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La NASA revisa el calendario de Artemis II tras problemas con la etapa superior del SLS

La NASA revisa el calendario de Artemis II tras problemas con la etapa superior del SLS

La esperada misión Artemis II, que marcará el regreso de astronautas al entorno lunar por primera vez en más de medio siglo, se enfrenta a un nuevo retraso tras detectarse un problema en la etapa superior del cohete SLS (Space Launch System). La agencia espacial estadounidense ha decidido trasladar el conjunto del lanzador y la nave Orión de vuelta al icónico Vehicle Assembly Building (VAB) del Centro Espacial Kennedy para realizar inspecciones y reparaciones en profundidad.

El SLS, pieza central del programa Artemis, es el cohete más potente jamás construido por la NASA, diseñado para transportar la nave Orión y sus tripulantes más allá de la órbita terrestre. La etapa superior afectada, conocida como ICPS (Interim Cryogenic Propulsion Stage), es crucial para proporcionar el impulso final que permitirá a Orión abandonar la órbita baja terrestre y dirigirse hacia la Luna.

Durante recientes pruebas de integración en la plataforma de lanzamiento 39B, los ingenieros detectaron una anomalía en uno de los sistemas de la etapa ICPS. Aunque la NASA no ha detallado públicamente la naturaleza exacta del fallo, fuentes técnicas señalan que podría estar relacionado con válvulas criogénicas o sensores de presión, componentes críticos en sistemas propulsivos que emplean hidrógeno y oxígeno líquidos. Dada la complejidad del SLS y el estricto margen de seguridad requerido para misiones tripuladas, la agencia ha optado por no correr riesgos y regresar el vehículo al VAB, donde existen recursos y equipamiento para una evaluación detallada.

El proceso de traslado, conocido como «rollback», implica desplazar cuidadosamente el cohete y la nave, ya ensamblados, mediante una gigantesca plataforma móvil, el crawler-transporter, a lo largo de varios kilómetros desde la plataforma de lanzamiento hasta el imponente edificio de ensamblaje. Este procedimiento, que se realiza a paso extremadamente lento para evitar vibraciones y tensiones en la estructura, ha sido una imagen icónica del programa espacial estadounidense desde la era Apolo.

Con este contratiempo, el calendario de Artemis II vuelve a quedar en el aire. La misión, originalmente prevista para noviembre de 2024, ya había sufrido retrasos debido a problemas previos tanto en el desarrollo del SLS como en los sistemas de soporte vital de la nave Orión. Artemis II será la primera misión tripulada del programa, con cuatro astronautas a bordo, incluyendo al canadiense Jeremy Hansen, que se convertirá en el primer no estadounidense en viajar más allá de la órbita baja terrestre.

La importancia de Artemis II va más allá de la simple repetición de la proeza de Apolo. Esta misión probará todos los sistemas en condiciones reales antes de intentar, en Artemis III, un alunizaje tripulado en el polo sur lunar, donde se espera encontrar recursos como hielo de agua. Además, el éxito de Artemis II es fundamental para consolidar la cooperación internacional y la participación de socios privados en el ambicioso objetivo de establecer una presencia humana sostenible en la Luna.

La industria espacial privada, liderada por gigantes como SpaceX y Blue Origin, observa con atención los avances del programa Artemis. SpaceX, por ejemplo, es responsable de desarrollar la variante lunar de su nave Starship, que servirá como módulo de alunizaje en futuras misiones Artemis. El retraso de Artemis II podría dar más margen a SpaceX para perfeccionar su tecnología, que recientemente logró una reentrada y amarizaje controlado de su prototipo Starship tras el cuarto vuelo de prueba. Por su parte, la empresa española PLD Space, tras el exitoso vuelo de su cohete suborbital Miura 1 y la preparación del Miura 5, sigue de cerca estos hitos como referente para el desarrollo de lanzadores europeos reutilizables.

Mientras tanto, otras agencias y empresas, como Virgin Galactic, continúan avanzando en el turismo espacial suborbital, y la búsqueda de exoplanetas por parte de telescopios como el James Webb y el TESS sigue arrojando descubrimientos que podrían reconfigurar nuestra comprensión de los mundos habitables.

La NASA afirma que el regreso al VAB permitirá realizar todas las inspecciones y reparaciones necesarias para garantizar la seguridad de la tripulación y el éxito de la misión. El administrador Bill Nelson ha subrayado que «cada decisión se toma con la seguridad de los astronautas como máxima prioridad», y que la agencia comunicará un nuevo calendario una vez completados los trabajos.

El contratiempo del SLS recuerda las dificultades inherentes a los vuelos espaciales tripulados y la importancia de la paciencia y el rigor técnico en cada paso. Aunque el aplazamiento de Artemis II suponga un revés para los planes lunares, la determinación de la NASA y sus socios internacionales y privados mantiene viva la ambición de volver a explorar nuestro satélite en la nueva era de la exploración espacial.

(Fuente: Space Scout)