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NASA apuesta por el hidrógeno líquido: dos empresas suministrarán 16.700 toneladas a la agencia

NASA apuesta por el hidrógeno líquido: dos empresas suministrarán 16.700 toneladas a la agencia

En un ambicioso movimiento que refuerza su compromiso con la exploración espacial y las tecnologías limpias, la NASA ha seleccionado a dos compañías estadounidenses, Plug Power, Inc. y Air Products and Chemicals, Inc., para el suministro de hasta 16.700 toneladas (aproximadamente 36.952.000 libras) de hidrógeno líquido. Este contrato, de naturaleza plurianual y con entregas programadas a lo largo de los próximos años, permitirá abastecer las instalaciones de la agencia espacial en todo el país, desde los centros de lanzamiento hasta las plataformas de investigación avanzada.

El hidrógeno líquido es un elemento clave en la historia de la astronáutica, siendo el combustible principal de los cohetes desde la era Apolo. Tanto los lanzadores Saturn V, como los emblemáticos transbordadores espaciales, dependieron de la combustión de hidrógeno y oxígeno líquidos para generar el empuje necesario que les permitía escapar de la gravedad terrestre. La elección de este combustible no es casual: el hidrógeno líquido posee una elevada eficiencia energética, lo que lo convierte en una opción insustituible para alcanzar las altas velocidades que exigen los lanzamientos espaciales.

El contrato adoptado por la NASA con Plug Power, con sede en Slingerlands (Nueva York), y Air Products and Chemicals, de Allentown (Pensilvania), se basa en la modalidad de precio fijo por pedido, lo que ofrecerá a la agencia una previsibilidad de costes y una gestión eficiente de las entregas. Este tipo de contratos es habitual cuando se trata de suministros críticos y de gran volumen, como es el caso del hidrógeno líquido, que requiere una infraestructura logística y de almacenamiento tan compleja como costosa.

El hidrógeno líquido no solo se utiliza en la propulsión de cohetes. Este elemento, que debe mantenerse a temperaturas inferiores a los -252°C para conservar su estado líquido, es esencial también en una variedad de experimentos científicos y sistemas de soporte vital en el espacio. Además, la NASA lo emplea en pruebas de motores, desarrollo de nuevas tecnologías de propulsión y, cada vez más, en el avance hacia una economía espacial más sostenible y respetuosa con el medio ambiente.

La apuesta por el hidrógeno se enmarca en el contexto actual de la exploración espacial internacional, donde tanto agencias públicas como empresas privadas buscan optimizar el rendimiento de sus lanzadores. SpaceX, por ejemplo, ha optado en los últimos años por el metano líquido y oxígeno líquido en su cohete Starship, pero sigue empleando hidrógeno en pruebas y desarrollos paralelos. Blue Origin, la compañía fundada por Jeff Bezos, utiliza hidrógeno líquido en el motor BE-3 de su lanzador New Shepard, destinado a vuelos suborbitales de turismo espacial, y planea emplearlo en vehículos de mayor tamaño en el futuro.

Por su parte, la española PLD Space —pionera en el sector de lanzadores reutilizables en Europa— ha elegido el queroseno y oxígeno para su cohete MIURA 1, pero no descarta el uso de hidrógeno en futuras generaciones de vehículos, dadas sus ventajas en términos de eficiencia y sostenibilidad. Virgin Galactic, centrada en el turismo espacial, emplea una combinación de motores híbridos, pero sigue de cerca los avances en combustibles criogénicos como el hidrógeno.

El interés renovado por el hidrógeno líquido va más allá de los lanzamientos. NASA y otras agencias espaciales, como la ESA o JAXA, investigan su potencial como vector energético para bases lunares y misiones a Marte, donde podría generarse a partir de recursos in situ, reduciendo la dependencia de los suministros terrestres. Esta visión a largo plazo incluye tecnologías de electrólisis y almacenamiento que podrían revolucionar la economía espacial y, eventualmente, la terrestre.

El contrato adjudicado ahora se inscribe en la larga tradición de colaboración entre NASA y la industria estadounidense, conjugando la experiencia histórica de empresas como Air Products —suministradora de hidrógeno desde los tiempos de los transbordadores— con la innovación de nuevos actores como Plug Power, especializada en soluciones de hidrógeno para movilidad y energía.

En definitiva, la elección estratégica de estos suministradores garantiza que la NASA podrá afrontar los retos de la nueva era espacial, desde el regreso a la Luna con el programa Artemis hasta la exploración de Marte y la búsqueda de exoplanetas habitables. El hidrógeno líquido, cuyos orígenes se remontan a los primeros experimentos de cohetería a mediados del siglo XX, sigue siendo hoy un pilar imprescindible para conquistar el espacio y avanzar hacia un futuro más sostenible.

(Fuente: NASA)