La NASA completa con éxito el ensayo general húmedo de Artemis II bajo la luz de la luna llena

En la madrugada del 1 de febrero de 2026, el Centro Espacial Kennedy fue testigo de una imagen emblemática: la luna llena iluminando el imponente Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) y la nave Orión, ambos situados sobre la plataforma móvil en la histórica Plataforma de Lanzamiento 39B. Bajo este escenario, la NASA llevó a cabo el esperado ensayo general húmedo (Wet Dress Rehearsal, WDR) para la misión Artemis II, un paso crucial en la hoja de ruta hacia el regreso de la humanidad a la Luna.
El Wet Dress Rehearsal es una simulación exhaustiva que replica casi todas las fases previas al lanzamiento real, incluyendo la carga de propelentes criogénicos en los tanques del SLS, comprobaciones de sistemas y cuenta regresiva hasta el punto inmediatamente anterior al encendido de motores. El objetivo es verificar la integración de sistemas, la coordinación de equipos y la reacción ante posibles contingencias, garantizando que todo esté listo para el vuelo tripulado.
Detalles técnicos de la prueba
Durante la maniobra, ingenieros y técnicos monitorizaron de cerca la transferencia de hidrógeno y oxígeno líquidos superenfriados a los depósitos principales del SLS, el cohete más potente construido hasta la fecha por la NASA. La nave Orión, que será la encargada de transportar a cuatro astronautas alrededor de la Luna y de regreso a la Tierra, permaneció acoplada en lo alto del lanzador, como ocurrirá el día del despegue real.
El WDR permitió ensayar todos los procedimientos operativos, incluidos los sistemas de comunicación, secuencias automatizadas y respuestas ante abortos simulados. La misión Artemis II será la primera vez en más de medio siglo que astronautas viajarán más allá de la órbita baja terrestre, por lo que cada detalle es examinado con minuciosidad.
Artemis II: la antesala del regreso lunar
La misión Artemis II tiene como objetivo principal realizar un vuelo tripulado alrededor de la Luna sin aterrizar en la superficie, siguiendo la senda marcada por la histórica misión Apolo 8 en 1968. Cuatro astronautas, tres de la NASA y uno de la Agencia Espacial Canadiense (CSA), validarán los sistemas de soporte vital, navegación y comunicación de la nave Orión en el exigente entorno cislunar.
El éxito de Artemis II es clave para el posterior lanzamiento de Artemis III, previsto para finales de esta década, en la que por primera vez una mujer y una persona de color pisarán la superficie lunar. Este ambicioso programa busca establecer una presencia humana sostenible en la Luna y sentar las bases para futuras misiones tripuladas a Marte.
El papel de la industria privada y la competencia internacional
El renovado interés por la exploración lunar no es exclusivo de la NASA. Compañías privadas como SpaceX, Blue Origin y Virgin Galactic, así como agencias espaciales de Europa, China e India, están desarrollando tecnologías y estrategias para conquistar el espacio profundo.
SpaceX, liderada por Elon Musk, avanza en el desarrollo de la nave Starship, seleccionada por la NASA como módulo lunar para la misión Artemis III. Starship, con su innovador diseño y capacidad de reutilización, promete revolucionar el transporte espacial de carga y tripulación. Por su parte, Blue Origin, fundada por Jeff Bezos, compite en el desarrollo de módulos lunares y sistemas de lanzamiento pesados, mientras que Virgin Galactic continúa centrada en el turismo suborbital, allanando el camino para la democratización del acceso al espacio.
En España, la empresa PLD Space se consolida como referente en el desarrollo de lanzadores reutilizables de pequeño tamaño. Su cohete Miura 1, que realizó con éxito su primer vuelo en 2023, y el futuro Miura 5, posicionan al país en la vanguardia europea de acceso al espacio, con un enfoque en misiones comerciales y científicas de bajo coste.
Nuevos horizontes: exoplanetas y misiones internacionales
Paralelamente a la carrera lunar, la exploración de exoplanetas y la búsqueda de vida fuera del Sistema Solar continúan siendo prioridades científicas. Telescopios espaciales como el James Webb y misiones propuestas por la ESA y la NASA permiten identificar y caracterizar mundos potencialmente habitables, acercando el sueño de encontrar vida más allá de la Tierra.
El éxito del ensayo general húmedo de Artemis II subraya el compromiso de la NASA y sus socios internacionales con una nueva era de exploración espacial. La combinación de innovación tecnológica, colaboración pública-privada y el ímpetu de la competencia internacional auguran una década apasionante para la humanidad en su aventura por el cosmos.
Con la mirada puesta en la Luna y más allá, la humanidad se prepara para dar el siguiente gran salto en la exploración espacial. (Fuente: NASA)
