La NASA perfecciona la vida cotidiana en el espacio: cortes de pelo y tareas domésticas en microgravedad

La vida en la Estación Espacial Internacional (EEI) está lejos de ser una rutina terrestre. Los astronautas, además de realizar experimentos científicos de vanguardia y mantener en funcionamiento la infraestructura de la estación, deben enfrentarse a los desafíos de la vida cotidiana en condiciones de microgravedad. Un ejemplo reciente lo protagonizan los astronautas de la NASA Jessica Meir y Jack Hathaway, quienes han mostrado una faceta menos conocida de la convivencia espacial: el corte de pelo.
El 1 de marzo de 2026, Jessica Meir utilizó una afeitadora eléctrica acoplada a un aspirador especialmente diseñado para recolectar los cabellos sueltos, evitando así que floten libremente por la estación. En microgravedad, cualquier partícula, por pequeña que sea, puede convertirse en un problema para los sistemas de ventilación o los experimentos en curso. Por tanto, incluso una tarea tan mundana como cortar el pelo requiere soluciones tecnológicas creativas.
Estas actividades, que pueden parecer triviales, son fundamentales para el bienestar y la moral de las tripulaciones que pasan meses lejos de la Tierra. El corte de pelo, la higiene personal y la limpieza general forman parte de las obligaciones de los astronautas, especialmente durante los fines de semana, que aprovechan para realizar tareas domésticas y de mantenimiento. La NASA ha desarrollado protocolos específicos para cada una de estas labores, contemplando tanto la eficiencia como la seguridad en el entorno de la EEI.
La tecnología detrás de los cortes de pelo espaciales ha evolucionado desde los primeros días de la estación. Al principio, se improvisaban soluciones con tijeras y bolsas de plástico a modo de contenedor, pero pronto se demostró que era necesario un sistema más eficiente. El actual dispositivo combina una maquinilla eléctrica con un pequeño aspirador portátil, permitiendo que los cabellos recién cortados sean succionados inmediatamente, lo que minimiza cualquier riesgo. Este ingenio no solo mejora la comodidad, sino que también contribuye a la salud del equipo y al correcto funcionamiento de los sistemas de la estación.
La EEI, un esfuerzo conjunto de la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA), Roscosmos (Rusia), la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) y la Agencia Espacial Canadiense (CSA), ha servido como laboratorio para la experimentación tecnológica y social desde su puesta en marcha en 1998. En sus más de dos décadas de actividad, la estación ha acogido a astronautas de numerosos países y ha sido testigo de avances significativos en la convivencia humana más allá de la atmósfera terrestre.
En paralelo a estos aspectos cotidianos, el sector espacial privado continúa avanzando a pasos agigantados. SpaceX, por ejemplo, ha revolucionado los vuelos tripulados y la logística de suministros a la EEI gracias a su cápsula Crew Dragon, que ya ha realizado múltiples misiones exitosas transportando astronautas y carga. La colaboración entre la NASA y SpaceX ha permitido reducir costes y aumentar la frecuencia de los viajes, acercando cada vez más la idea de una presencia humana permanente fuera de nuestro planeta.
Por su parte, Blue Origin, la compañía fundada por Jeff Bezos, continúa desarrollando el cohete New Glenn y la cápsula Blue Moon, ambos orientados a misiones lunares y a la expansión de la exploración espacial comercial. Virgin Galactic, centrada en el turismo suborbital, ha logrado hitos importantes con su nave SpaceShipTwo, abriendo la puerta a la democratización del acceso al espacio.
En España, la empresa PLD Space destaca por su apuesta tecnológica con el cohete reutilizable Miura 1. Tras su exitoso lanzamiento inaugural, la compañía prepara el Miura 5, con el objetivo de situar cargas útiles en órbita y consolidarse como un actor relevante en el sector aeroespacial europeo.
Mientras tanto, la búsqueda de exoplanetas y la exploración de otros mundos continúa siendo una prioridad para agencias públicas y privadas. La NASA, a través de misiones como TESS y el telescopio espacial James Webb, ha identificado miles de planetas fuera del Sistema Solar, algunos de ellos potencialmente habitables. Estos descubrimientos alimentan la curiosidad científica y refuerzan la importancia de estudiar cómo los seres humanos pueden adaptarse a vivir fuera de la Tierra.
El día a día en el espacio, con sus retos y soluciones innovadoras, continúa inspirando a futuras generaciones de ingenieros, científicos y exploradores. Desde el corte de pelo en microgravedad hasta la colonización de otros planetas, el ingenio y la colaboración internacional siguen siendo la clave para avanzar en la conquista del espacio.
(Fuente: NASA)
