La NASA prueba un revolucionario concentrador solar para fabricar oxígeno en la Luna

La NASA avanza en su ambicioso proyecto de establecer una presencia humana sostenible en la Luna mediante el desarrollo de tecnologías clave para la vida fuera de la Tierra. Uno de los retos más críticos a los que se enfrenta la exploración lunar es la obtención de oxígeno, tanto para la respiración de los astronautas como para su uso como combustible en futuras misiones. Con este objetivo, la NASA ha iniciado las pruebas de un prototipo de concentrador solar, pieza fundamental del proyecto Carbothermal Reduction Demonstration (CaRD), diseñado para extraer oxígeno del regolito lunar.
El pasado 7 de agosto de 2025, ingenieros y científicos de la agencia estadounidense llevaron a cabo una serie de ensayos en los que una intensa luz solar fue dirigida sobre el concentrador solar, integrado junto a un complejo sistema de espejos y un sofisticado software de control. Este conjunto tecnológico tiene la misión de simular, en condiciones terrestres, el proceso que permitirá en el futuro obtener oxígeno a partir de los minerales presentes en el suelo del polo sur lunar.
El concentrador solar del proyecto CaRD es esencialmente un sistema óptico de alta precisión, capaz de enfocar la luz solar en un punto extremadamente reducido, generando temperaturas lo suficientemente elevadas como para inducir reacciones químicas en el regolito, la capa de polvo y fragmentos de roca que recubre la superficie lunar. El proceso en cuestión, conocido como reducción carbotérmica, consiste en calentar el regolito en presencia de un agente reductor, como el carbono, para liberar oxígeno y formar gases como el monóxido de carbono.
La elección del polo sur lunar como objetivo no es casual: esta región alberga depósitos de hielo de agua en cráteres permanentemente sombreados y presenta condiciones ideales para la futura instalación de bases habitadas. Sin embargo, la obtención de oxígeno directamente del regolito representa una solución de autosuficiencia, minimizando la necesidad de transportar recursos desde la Tierra, lo que resulta costoso y logísticamente complejo.
Durante las pruebas recientes, el equipo logró integrar y sincronizar todos los elementos del sistema: el concentrador solar, los espejos que redirigen y optimizan la incidencia de la luz, y el software que monitoriza y ajusta en tiempo real la orientación óptica para maximizar la eficiencia energética. Estos ensayos han confirmado la viabilidad técnica del sistema en condiciones controladas, un paso esencial antes de su aplicación en la superficie lunar.
El proyecto CaRD forma parte de la estrategia Artemis de la NASA, que busca establecer una presencia humana continuada en la Luna a partir de la presente década, como paso previo a la exploración de Marte. Artemis cuenta con la colaboración de otras agencias espaciales internacionales y socios privados, en una dinámica que está transformando el panorama espacial global. Empresas como SpaceX y Blue Origin, por ejemplo, están desarrollando tecnologías de transporte y aterrizaje lunar, mientras que compañías europeas como PLD Space contribuyen con soluciones de lanzadores ligeros y experimentación suborbital.
La tecnología de producción de oxígeno a partir del regolito lunar representa uno de los mayores avances en el concepto de utilización de recursos in situ (ISRU, por sus siglas en inglés), un enfoque que ya se ha probado con éxito de manera preliminar en Marte gracias al experimento MOXIE del rover Perseverance. El dispositivo CaRD, sin embargo, introduce la variable de la energía solar concentrada como fuente principal de calor, lo que supone una ventaja estratégica en la Luna, donde los recursos energéticos deben ser gestionados con extrema eficiencia.
En el contexto de la exploración espacial actual, la carrera por el desarrollo de tecnologías ISRU es fundamental no solo para la NASA, sino también para otras agencias y empresas privadas. Virgin Galactic, por ejemplo, se ha centrado en los vuelos suborbitales tripulados, pero vislumbra en el futuro la posibilidad de contribuir al transporte de suministros y equipamiento para bases lunares. Paralelamente, el descubrimiento de exoplanetas potencialmente habitables por telescopios como el James Webb abre nuevas fronteras para la ciencia, pero subraya la importancia de dominar la autosuficiencia en la utilización de recursos en cualquier cuerpo celeste.
El éxito de las pruebas iniciales del concentrador solar y el sistema CaRD marca un hito en el camino hacia la creación de infraestructuras autónomas en la Luna. A medida que la NASA y sus socios avanzan en el desarrollo de estas tecnologías, la visión de una base lunar permanente, abastecida con oxígeno y otros recursos obtenidos directamente del suelo lunar, se acerca cada vez más a la realidad.
La capacidad de producir oxígeno en la Luna no solo permitirá sostener la vida humana y el funcionamiento de vehículos y hábitats, sino que también abrirá la puerta a la exploración más allá de nuestro satélite natural, consolidando la presencia humana en el espacio profundo.
(Fuente: NASA)
