NASA refuerza su plantilla y reduce dependencia de contratistas tras perder un 20% del personal

En el último año, la NASA ha sufrido una notable disminución en su plantilla de empleados públicos, perdiendo aproximadamente un 20% de sus funcionarios. Ante esta situación, la agencia espacial estadounidense ha anunciado una estrategia para fortalecer sus capacidades internas y disminuir progresivamente su dependencia de empresas contratistas externas. Bill Nelson, administrador de la NASA, ha subrayado la necesidad de recuperar talento propio y asegurar la continuidad y calidad de los programas espaciales en marcha.
El éxodo de trabajadores públicos en la NASA se atribuye a múltiples causas, entre ellas jubilaciones, cambios en el mercado laboral y una mayor competencia por parte del sector privado, especialmente de compañías emergentes y consolidadas como SpaceX, Blue Origin o Virgin Galactic, que ofrecen condiciones económicas y desafíos tecnológicos muy atractivos para los profesionales del sector aeroespacial. Esta fuga de cerebros ha encendido las alarmas en la agencia, que depende en gran medida de la experiencia y el conocimiento acumulado de su personal.
En su intervención reciente, Nelson ha destacado que la reducción del personal propio ha llevado a una mayor externalización de tareas críticas, lo que, si bien permite mantener la actividad, también incrementa los costes y puede comprometer la seguridad operativa y la confidencialidad de ciertos proyectos. De hecho, la colaboración con contratistas ha sido una constante en la historia de la NASA, pero la agencia considera que es momento de reequilibrar la balanza y potenciar las capacidades internas.
La NASA ha lanzado una serie de iniciativas para atraer y retener a un nuevo contingente de ingenieros, científicos y técnicos especializados. Entre estas medidas se incluyen mejores condiciones laborales, programas de mentoría, oportunidades de formación continua y una mayor flexibilidad para facilitar la conciliación entre vida personal y profesional. Asimismo, la agencia busca modernizar sus procesos de selección para captar a jóvenes talentos en áreas clave como la robótica, la inteligencia artificial o la exploración planetaria.
Este movimiento estratégico coincide con un periodo de gran dinamismo en el sector espacial, donde empresas privadas estadounidenses como SpaceX y Blue Origin están revolucionando el acceso al espacio. SpaceX, liderada por Elon Musk, ha logrado hitos históricos con el desarrollo de cohetes reutilizables y misiones tripuladas a la Estación Espacial Internacional (EEI), así como con el ambicioso programa Starship, que apunta a la exploración de la Luna y Marte. Por su parte, Blue Origin, fundada por Jeff Bezos, avanza en el diseño de vehículos suborbitales y orbitales, además de colaborar en proyectos de alunizaje tripulado en el marco del programa Artemis.
En Europa, la española PLD Space ha dado pasos decisivos con el desarrollo de su lanzador Miura 1, que en 2023 realizó su primer vuelo suborbital y se perfila como una de las propuestas más prometedoras para misiones de pequeño porte y acceso flexible al espacio. La compañía ilicitana representa la pujanza de la nueva ola de empresas espaciales en el Viejo Continente, contribuyendo a diversificar la oferta global más allá de los grandes actores tradicionales.
Paralelamente, la NASA mantiene colaboraciones estratégicas con la Agencia Espacial Europea (ESA) y otros organismos internacionales, tanto para misiones científicas como para la exploración robótica y humana. Los descubrimientos recientes de exoplanetas gracias a telescopios como el James Webb o el veterano Hubble refuerzan el papel fundamental de la agencia en la investigación del cosmos, pero también exigen un alto nivel de especialización y coordinación entre equipos multidisciplinares.
El sector privado, por su parte, sigue creciendo con nuevas propuestas de turismo espacial, como las de Virgin Galactic, que recientemente ha reanudado sus vuelos comerciales suborbitales, acercando la experiencia espacial a un público más amplio. Este auge de la iniciativa privada impulsa la innovación, pero también incrementa la competencia por el talento humano, dificultando la retención de profesionales en las instituciones públicas.
En este contexto, la decisión de la NASA de apostar por el refuerzo de su plantilla responde tanto a la necesidad de mantener el liderazgo estadounidense en la exploración espacial como a la de garantizar la soberanía tecnológica y la seguridad de sus operaciones. La agencia considera esencial contar con un núcleo sólido de expertos internos que puedan afrontar los retos de las próximas décadas, desde el regreso de astronautas a la Luna hasta la eventual exploración tripulada de Marte.
En definitiva, la recuperación y fortalecimiento del capital humano público en la NASA se perfila como un factor clave para el éxito de los ambiciosos programas científicos y de exploración previstos en los próximos años, en un entorno cada vez más competitivo y tecnológicamente exigente.
(Fuente: SpaceNews)
