Preocupación en el Congreso de EE. UU. por el cierre de instalaciones clave en el Centro Goddard de la NASA

El futuro de varias instalaciones científicas de la NASA en el Centro de Vuelo Espacial Goddard (Goddard Space Flight Center, GSFC), ubicado en Greenbelt, Maryland, se ha situado en el centro de una creciente polémica política y científica en Estados Unidos. El desencadenante ha sido la solicitud formal de la principal representante demócrata en el Comité de Ciencia, Espacio y Tecnología de la Cámara de Representantes, quien ha exigido a la NASA que detenga de inmediato cualquier plan para clausurar dichas instalaciones, argumentando que la medida pone en peligro misiones fundamentales de la agencia espacial.
El Goddard Space Flight Center es desde su fundación en 1959 uno de los pilares históricos y tecnológicos de la NASA. Es conocido por su papel protagonista en el desarrollo, control y análisis de algunas de las misiones espaciales más emblemáticas de la humanidad, desde el programa Explorer y los primeros experimentos de teledetección, hasta la supervisión del legendario telescopio espacial Hubble y, más recientemente, el telescopio espacial James Webb (JWST), el mayor y más avanzado observatorio espacial jamás construido.
La controversia actual surge a raíz de los planes internos de la NASA para reestructurar y, potencialmente, cerrar algunas instalaciones y laboratorios en Goddard, en respuesta a las crecientes restricciones presupuestarias y a una estrategia de optimización de recursos que busca concentrar actividades en menos centros para ahorrar costes. Sin embargo, los críticos, entre ellos la congresista demócrata que lidera la petición, advierten que la clausura de estas instalaciones no solo supondría la pérdida de infraestructuras y empleos altamente cualificados, sino que debilitaría la capacidad de la NASA para liderar misiones científicas punteras y para mantener su papel estratégico frente a la competencia internacional y privada.
Entre las áreas afectadas podrían encontrarse laboratorios de instrumentación científica, bancos de pruebas para sistemas satelitales y centros de control y análisis de datos. Estas infraestructuras resultan esenciales para el diseño, la integración y la operación de misiones de observación terrestre, exploración planetaria y astrofísica. Por ejemplo, Goddard ha sido indispensable en el desarrollo de instrumentos para el estudio de exoplanetas, colaborando estrechamente con otras agencias nacionales e internacionales. Su personal científico y técnico ha participado en proyectos como TESS (Transiting Exoplanet Survey Satellite), que ha revolucionado la búsqueda de planetas fuera del sistema solar.
La carta remitida al administrador de la NASA subraya la importancia de preservar el liderazgo estadounidense en ciencia espacial, especialmente en un momento en el que la competencia internacional se intensifica. China, India y la Agencia Espacial Europea (ESA) están ampliando rápidamente sus capacidades, mientras que empresas privadas como SpaceX, Blue Origin y Virgin Galactic están cambiando el panorama de la exploración espacial y el acceso al espacio. SpaceX, en particular, ha demostrado con el éxito de sus lanzadores reutilizables Falcon 9 y Falcon Heavy que la innovación y la eficiencia pueden ir de la mano, mientras que Blue Origin avanza con sus proyectos New Glenn y la infraestructura para viajes suborbitales y orbitales. Por su parte, Virgin Galactic continúa con sus vuelos suborbitales turísticos, abriendo un nuevo nicho en la industria.
En Europa, la empresa española PLD Space está a punto de realizar el primer lanzamiento orbital privado completamente desarrollado en el continente, mostrando que la competencia por la supremacía espacial ya no es exclusiva de las superpotencias tradicionales. En este contexto, la conservación de instalaciones como Goddard —auténticos centros neurálgicos de innovación, formación y transferencia tecnológica— cobra una relevancia aún mayor.
El debate sobre el futuro de Goddard también pone de relieve la tensión permanente entre la inversión pública en ciencia y tecnología y las prioridades presupuestarias de los gobiernos. La NASA, aunque sigue recibiendo uno de los mayores presupuestos de investigación del mundo, enfrenta presiones para reducir gastos y aumentar la eficiencia. No obstante, expertos y legisladores insisten en que el cierre de infraestructuras clave podría tener efectos negativos a largo plazo, tanto en la capacidad de la agencia para liderar misiones como en el mantenimiento de puestos de trabajo cualificados y la formación de las próximas generaciones de científicos e ingenieros.
En definitiva, el destino del Goddard Space Flight Center reabre el debate sobre el rumbo de la exploración espacial estadounidense y la importancia estratégica de la inversión en ciencia y tecnología. El desenlace de esta polémica podría tener consecuencias duraderas no solo para la NASA, sino para toda la comunidad internacional dedicada a la exploración del cosmos.
(Fuente: SpaceNews)
