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NASA completa con éxito nueva prueba de hidrógeno líquido en el cohete SLS para Artemis II

NASA completa con éxito nueva prueba de hidrógeno líquido en el cohete SLS para Artemis II

La NASA ha dado un paso clave hacia la próxima misión tripulada Artemis II tras realizar con éxito una nueva prueba de carga de hidrógeno líquido en el núcleo del cohete Space Launch System (SLS). Esta operación, llevada a cabo en las instalaciones del Centro Espacial Stennis en Misisipi, se produce apenas una semana después de la denominada “prueba de confianza” realizada el 12 de febrero, en la que los ingenieros ya habían introducido una cantidad limitada de hidrógeno líquido en la etapa central del lanzador. Ambas pruebas forman parte de la fase final de ensayos antes del esperado lanzamiento, previsto actualmente para finales de 2024.

El SLS es el cohete más potente desarrollado por la NASA desde la era del Saturn V, y constituye la columna vertebral del programa Artemis, cuyo objetivo es devolver a astronautas estadounidenses a la Luna y, a largo plazo, preparar el camino hacia Marte. La misión Artemis II, en particular, será la primera en llevar una tripulación alrededor de nuestro satélite después de más de medio siglo, convirtiéndose en un hito histórico para la exploración espacial.

La importancia de las pruebas criogénicas

Las pruebas realizadas estos días son de vital importancia técnica. El hidrógeno líquido, a temperaturas cercanas a los -253 °C, es utilizado junto con oxígeno líquido como propelente en los motores RS-25 de la etapa central del SLS. Manipular estos materiales plantea enormes desafíos de ingeniería: cualquier fuga, contaminación o fallo en la presurización puede comprometer la integridad del sistema y la seguridad de la tripulación.

En la reciente operación, los ingenieros de la NASA replicaron los procedimientos que se llevarán a cabo el día del lanzamiento, llenando progresivamente los tanques del núcleo con hidrógeno y oxígeno líquidos, monitorizando presiones, temperaturas y válvulas de seguridad. Según fuentes de la agencia, no se detectaron anomalías relevantes, lo que refuerza la confianza en los sistemas criogénicos del SLS y en la preparación del equipo para los exigentes requisitos de la misión Artemis II.

Retos y antecedentes históricos

La gestión de propelentes criogénicos ha sido históricamente uno de los aspectos más delicados de la ingeniería aeroespacial. Durante el programa del transbordador espacial, la NASA se enfrentó a múltiples incidentes relacionados con fugas y condensación, que en ocasiones obligaron a retrasar o cancelar lanzamientos. Por ello, cada avance en la manipulación segura de hidrógeno y oxígeno líquidos representa no solo una mejora técnica, sino un paso hacia una mayor fiabilidad en la exploración lunar y planetaria.

El SLS, cuyo desarrollo ha estado marcado por retrasos y sobrecostes, está llamado a recuperar el impulso de la exploración tripulada más allá de la órbita terrestre baja. Comparado con el Saturn V que impulsó las misiones Apolo, el SLS incorpora tecnologías más avanzadas pero se enfrenta a una competencia inédita en la era moderna: empresas privadas como SpaceX y Blue Origin están desarrollando vehículos propios con la mirada puesta también en la Luna y Marte.

El papel de otras agencias y empresas en la exploración lunar

SpaceX, por ejemplo, avanza en el desarrollo de Starship, su ambicioso sistema reutilizable que la NASA ha seleccionado como módulo de aterrizaje lunar para Artemis III. Blue Origin, por su parte, lidera el programa Blue Moon, también orientado a la logística y transporte lunar. En Europa, la española PLD Space ha conseguido importantes hitos con el Miura 1 y planea ampliar sus capacidades con el Miura 5, mientras que Virgin Galactic continúa consolidando los vuelos suborbitales comerciales, abriendo nuevas posibilidades para el turismo espacial y la microgravedad.

En el ámbito científico, el hallazgo de exoplanetas habitables y el estudio de sus atmósferas a través de telescopios como el James Webb o misiones de la ESA y otras agencias, mantienen la exploración planetaria en la primera línea de la agenda internacional. La colaboración entre organizaciones públicas y privadas nunca ha sido tan intensa, con el objetivo compartido de expandir la presencia humana más allá de la Tierra.

Próximos pasos para Artemis II

Tras el éxito de la reciente prueba criogénica, la NASA se prepara para una serie de ensayos finales que incluirán simulaciones de cuenta atrás y verificación de sistemas de comunicaciones y emergencia. Si todo transcurre según lo previsto, Artemis II despegará desde el Centro Espacial Kennedy en Florida, llevando a bordo a cuatro astronautas —tres estadounidenses y un canadiense— para una misión de aproximadamente diez días alrededor de la Luna.

Con este avance, la NASA reafirma su liderazgo en la exploración lunar y allana el camino para los próximos capítulos de la conquista espacial, en un entorno cada vez más competitivo y colaborativo. La carrera hacia el regreso a la Luna continúa, impulsada por la innovación tecnológica y la cooperación internacional.

(Fuente: Spaceflight Now)