NASA realiza nuevo test de fugas de hidrógeno en el SLS con resultados incompletos por fallos en tierra

El ambicioso programa Artemis de la NASA, destinado a devolver a la humanidad a la Luna, ha vuelto a enfrentar desafíos técnicos en su núcleo: el mega-cohete Space Launch System (SLS). En una reciente prueba crucial llevada a cabo en el Centro Espacial Kennedy, los ingenieros de la agencia norteamericana pusieron a prueba una vez más la integridad de los sellos del sistema de abastecimiento de hidrógeno líquido del SLS, tras varias semanas de reparaciones y ajustes. Sin embargo, los resultados del test han sido solo parcialmente satisfactorios, debido a problemas inesperados en los equipos de tierra y no en el propio lanzador.
El SLS, pieza central de la estrategia lunar estadounidense y concebido como el cohete más potente desarrollado desde la era del Saturn V, ha experimentado reiterados inconvenientes relacionados con fugas de hidrógeno líquido durante sus operaciones de carga de combustible. El hidrógeno, extremadamente volátil y difícil de contener debido a su pequeño tamaño molecular y baja temperatura de almacenamiento (alrededor de -253 ºC), exige sistemas de sellado y manejo altamente sofisticados. Los incidentes previos obligaron a la NASA a posponer varios intentos de lanzamiento de la misión Artemis I, una misión no tripulada que servirá de ensayo general para futuros vuelos tripulados a la órbita lunar.
Tras detectar y reparar fugas en los sistemas de sellado, la NASA programó una nueva serie de pruebas para verificar la eficacia de las intervenciones realizadas. La última de estas pruebas pretendía simular una operación real de llenado de hidrógeno, monitorizando cualquier indicio de fuga en los puntos críticos de conexión entre el cohete y el equipo de tierra. Según informó la agencia, los sellos reparados en el SLS se comportaron conforme a lo esperado, pero el ensayo se vio interrumpido por problemas técnicos en el sistema de suministro de hidrógeno del propio centro de lanzamiento.
Estos contratiempos, aunque frustrantes, son habituales en el desarrollo de vehículos espaciales de nueva generación, especialmente cuando se manejan combustibles criogénicos tan exigentes como el hidrógeno líquido. La NASA ha subrayado que el SLS en sí no mostró nuevas fugas significativas durante el test, lo que refuerza la confianza en las reparaciones realizadas. Sin embargo, el fallo en el equipo de tierra impidió completar el ciclo completo de la prueba, por lo que será necesario repetirla para obtener una validación definitiva.
El SLS es fundamental para la estrategia norteamericana de exploración lunar, pues servirá de columna vertebral para el envío de módulos, suministros y, eventualmente, astronautas hacia la órbita lunar y más allá. El cohete, que utiliza una configuración central con motores RS-25 (herederos del transbordador espacial) y dos propulsores sólidos laterales, está diseñado para transportar cargas de hasta 95 toneladas en su versión inicial, con futuras evoluciones que podrían superar las 130 toneladas. Su desarrollo, plagado de retrasos y sobrecostes, ha estado bajo el escrutinio de la opinión pública y del Congreso de los Estados Unidos, aunque la NASA sostiene que es esencial para el éxito del programa Artemis.
Mientras tanto, la competencia en el sector espacial no deja de intensificarse. SpaceX, con su lanzador reutilizable Starship, avanza en paralelo en el desarrollo de un sistema aún más potente y versátil, con la vista puesta en la Luna y Marte. Blue Origin, el proyecto de Jeff Bezos, también trabaja en su propio megacohete, el New Glenn, aunque con un calendario más retrasado. En Europa, la empresa española PLD Space se prepara para sus primeros vuelos suborbitales con el cohete Miura 1, lo que supondrá un hito para la industria espacial privada del continente. Virgin Galactic, por su parte, sigue apostando por el turismo suborbital con sus vuelos tripulados, mientras que la búsqueda de exoplanetas habitables continúa siendo una prioridad para agencias como la ESA y la NASA.
La NASA se enfrenta ahora a la tarea de solucionar los problemas en los equipos de tierra y repetir la prueba de abastecimiento de hidrógeno. El calendario de lanzamiento de Artemis I dependerá en buena medida del resultado de los próximos ensayos y de la meteorología, pero la agencia mantiene su compromiso de lanzar la misión tan pronto como sea seguro hacerlo. El éxito del SLS es clave para el regreso de astronautas a la superficie lunar en los próximos años y para consolidar la presencia humana en el espacio profundo.
Con cada test y cada reto superado, la NASA y la industria espacial global se acercan un poco más a una nueva era de exploración, en la que la colaboración entre agencias públicas y empresas privadas será esencial para alcanzar metas cada vez más ambiciosas.
(Fuente: SpaceNews)
