La NASA concluye una prueba clave de repostaje del SLS para la misión Artemis II

El programa Artemis de la NASA sigue dando pasos firmes hacia el regreso de la humanidad a la Luna. El pasado martes, responsables de la agencia aeroespacial estadounidense ofrecieron una rueda de prensa para informar sobre los primeros resultados de una prueba crucial en el cohete SLS (Space Launch System), destinado a lanzar próximamente la misión Artemis II. Este ensayo, centrado en las operaciones de repostaje, se realizó en la histórica plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy, en Florida, donde el SLS y la nave Orion permanecen bajo estricta supervisión.
El ensayo tuvo como objetivo principal verificar el correcto funcionamiento de los sistemas de carga de combustible criogénico del SLS, una de las etapas más delicadas de la cuenta atrás previa al lanzamiento real. La operación implicó el llenado de los tanques principales con hidrógeno y oxígeno líquidos a temperaturas extremadamente bajas, un proceso que pone a prueba tanto la integridad estructural del cohete como los sofisticados sistemas de seguridad y monitorización.
La misión Artemis II, prevista como el primer vuelo tripulado del programa Artemis, marcará la primera vez desde la legendaria era Apolo en la que astronautas estadounidenses orbitarán la Luna. A bordo viajarán cuatro tripulantes: tres de la NASA y uno de la Agencia Espacial Canadiense, en una misión que servirá como ensayo general para el alunizaje previsto en Artemis III.
El SLS, columna vertebral del programa lunar estadounidense, es el cohete más potente jamás construido por la NASA. Con sus 98 metros de altura y una capacidad de poner en órbita baja casi 100 toneladas métricas, el SLS está llamado a ser la clave para las misiones tripuladas más allá de la órbita terrestre. Su desarrollo, sin embargo, no ha estado exento de retos técnicos y sobrecostes, lo que ha generado un intenso debate en la comunidad aeroespacial.
La nave Orion, diseñada para soportar misiones prolongadas en el espacio profundo, está equipada con avanzados sistemas de soporte vital, navegación y seguridad, incorporando lecciones aprendidas de décadas de exploración espacial. En Artemis II, Orion realizará una órbita lunar elíptica antes de regresar a la Tierra, validando así todos los procedimientos y tecnologías necesarias para posteriores alunizajes.
Esta prueba de repostaje representa un paso fundamental para asegurar que todos los sistemas del SLS y de la plataforma 39B funcionan en condiciones reales de operación. Los ingenieros se han centrado especialmente en la detección de posibles fugas, la monitorización de presiones y temperaturas, y la secuencia de eventos automáticos que preceden al encendido de los motores principales.
El programa Artemis, bautizado en honor a la diosa griega hermana de Apolo, tiene como objetivo establecer una presencia humana sostenible en la Luna antes de finales de esta década. La NASA colabora estrechamente con socios internacionales y empresas privadas para desarrollar nuevas tecnologías y vehículos, como los módulos de aterrizaje lunar y estaciones orbitales, que serán esenciales en esta nueva era de exploración.
En este contexto, la colaboración con compañías como SpaceX cobra especial protagonismo. SpaceX, liderada por Elon Musk, está desarrollando el módulo de aterrizaje lunar Starship-HLS, seleccionado por la NASA para llevar a los astronautas desde la órbita lunar hasta la superficie en las próximas misiones Artemis. Además, la exitosa reutilización de cohetes Falcon 9 y Falcon Heavy ha revolucionado el sector, abaratando los costes de acceso al espacio y permitiendo misiones cada vez más ambiciosas.
Por su parte, Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos, también compite en el desarrollo de tecnologías de alunizaje y logística lunar, habiendo recibido contratos para el desarrollo de un módulo alternativo. Estas iniciativas privadas marcan un cambio de paradigma en la industria, con la NASA actuando cada vez más como cliente y facilitador de una floreciente economía espacial.
Mientras tanto, en Europa, la española PLD Space avanza con sus cohetes Miura, y Virgin Galactic sigue apostando por el turismo espacial suborbital, demostrando la diversidad de enfoques en la nueva carrera espacial. La investigación de exoplanetas y el desarrollo de telescopios espaciales, como el James Webb, también abren nuevas ventanas al conocimiento del cosmos.
La reciente prueba del SLS supone, en definitiva, un hito en el camino hacia el regreso humano a la Luna. Las próximas semanas serán determinantes para analizar en detalle los datos recogidos y validar los procedimientos de cara al lanzamiento de Artemis II, que situará de nuevo a la humanidad en la senda de la exploración lunar. Si todo transcurre según lo previsto, la misión despegará a finales de este año, abriendo una nueva era de descubrimientos y colaboración internacional en el espacio.
(Fuente: NASA)
