NASA amplía el acceso a datos satelitales globales con ocho nuevos acuerdos comerciales

La NASA ha dado un paso decisivo para potenciar la investigación científica y el monitoreo planetario al cerrar ocho nuevos acuerdos con siete empresas dentro del marco de su programa de Adquisición de Datos Satelitales Comerciales (CSDA, por sus siglas en inglés). Estos contratos permitirán a la comunidad científica y a los usuarios gubernamentales acceder a datos satelitales de gran cobertura, tanto en espectro multiespectral como de radar de apertura sintética (SAR), dos tecnologías esenciales para la observación y análisis de la Tierra.
El programa CSDA, nacido en 2017, busca aprovechar la capacidad creciente de la industria privada para complementar las misiones de observación de la Tierra que ya gestiona la propia agencia espacial estadounidense. Tradicionalmente, la NASA ha operado satélites de referencia como los Landsat, Sentinel (en colaboración con la Agencia Espacial Europea) o los instrumentos MODIS a bordo de los satélites Terra y Aqua. Sin embargo, en los últimos años han proliferado constelaciones comerciales capaces de generar grandes volúmenes de datos con alta resolución y frecuencia temporal, impulsando la revolución del análisis geoespacial.
Entre las empresas seleccionadas en esta ronda se encuentran líderes del sector como Planet Labs, Maxar Technologies y Capella Space, junto a otras especializadas en sensores ópticos y radar, consolidando una red de proveedores que cubre desde imágenes multiespectrales de alta resolución hasta datos SAR capaces de «ver» a través de nubes y en condiciones de poca luz. Estos datos son vitales para una amplia gama de aplicaciones, desde la agricultura de precisión y la gestión de recursos hídricos hasta la respuesta ante desastres naturales y el seguimiento del cambio climático.
El impacto técnico de este acuerdo es doble. Por un lado, el acceso a imágenes multiespectrales —que capturan información en distintas longitudes de onda más allá de lo visible— permite afinar los análisis de cobertura vegetal, calidad del agua o extensión de superficies urbanas, por ejemplo. Por otro, la tecnología SAR ofrece la capacidad única de monitorizar la superficie terrestre independientemente de la meteorología o la iluminación, resultando ideal para estudios de deformación del terreno, deslizamientos de tierra, inundaciones y dinámica de los glaciares.
La iniciativa CSDA ya ha demostrado su valor en misiones anteriores, facilitando datos cruciales para la gestión de emergencias y el avance de la investigación climática. Ahora, con estos nuevos acuerdos, la NASA refuerza su compromiso de abrir la ciencia a una comunidad más amplia, permitiendo que investigadores de todo el mundo utilicen estos valiosos datos sin costes adicionales. El acceso a estas bases de datos comerciales, que en otras circunstancias supondrían un desembolso económico considerable, es gestionado por la NASA y sus socios bajo estrictos protocolos de seguridad y privacidad.
El contexto global de la observación de la Tierra está evolucionando rápidamente. Empresas como SpaceX y Blue Origin, aunque más conocidas por sus lanzadores reutilizables y ambiciosos planes de exploración lunar y marciana, también juegan un papel indirecto al democratizar el acceso al espacio y abaratar los costes de lanzamiento de satélites comerciales. Por su parte, compañías como Planet Labs han lanzado centenares de pequeños satélites que fotografían el planeta casi a diario, mientras que Capella Space y otras firmas emergentes han apostado por la tecnología SAR con constelaciones de microsatélites capaces de ofrecer información prácticamente en tiempo real.
Esta tendencia hacia la colaboración público-privada se observa también en Europa, donde la Agencia Espacial Europea (ESA) mantiene acuerdos similares para complementar sus programas Copernicus y Sentinel. En España, empresas como PLD Space están abriendo la puerta al acceso espacial comercial, aunque su enfoque principal está en el lanzamiento de satélites y cargas útiles, más que en la gestión de datos de observación.
Para la NASA, el enfoque estratégico es claro: aprovechar la innovación y la agilidad de las empresas privadas para enriquecer el ecosistema científico y operativo de la observación terrestre. De este modo, no solo se multiplica la cantidad y variedad de datos disponibles, sino que se acelera la capacidad de respuesta ante fenómenos extremos, se mejora la toma de decisiones en materia de sostenibilidad y se impulsa el desarrollo de nuevas aplicaciones geoespaciales.
En definitiva, estos nuevos acuerdos consolidan a la NASA como un actor clave en la integración de recursos públicos y privados al servicio del avance científico global. El acceso ampliado a datos multiespectrales y SAR no solo beneficiará a la comunidad científica estadounidense, sino que tendrá un impacto positivo a escala internacional, facilitando la investigación interdisciplinar y la cooperación en desafíos planetarios comunes.
(Fuente: NASA)
