NASA avanza hacia la Artemis II: El SLS se prepara para una crítica prueba en tierra

El Centro Espacial Kennedy bulle de actividad mientras la NASA intensifica los preparativos para Artemis II, la próxima misión tripulada del ambicioso programa lunar estadounidense. Tras el histórico éxito de Artemis I en 2022, la agencia espacial se encuentra ahora en la fase decisiva previa al vuelo de Artemis II, que llevará astronautas alrededor de la Luna por primera vez desde la era Apolo. Un paso clave antes de este lanzamiento será la realización de una nueva Wet Dress Rehearsal (WDR) para el imponente cohete Space Launch System (SLS), una maniobra que pondrá a prueba todos los sistemas del lanzador antes de la cuenta atrás real.
El SLS: El gigante de la exploración lunar
El SLS, el cohete más potente desarrollado por la NASA desde el Saturn V, es la pieza central de Artemis II. Con sus 98 metros de altura y una capacidad de empuje de 4 millones de kilonewtons, el SLS está diseñado para transportar la nave espacial Orion y su tripulación más allá de la órbita terrestre, abriendo el camino a una presencia humana sostenible en la superficie lunar.
El programa Artemis, bautizado en honor a la diosa griega de la Luna y hermana de Apolo, aspira a situar a la primera mujer y la primera persona de color en el polo sur lunar antes de que finalice esta década. Además, la NASA busca establecer una base permanente en nuestro satélite como trampolín hacia futuras misiones a Marte y más allá.
La Wet Dress Rehearsal: Un ensayo determinante
La Wet Dress Rehearsal, o «ensayo húmedo general», es uno de los hitos técnicos más cruciales antes del lanzamiento. Durante este procedimiento, el SLS se traslada a la plataforma 39B del Kennedy Space Center, donde se carga con propelentes criogénicos —hidrógeno y oxígeno líquidos— simulando todas las fases previas a la ignición, deteniéndose justo antes del encendido real de los motores.
Este ensayo permite a los ingenieros verificar la respuesta de todos los sistemas bajo condiciones reales, desde las válvulas y sensores hasta los complejos protocolos de seguridad. También se pone a prueba la sincronización del equipo de operaciones en tierra, que debe actuar con la máxima precisión dada la magnitud y el riesgo inherentes a este tipo de lanzadores.
Artemis II: La siguiente frontera
La misión Artemis II será el primer vuelo tripulado del SLS y la cápsula Orion. A bordo viajarán cuatro astronautas —incluyendo al canadiense Jeremy Hansen— en una trayectoria de sobrevuelo lunar que durará unos diez días. El objetivo es validar todos los sistemas vitales de Orion, desde el soporte vital hasta las comunicaciones y la protección térmica, antes de intentar el alunizaje previsto para Artemis III.
La tripulación de Artemis II vivirá una experiencia que no se repite desde el Apolo 17 en 1972, pero con tecnología del siglo XXI. La nave Orion, desarrollada por Lockheed Martin, incorpora los últimos avances en protección contra la radiación, eficiencia energética y sistemas de guiado autónomo. Además, la misión contará con una mayor integración de inteligencia artificial para la monitorización de parámetros críticos.
Competencia y colaboración: El contexto internacional
El renovado impulso de la NASA se produce en un momento de efervescencia para la exploración espacial, tanto pública como privada. Mientras el SLS se prepara para la Artemis II, SpaceX avanza con el desarrollo del impresionante Starship, su sistema de lanzamiento totalmente reutilizable y pilar del contrato para el Human Landing System (HLS) de Artemis III.
Blue Origin, por su parte, ha conseguido recientemente el visto bueno para desarrollar su propio módulo lunar, lo que añade competencia y alternativas en el segmento de alunizaje tripulado. Asimismo, empresas como Virgin Galactic continúan expandiendo el turismo suborbital, y el sector europeo avanza con iniciativas como PLD Space, la firma española que aspira a liderar el lanzamiento de pequeños satélites desde Europa Occidental.
Por otro lado, la búsqueda y caracterización de exoplanetas sigue creciendo con misiones como TESS y el recién lanzado telescopio James Webb. En paralelo, la ESA y la Agencia Espacial China preparan sus propias misiones lunares y de exploración planetaria, consolidando una era de cooperación, pero también de creciente rivalidad por la supremacía en el espacio.
El futuro inmediato
Tras la WDR, si todo transcurre según lo previsto, la NASA planifica el lanzamiento de Artemis II para finales de 2024 o principios de 2025. El éxito de esta misión marcará un hito no solo para Estados Unidos, sino para toda la humanidad, abriendo una nueva etapa de exploración y colaboración internacional en el espacio profundo.
Con cada ensayo y cada hito superado, la Artemis II acerca el sueño de volver a pisar la Luna y preparar el salto hacia Marte. El Kennedy Space Center se convierte, una vez más, en el epicentro de la aventura humana más trascendental de nuestro tiempo.
(Fuente: NASASpaceflight)
