS, delegando en sus socios comerciales el papel de “puente” entre la Tierra y el espacio. Un cambio de ciclo que promete acelerar el ritmo de la exploración y democratizar el acceso a los datos espaciales en los próximos años.

(Fuente: NASA)