Revolución biotecnológica: NASA prueba microorganismos para fabricar nutrientes en misiones a Marte

Uno de los mayores retos de las futuras misiones espaciales de larga duración, como el esperado viaje tripulado a Marte o la construcción de bases permanentes en la Luna, es garantizar la salud y la nutrición de los astronautas durante años. Muchos de los nutrientes esenciales para el mantenimiento de la salud humana, como ciertas vitaminas y ácidos grasos, presentan una vida útil limitada, lo que dificulta su almacenamiento y conservación en el espacio profundo. Por eso, la NASA ha puesto en marcha el ambicioso experimento BioNutrients-3, que busca revolucionar la forma en la que se producen y suministran estos nutrientes en el entorno espacial.
El proyecto BioNutrients-3 es la continuación de una serie de experimentos desarrollados por la NASA con el objetivo de utilizar microorganismos especialmente modificados para generar, bajo demanda, nutrientes críticos para la dieta de los astronautas. El concepto es similar al de la fermentación de alimentos en la Tierra, donde bacterias y otros microbios transforman materias primas sencillas en productos más complejos y ricos en nutrientes. Sin embargo, la diferencia clave radica en la capacidad de controlar y activar estos procesos justo cuando se necesitan, permitiendo así una producción fresca y suficiente para cubrir las necesidades de la tripulación durante años.
La importancia de este experimento es enorme, especialmente si se tienen en cuenta los desafíos logísticos de los viajes interplanetarios. Al enviar misiones a Marte, por ejemplo, la distancia y el tiempo de viaje impiden cualquier tipo de reabastecimiento rápido desde la Tierra. Los alimentos y suplementos empaquetados pueden perder calidad y eficacia tras largos periodos de almacenamiento, y algunos nutrientes, como la vitamina C, la vitamina B12 o los ácidos grasos omega-3, se degradan con facilidad en condiciones de radiación y microgravedad. Por tanto, la capacidad de producirlos in situ mediante biotecnología podría marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso de una misión de exploración humana.
El experimento BioNutrients-3 utiliza biorreactores portátiles cargados con microorganismos seleccionados genéticamente para sintetizar nutrientes específicos cuando se les suministran los ingredientes base. El sistema está diseñado para ser compacto, eficiente y fácil de operar incluso en el reducido espacio de una nave o estación espacial. Los astronautas solo tendrían que activar el dispositivo, añadir los componentes necesarios y, en cuestión de horas o días, obtener el suplemento listo para su consumo.
La biotecnología espacial está cobrando cada vez más protagonismo en los planes de las agencias públicas y privadas. Mientras SpaceX y Blue Origin concentran sus esfuerzos en el desarrollo de sistemas de transporte reutilizables y la infraestructura orbital, la NASA y compañías como Virgin Galactic exploran tecnologías que garanticen la autosuficiencia de futuras colonias humanas fuera de la Tierra. La producción biológica de alimentos, medicinas y materiales es vista como una solución clave para la supervivencia a largo plazo lejos de nuestro planeta.
Cabe recordar que la NASA ya ha realizado pruebas exitosas de cultivo de vegetales en la Estación Espacial Internacional (ISS), lo que ha permitido suministrar lechugas, rábanos y otras hortalizas frescas a las tripulaciones. Sin embargo, la producción de nutrientes complejos mediante fermentación controlada supone un salto cualitativo en la gestión de la nutrición espacial. De hecho, la posibilidad de adaptar estos sistemas para producir otros compuestos, como antibióticos o vacunas, abre la puerta a una auténtica farmacia biológica en el espacio.
Mientras tanto, empresas privadas como PLD Space en España avanzan en el desarrollo de lanzadores reutilizables para pequeños satélites, contribuyendo a la democratización del acceso al espacio y fomentando una nueva generación de experimentos biotecnológicos en microgravedad. Los recientes descubrimientos de exoplanetas potencialmente habitables por parte de telescopios como el James Webb o misiones de la Agencia Espacial Europea refuerzan la necesidad de contar con tecnologías autosuficientes para la exploración interestelar.
El experimento BioNutrients-3 no solo busca resolver los problemas inmediatos de la nutrición en misiones largas, sino que es un verdadero banco de pruebas para el futuro de la biotecnología en el espacio. Si tiene éxito, podría sentar las bases de sistemas completamente cerrados de soporte vital en bases lunares o marcianas, donde los recursos se reciclen y los nutrientes se generen continuamente a partir de materias primas mínimas.
En definitiva, la apuesta de la NASA por la bioproducción de nutrientes es un paso esencial hacia la independencia de las misiones humanas más allá de la órbita terrestre, y acerca un poco más el sueño de convertirnos en una especie multiplanetaria. El futuro de la exploración espacial dependerá, en gran medida, de la capacidad de los astronautas para producir lo que necesitan sin depender de la Tierra, y la biotecnología podría ser la clave para lograrlo.
(Fuente: NASA)
