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Perseverance explora el cráter Jezero en busca de huellas de vida antigua en Marte

Perseverance explora el cráter Jezero en busca de huellas de vida antigua en Marte

El 18 de febrero de 2021, la NASA culminó con éxito uno de los hitos más ambiciosos de la exploración planetaria: el aterrizaje del rover Perseverance en la superficie marciana. Una imagen capturada por una cámara instalada en la etapa de descenso muestra a Perseverance suspendido sobre el árido terreno del planeta rojo, segundos antes de posarse en el cráter Jezero. Esta espectacular maniobra, conocida como “Sky Crane”, marcó el inicio de una nueva etapa en la búsqueda de vida fuera de la Tierra y en la exploración de entornos potencialmente habitables en otros mundos.

El rover Perseverance, que forma parte del programa Mars 2020 de la NASA, tiene la misión de buscar indicios de vida microbiana antigua en Marte. Para ello, los ingenieros y científicos de la agencia espacial estadounidense seleccionaron cuidadosamente el cráter Jezero como zona de aterrizaje. Este cráter, de unos 45 kilómetros de diámetro, alberga en su interior un antiguo delta fluvial que, según los datos geológicos, estuvo en contacto con agua líquida hace unos 3.500 millones de años. Las formaciones sedimentarias y los depósitos de arcilla presentes en esta región aumentan significativamente la probabilidad de encontrar biomarcadores o restos de procesos biológicos pasados.

El Perseverance está equipado con una batería de instrumentos científicos de última generación. Entre ellos destacan la SuperCam, capaz de analizar la composición química de las rocas a distancia mediante láser y espectroscopía; el sistema PIXL, diseñado para identificar elementos químicos a escala microscópica; y el instrumento SHERLOC, que utiliza espectroscopía ultravioleta para detectar compuestos orgánicos y minerales relacionados con la presencia de agua. Además, el rover cuenta con un taladro para extraer muestras del subsuelo marciano, que serán almacenadas en tubos especialmente diseñados para su posible retorno a la Tierra en futuras misiones.

La llegada de Perseverance a Marte también ha supuesto un avance tecnológico sin precedentes. El descenso controlado mediante el sistema de “Sky Crane”, ya ensayado con éxito en la misión Curiosity en 2012, permitió depositar el rover con una precisión de apenas unos metros, evitando los peligrosos afloramientos rocosos y dunas del entorno. El proceso fue seguido en tiempo real por millones de personas a través de las imágenes transmitidas por la NASA, que mostraron cada fase de la compleja maniobra de aterrizaje.

El objetivo principal de la misión es determinar si Marte fue alguna vez un planeta habitable para formas de vida microbiana. Además, Perseverance está investigando la geología y el clima del planeta, recopilando datos que permitirán allanar el camino para futuras misiones tripuladas. Entre los experimentos más innovadores destaca MOXIE, un dispositivo capaz de producir oxígeno a partir del dióxido de carbono presente en la atmósfera marciana, una tecnología clave para la autosuficiencia de futuras bases humanas.

La exploración de Marte por parte de la NASA se produce en un contexto de renovado interés global por el planeta rojo. La agencia estadounidense compite con empresas privadas como SpaceX, que tiene entre sus objetivos enviar misiones tripuladas a Marte en la próxima década. Mientras tanto, compañías como Blue Origin y Virgin Galactic centran sus esfuerzos en el turismo espacial y la investigación suborbital, contribuyendo a la democratización del acceso al espacio. En Europa, la española PLD Space avanza en el desarrollo de lanzadores reutilizables, consolidando el papel de la industria aeroespacial privada en el viejo continente.

Por su parte, otras agencias espaciales como la ESA (Agencia Espacial Europea), la CNSA (Administración Nacional del Espacio de China) y Roscosmos (Rusia) mantienen programas activos de exploración planetaria y exoplanetaria. El descubrimiento continuo de nuevos exoplanetas gracias a telescopios espaciales como TESS o CHEOPS abre la puerta a la búsqueda de mundos habitables fuera del Sistema Solar, ampliando el horizonte de la astrobiología.

El éxito del aterrizaje y las primeras investigaciones de Perseverance en Marte suponen un paso crucial hacia la resolución de una de las grandes preguntas de la humanidad: ¿estamos solos en el universo? La evidencia de vida pasada en Marte no solo revolucionaría la ciencia planetaria, sino que tendría profundas implicaciones filosóficas y sociales.

En definitiva, la misión Perseverance es un ejemplo paradigmático de la cooperación internacional, el avance tecnológico y la ambición científica que caracterizan la exploración espacial en el siglo XXI. El planeta rojo seguirá siendo, en los próximos años, el centro de atención de agencias y empresas que buscan desvelar los misterios de nuestro vecino planetario y, quizás, encontrar los primeros indicios de vida fuera de la Tierra.

(Fuente: NASA)