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NASA cancela el desarrollo de la segunda plataforma móvil para el SLS tras cambios en sus planes

NASA cancela el desarrollo de la segunda plataforma móvil para el SLS tras cambios en sus planes

La NASA ha paralizado oficialmente el desarrollo de la segunda plataforma móvil de lanzamiento (Mobile Launcher 2, ML-2) diseñada para una futura versión mejorada del cohete Space Launch System (SLS), un movimiento que marca un giro significativo en la estrategia de lanzamientos tripulados y de exploración profunda de la agencia estadounidense.

La plataforma ML-2 estaba destinada a soportar la versión Block 1B del SLS, una evolución del cohete que incorporaría una etapa superior más potente, denominada Exploration Upper Stage (EUS). El objetivo era permitir misiones con cargas útiles mucho mayores, necesarias para ambiciones más allá de la Luna, como Marte o misiones robóticas de gran envergadura. Sin embargo, tras varias revisiones presupuestarias y técnicas, la NASA ha decidido no continuar con el desarrollo inmediato de la variante SLS Block 1B, centrando sus recursos en la versión actual (Block 1) que ya ha debutado con éxito en la misión Artemis I.

El SLS, pieza central del programa Artemis, está llamado a devolver astronautas a la superficie lunar y, a largo plazo, abrir la puerta a la exploración tripulada del sistema solar. La complejidad y el coste de mantener en paralelo dos plataformas móviles, junto a los retrasos acumulados en la finalización de ML-2 y los sobrecostes que han superado los 1.000 millones de dólares, han forzado a la NASA a tomar una decisión pragmática.

La historia de las plataformas móviles de la NASA se remonta a la era Apolo. Estas estructuras, colosales y móviles, son esenciales para soportar el ensamblaje final, el traslado y el lanzamiento de los cohetes más potentes jamás construidos. La primera plataforma para el SLS, la ML-1, fue adaptada de la era del transbordador espacial y actualmente soporta la versión Block 1 del SLS. Sin embargo, la Block 1B, por su mayor envergadura y peso, requería una infraestructura completamente nueva y más robusta.

A pesar de la cancelación temporal, la NASA no descarta retomar el proyecto en el futuro si la evolución del programa Artemis o nuevas necesidades científicas o comerciales lo justifican. Entretanto, la agencia se concentrará en maximizar las capacidades de la configuración Block 1, que utiliza la etapa superior Interim Cryogenic Propulsion Stage (ICPS), suficiente para las misiones previstas de Artemis II y Artemis III.

Este reajuste se produce en un contexto de profunda transformación en la industria espacial. SpaceX, por ejemplo, avanza con su sistema Starship, que promete capacidades orbitales y de carga superiores a las del SLS y una reutilización total del vehículo, lo que podría reducir drásticamente los costes por lanzamiento. Por su parte, Blue Origin avanza en el desarrollo de su cohete New Glenn, con el objetivo de capturar parte del mercado de lanzamientos pesados tanto para misiones gubernamentales como comerciales.

Virgin Galactic, aunque centrada en el turismo suborbital, y empresas como PLD Space en España, que recientemente ha protagonizado exitosos lanzamientos de prueba de su cohete Miura 1, demuestran cómo el sector privado está acelerando el ritmo de los avances tecnológicos y diversificando la oferta de lanzadores.

En el ámbito de la exploración científica, la búsqueda y estudio de exoplanetas continúa expandiéndose gracias a misiones como TESS y el telescopio espacial James Webb, que dependen de cohetes fiables para su puesta en órbita. Así, la disponibilidad y evolución de lanzadores pesados sigue siendo un factor crítico para la ciencia y la exploración.

La decisión de la NASA de suspender el trabajo en la ML-2 refleja la necesidad de adaptar las infraestructuras a las realidades tecnológicas y presupuestarias, priorizando la flexibilidad y la eficiencia ante la rápida evolución del sector espacial, donde la competencia y la colaboración público-privada están redefiniendo las reglas del juego.

En definitiva, la cancelación temporal de la segunda plataforma de lanzamiento para el SLS supone un replanteamiento estratégico para la NASA, que busca optimizar recursos y mantener su liderazgo en la nueva era de la exploración espacial, sin renunciar a la posibilidad de retomar desarrollos más ambiciosos en el futuro si las circunstancias lo requieren.

(Fuente: SpaceNews)