Space39a

Noticias del espacio

Space39a

Noticias del espacio

Nasa

Polvo sahariano azota el Atlántico: el fenómeno meteorológico que desafía a África y Canarias

Polvo sahariano azota el Atlántico: el fenómeno meteorológico que desafía a África y Canarias

Un episodio de intensos vientos, registrado en marzo de 2026, ha vuelto a poner de manifiesto la importancia de los fenómenos atmosféricos en la región del noroeste africano y su impacto sobre las islas Canarias. Masas de polvo procedentes del desierto del Sáhara fueron arrastradas por fuertes corrientes de aire, cruzando Mauritania, Marruecos y llegando hasta el archipiélago español, donde se activaron alertas por reducción de visibilidad y riesgo para la salud.

Este fenómeno, conocido popularmente como “calima” en Canarias, tiene una larga historia en la región. El polvo sahariano es transportado por los vientos alisios y sistemas de baja presión que, en ocasiones, adquieren suficiente intensidad para levantar millones de toneladas de partículas finas. Durante estos episodios, la visibilidad puede reducirse drásticamente, afectando tanto al tráfico terrestre como aéreo y generando problemas respiratorios en la población más vulnerable.

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) emitió avisos especiales para varios puntos del archipiélago, alertando de que la concentración de partículas en suspensión superaría los umbrales habituales. Las autoridades sanitarias recomendaron evitar actividades al aire libre, especialmente a niños, ancianos y personas con afecciones pulmonares. Esta situación se repite periódicamente, pero la incidencia de 2026 destaca por la magnitud del evento y la persistencia del polvo en la atmósfera, que llegó a teñir de ocre los cielos canarios durante varios días.

El transporte transcontinental de polvo sahariano no es solo un reto local, sino un fenómeno de escala global que tiene implicaciones mucho más allá de África y Canarias. Satélites de observación como los operados por la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) han permitido monitorizar en detalle estos movimientos. Las imágenes captadas desde el espacio muestran extensos penachos de polvo extendiéndose miles de kilómetros sobre el Atlántico, llegando en ocasiones hasta el Caribe y América del Sur.

Desde el punto de vista científico, el polvo del Sáhara desempeña un papel relevante en diversos procesos climáticos y ecológicos. Rico en minerales como hierro y fósforo, este polvo fertiliza el océano Atlántico y contribuye a la productividad biológica de regiones tan alejadas como la selva amazónica, donde nutre los suelos agotados por la erosión y la lluvia. Sin embargo, también supone un riesgo para la salud, ya que las partículas finas pueden penetrar en las vías respiratorias y agravar patologías existentes.

El seguimiento de estos episodios ha mejorado gracias a la colaboración internacional y a los avances en tecnología espacial. Instrumentos a bordo de satélites, como el MODIS de la NASA o el Sentinel-5P de la ESA, ofrecen datos en tiempo real sobre la concentración y el movimiento de aerosoles. Además, la información recopilada es utilizada para alimentar modelos climáticos y predecir la evolución de estos fenómenos, lo cual resulta fundamental para la emisión de alertas tempranas.

Las agencias espaciales también estudian el impacto a largo plazo del polvo sahariano en el clima global. Existen indicios de que estos episodios pueden influir en el desarrollo de huracanes en el Atlántico, ya que las partículas en suspensión tienden a secar la atmósfera y limitar la formación de tormentas tropicales. En años con alta actividad de polvo, la temporada de huracanes suele ser menos severa, aunque los efectos exactos continúan siendo objeto de investigación.

El fenómeno de marzo de 2026 ha coincidido con un periodo de actividad intensa en el ámbito de la observación terrestre desde el espacio, en el que empresas privadas como SpaceX y Blue Origin han lanzado nuevos satélites para mejorar la monitorización ambiental. Los datos obtenidos por estas plataformas no solo sirven para estudiar la dinámica del polvo sahariano, sino también para analizar el impacto de la contaminación, el cambio climático y la deforestación a escala global.

En paralelo, la industria espacial española, representada por empresas como PLD Space, ha mostrado interés en el desarrollo de plataformas de observación de la Tierra adaptadas a las necesidades regionales. Estas iniciativas refuerzan la capacidad europea para responder ante fenómenos meteorológicos extremos y optimizar la gestión de emergencias.

El transporte de polvo sahariano constituye, por tanto, un desafío multidisciplinar que implica tanto a la meteorología convencional como a la ciencia y tecnología espacial. La coordinación entre organismos nacionales e internacionales, junto con la aplicación de herramientas avanzadas de teledetección, resulta esencial para mitigar los riesgos asociados y aprovechar los beneficios ecológicos de este fenómeno ancestral.

(Fuente: NASA)